1 de junio de 2015




Wenceslao Fernández Flórez
 Esta vez, nos adentramos en «El bosque animado»… 


Nuestro encuentro tendrá lugar el jueves 18 de junio a las 10:15h. en Le Pion Magique. c/Alcorisa, 55 (junto al Palacio de Hielo)
Más información : tocandolibros.blogspot.com.es

31 de mayo de 2015



El bosque animado es una obra del escritor gallego Wenceslao Fernández Flórez publicada por primera vez en 1943.  


Wenceslao Fernández Flórez es un escritor y periodista que nació en La Coruña el 11 de febrero de 1885 y está considerado como uno de los grandes escritores humoristas de las Letras españolas del siglo XX.


Para centrar el tema de la obra deberíamos preguntarnos: ¿Qué idea tiene Fernández Flórez sobre el papel del hombre en la naturaleza?.


La obra nos cuenta la vida en una fraga de Galicia cercana a la población de Cecebre. El autor tenía una casa en Cecebre, Villa Florentina, que es hoy museo y sede de la Fundación que lleva su nombre.


La fraga se nos presenta como un lugar lleno de especies tanto animales como vegetales en la que encontramos al hombre que convive con esa naturaleza a la que trata de acostumbrarse. Sin embargo, la naturaleza nunca perderá su misterio. El autor no pretende darnos una idea idílica y placentera de la naturaleza. Lo que quiere mostrarnos es que esta encierra algo misterioso, adverso e incontrolable para el ser humano y el papel que ejerce este sobre la naturaleza.




En la fraga podemos encontrar todo lo bueno y lo malo de las especies que la habitan, incluido el hombre tanto vivo como muerto. Fernández Flórez nos muestra la presencia de la muerte, en la vida cotidiana del mudo rural gallego, con la introducción en la obra de La Santa Compaña y los aparecidos,  materializados en el alma en pena de un hombre, Fiz Cotovelo, que busca liberarse de sus promesas y anhelos incumplidos en vida.


La naturaleza vive en el bosque plácidamente con sus ritmos y sus ciclos. Sin embargo, el hombre desarrolla, dentro de este marco, todas sus miserias: la codicia, el miedo, el egoísmo, etc. La naturaleza, este bosque, sólo se ve perturbada por la presencia del hombre. 

         En la obra queda perfectamente reflejado el carácter gallego, su humor, sus costumbres, su relación con la muerte y con lo mágico, sus supersticiones, etc. 


El carácter costumbrista de la novela confiere a la obra un importante valor documental sobre la vida rural gallega de la época. Pero no debemos quedarnos con la idea de que se trata de una obra localista porque ,valiéndose de lo local, Wenceslao Fernández Flórez traspasa esa frontera para darnos una idea universal de la relación del hombre con la naturaleza.

Por otra parte, la naturaleza tiene una existencia plácida que transcurre de una manera fluida, sin problemas aparentes. Los árboles y el resto de pequeñas criaturas viven felices en este bosque. Los árboles cantan y transforman el bosque en algo mágico. 

La protagonista principal de esta historia es la naturaleza, pero en ella se desarrollan una serie de historias humanas que, en principio, están tratadas no como si fuera una novela costumbrista ,que no tiene un protagonista principal, sino como una novela coral en la que cada personaje tiene su sitio y su parte de protagonismo. 


En El bosque animado se van entrelazando la fantasía con la realidad, aunque la fantasía resulta tan verosímil o la realidad tan inverosímil que es muy difícil separar la una de la otra. Debido a esto podemos decir que El bosque animado es una novela precursora del realismo mágico. 


Asimismo, la obra esta impregnada del fino sentido del humor que Wenceslao Fernández Flórez añadía a todas sus obras. 


Las descripciones, sobretodo las múltiples descripciones que realiza sobre la naturaleza, están realizadas con un impecable y delicioso lirismo.


La fraga y Cecebre son el marco donde se desarrollarán todas las historias que conforman esta novela. Se trata de un mundo cerrado, un universo en sí mismo, donde encontramos la mayoría de las posibles actitudes de los hombres y las relaciones entre ellos. Por eso esta obra no se puede calificar solo de localista, sino que hay que verla como una obra que trasciende hacia lo universal.


En esta obra Wenceslao Fernández Flórez humaniza la naturaleza utilizando constantemente la personificación. Esto lo vemos claramente en su primer relato. 

El autor busca, también, a través de los nombres y de las acciones de sus personajes, tanto humanos como animales, dar un mayor significado a su obra.

Los animales tienen nombres como: el gato Morriña, el perro Metralla, el murciélago Abrenoite (abre noche) o el topo Furacroios (perfora piedras).

El gato Morriña vive una aventura cuando se escapa de su pazo, donde lleva una tranquila vida acomodada para unirse a una banda de gatos revolucionarios. El perro Metralla, también se escapa de su casa y de una forma revolucionaria ataca a los hombres de mejor posición. Además el autor nos cuenta de manera lírica el porqué de la luz en las luciérnagas y también encontramos la historia de Furacroios, el topo, que busca a su mujer, y que termina de forma desgraciada como consecuencia de la acción humana. Asimismo, se nos cuenta una asamblea de moscas en contra de la acción del hombre. En la obra, también encontraremos una fábula en forma de diálogo entre Raposo y Famélico.

En cuanto a los nombre dados a los personajes humanos, hay que reseñar el apellido de la familia propietaria del pazo, los D’Abondo (con abundancia), los personajes rurales de mejor posición son los Arruallo (jactancia), el bandido del bosque Fendetestas (hiende cabezas, se podría traducir como gañán). la viuda pobre es Marica da Fame (Marica de hambre).

Fernández Flórez nos ofrece una visión, por medio de estos personajes, de la vida del medio rural gallego. También nos contará el problema del éxodo a la ciudad que lo  representa Hermelinda, que se va a la ciudad a servir y sólo vuelve para mostrar a los demás, en particular a su tía,  lo bien que vive en la ciudad. Pero hay un fondo de melancolía y tristeza en este personaje que parece haber abandonado lo puro y lo auténtico para vivir con mayor comodidad. Parece como si la marcha de Hermelinda representara la venta de su alma al diablo. En la obra, se hace también referencia a la emigración de los gallegos a América en busca de fortuna. 

La novela está escrita originalmente en castellano, aunque el autor ha plasmado con realismo la forma de expresarse de los gallegos, utilizando respuestas incluidas en la pregunta como: «-¿Fuiste allí? – Fui.» También el uso de las interjecciones propias de la lengua gallega. Como consecuencia de esto se consigue dar al lenguaje una musicalidad propia del gallego. La obra esta llena de metáforas que, sin embargo, no dificultan su lectura, sino que la cargan de lirismo que nos hace la obra agradable y amena.

Aunque hemos clasificado esta obra de novela, quizá esta clasificación no sea la más exacta.  La obra está formada por dieciséis estancias y un utílogo. Son escenas que podrían haberse publicado de forma independiente como cuentos, relatos y fábulas.  Pero el autor a entretejido un fondo común a todas ellas, lo que le permite presentarla como una solos obra.  La fraga y Cecebre y su entorno sirven de marco común a todas estas historias.




En la naturaleza cada elemento tiene su papel de una forma natural pero el hombre no encuentra esa naturalidad para desarrollar su vida y no encuentra su sentido. Todos los personajes de la obra parecen llevar una vida inútil que en muchos casos tiene un final trágico o sin sentido. En esta obra observamos una mezcla de humor y drama representando la vida misma. Nos habla de los absurdo de la vida y de lo monótono que es el mundo. Wenceslao Fernández Flórez no encuentra el sentido a la vida y finalmente no podrá darnos una solución al problema del hombre ante la naturaleza y ante la vida.

28 de abril de 2015

Thomas Bernhard


«El Malogrado»

Cuando el fracaso hace la vida insoportable

Nuestro encuentro tendrá lugar el jueves 28 de mayo a las 10:15h. en Le Pion Magique. c/Alcorisa, 55 (junto al Palacio de Hielo)
Más información : tocandolibros.blogspot.com.es
14 de abril de 2015

Una pincelada sobre el verdadero Glen Gould
13 de abril de 2015

¿Quién es Thomas Bernhard?

Thomas Bernhard fue un escritor austriaco nacido en Heerlen, Holanda, el 9 de febrero de 1931 y fallecido en Gmunden el 12 de febrero de 1989. 

El nacimiento de Thomas Bernhard tuvo lugar en Holanda porque su madre, que era soltera, pensó que tenerlo en Austria, y más en algún lugar cercano a su pueblo, iba a ser un escándalo. Una amiga le animó a instalarse temporalmente en Holanda, donde finalmente tuvo lugar el nacimiento de Thomas Bernhad. 

Su obra se ha visto condicionada por las grandes carencias que tuvo que vivir en su infancia y adolescencia. sobre todo carencias afectivas, aunque también las vivió de tipo económico, además de vivir la II Guerra Mundial en Salzburgo. Todo esto le dejó una profunda huella en su vida y por supuesto en su obra.

La infancia la pasó con sus abuelos.  Su abuelo materno fue la persona que más influyó en su vida. El abuelo fue el escritor Johannes Freumbichler, que dirigió su educación hacia el ámbito artístico, procurándole una educación musical que también queda reflejada en su obra.

A consecuencia de una enfermedad respiratoria Bernhard permaneció durante largo tiempo en un sanatorio, Grafenhof, donde se dio cuenta de que por encima de todo él quería vivir. Siempre había tenido la muerte rondado en su cabeza, pero fue paradójicamente un luchador por la vida.


Estudió en el Mozarteum de Salzburgo música e interpretación y cuando salió de allí decidió dedicarse a la escritura.

       En 1970 recibió el premio Georg Büchner de la Academia Alemana de la Lengua y la Literatura y en 1988 el premio Médicis.

Bernhard falleció en 1989 de un paro cardiaco en su casa de Gmunden en Austria. Antes de morir, en su testamento, prohibió que ninguna de sus obras teatrales pudiera volver a interpretarse en Austria y que nunca pudiera publicarse allí ninguna de sus obras inéditas. Esto fue como consecuencia de su odio hacia cualquier nacionalismo pero en particular hacia el nacionalismo austriaco.

Casi todas sus obras tratan temas recurrentes como la enfermedad, el suicidio, el arte, la perfección en el trabajo artístico e intelectual que en muchas ocasiones conduce a la obsesión e incluso la suicidio, La soledad del hombre o la ignorancia como origen de todos los males de la sociedad.

En sus comienzos Bernhard se dedicó a la poesía publicando varios poemarios como: “Así en la tierra como en el infierno”, “Ave Virgilio” o “Los locos  Los reclusos”

Algunas de sus obras de narrativa más importantes son: “Corrección”, “Helada”, ”Trastorno”, “El malogrado”, “ Hormigón” y su última novela “Maestros Antiguos”. También debemos destacar sus “Relatos autobiográficos” que están formados por cinco novelas cortas que, como casi toda su obra, son realmente una mezcla entre autobiografía y ficción.



















Thomas Bernhard escribió también teatro. Obras tan importantes como: “La plaza de los Héroes”, “Una fiesta para Boris”, “La fuerza de la costumbre” o “El presidente”.













12 de abril de 2015

El malogrado – Breve apunte

El malogrado es una novela escrita por Thomas Bernhard en 1983, casi al final de sus días.
Esta novela trata de temas ya recurrentes en la obra de Thomas Bernhard. En realidad, podríamos decir que en todas las obras de Thomas Bernhard está todo Thomas Bernhard. 
En esta novela el tema principal contempla los problemas de la vida del artista. ¿Tener un don puede ser una enfermedad?.  El que tiene un don extraordinario quiere alcanzar la perfección y para ello sufre y el que no lo tiene sufre porque otro sí lo tiene y envidia a la persona que sí lo tiene. 
El que tiene un don extraordinario enferma, precisamente, por tener ese don y el que no lo tiene enferma por no poder conseguir lo que quiere.
En esta novela el don lo tiene Glenn Gould que termina muriendo, por desgaste y extenuación, encima del piano.  Por otra parte, el malogrado, es decir, Wertheimer, termina suicidándose, precisamente, por no tener esa virtud y ser consciente de sus limitaciones.
La novela comenzará con la llegada del narrador a Austria para asistir al entierro y visitar el pabellón de caza de su amigo Wertheimer. El suicidio de Wertheimer es el punto de partida desde el que el narrador desarrollará un soliloquio en el que realizará una interesante y profunda reflexión sobre la vida y la muerte de las personas que dedican su vida al arte. 
¿Cómo se puede conservar la amistad  sin que surja la envidia entre dos compañeros, de los que uno es virtuoso y el otro no?. 
¿Cómo será el artista capaz de medir hasta donde puede llegar en su afán de superación por alcanzar la perfección en el arte?.
¿Cómo puede superar un artista el fracaso y encauzar o no la vida por otro camino?. “Si no hubiera conocido a Glenn Gould, probablemente no habría renunciado a tocar el piano y me habría convertido en un virtuoso del piano y quizá, incluso, en uno de los mejores virtuosos del piano del mundo, pensé en el mesón”, “ Glenn nos hizo imposible el virtuosismo pianístico ya en un momento en que los dos creíamos aún firmemente en nuestro virtuosismo pianístico”.
Otro factor importante sobre el que Bernhard reflexiona en esta obra es la relación con el público que mantiene el interprete de piano: “Por lo que a mí se refiere, toqué todavía una cuantas veces en Graz y Linz, y también una vez en Coblenza del Rhin, por mediación de una compañera de estudios, y lo dejé luego totalmente. No me producía ya placer tocar el piano, y no tenía la intención de tener que recibir toda la vida la aprobación del público que entretanto y, según me parecía de forma totalmente natural de la noche a la mañana, se me había vuelto completamente indiferente. 
A Wertheimer, sin embargo, ese público no le resultaba en absoluto indiferente Ppadecía una necesidad ininterrumpida de aprobación artística, al igual que también Glenn, y Glenn consiguió precisamente lo que Wertheimer sólo había soñado siempre, pensé”. “Durante años tocó para sí y, con ello, no consiguió sino más o menos, una mortificación musical, pensé”.
En cuanto a la forma esta obra, como en casi todos los textos de Bernhard, tiene la peculiaridad de estructurar sus textos utilizando el menor número de párrafos posibles que le imprimen una fluidez que de otra manera no sería posible.
Esta obra está escrita en cuatro párrafos. tres de estos párrafos están escritos, de forma breve, al inicio de la novela,  para ofrecer como pinceladas, una mínima información para centrar al lector en la historia. El resto de la obra lo conforma el cuarto párrafo, ocupando casi todo el texto. 
La obra está escrita en primera persona por un narrador que participa de la historia. En la obra se verbalizan los pensamientos del narrador  y para ello utiliza constantemente expresiones como: decía, pensé; dijo, pensé; me dije; etc. Estas expresiones las utiliza el narrador para proporcionar una intensidad y un ritmo al texto. 
En los momentos más intensos de su recuerdo por Wertheimer es cuando más frecuente se hace el uso, casi en cada oración, de las expresiones: decía, pensé, etc. Casi confiriéndole al texto un ritmo musical y un énfasis obsesivo. 
Los protagonistas son tres amigos: Glenn Gould, Wertheimer y el narrador, del que nunca llegaremos a saber su nombre. 
El autor diserta sobre las diferencias existente entre el abandono de la carrera pianística de Wertheimer y la del narrador: “En seguida, sin embargo, me dije a mí mismo un no decidido, porque yo odiaba desde el principio el virtuosismo con sus fenómenos concomitantes, odiaba sobre todo presentarme ente la multitud y odiaba más que nada los aplausos, no los soportaba; durante mucho tiempo no supe si no soportaba el aire viciado de las salas de conciertos o los aplausos o ninguna de las dos cosas, hasta que me resultó evidente que no podía soportar el virtuosismo en sí y, sobre todo, el virtuosismo pianístico”, “Yo mismo había intentado, ya pronto y mucho antes que Glenn Gould, tocar las Variaciones Goldberg, nunca había tenido miedo de ellas, a diferencia de Wertheimer, que, por decirlo así, había aplazado siempre para más adelante las Variaciones Goldberg, pensé, esa falta de coraje ante una obra tan inmensa como las Variaciones Goldberg no la había tenido yo nunca, jamas había sufrido por esa falta de coraje… Wertheimer fue siempre el tipo más pusilánime, totalmente inepto ya por esa razón agravante para esa carrera de virtuoso, y más aún con el piano para el que se necesita una intrepidez radical hacia todo y hacia todos, pensé.
El problema añadido que tenía Wertheimer era según el narrador, que a este le gustaba su propia infelicidad: “Posiblemente tengamos que partir de la base de que las que se llaman personas infelices no existen en absoluto, pensé, porque la verdad es que a la mayoría las hacemos infelices sólo porque les quitamos su infelicidad. Wertheimer tenía miedo de perder su infelicidad, y se mató por esa razón”. “En definitiva, estaba enamorado de su fracaso, si es que no chiflado incluso, pensé. Se había obstinado en ese fracaso hasta el fin. Realmente podía decir, en efecto, que sin duda era infeliz en su infelicidad, pero hubiera sido todavía más infeliz si de la noche a la mañana hubiera perdido su infelicidad, si se le hubiera privado de ella en un momento, lo que sería a su vez una prueba de que, en el fondo, no fue en absoluto infeliz, sino feliz, aunque sólo fuera a causa de su infelicidad y con ella, pensé”
El texto carece prácticamente de diálogos y si existen están expresados de forma indirecta introducidos por verbos de habla. Sólo, en algunas ocasiones esporádicas en las que el narrador habla con la patrona del mesón y también ya casi al final de la obra, cuando el narrador habla con Franz, el trabajador forestal del pabellón de caza de los Wertheimer.
En esta novela hay que destacar también, la mezcla de realidad y ficción, así como la utilización en historias ficticias de personajes reales como Glenn Gould o Horowitz e incluso podríamos incluir al propio Thomas Bernhard como personaje en esta ficción. En este caso podría confundirse con el narrador.

La historia que nos cuenta Bernhard sobre Glen Gold es absolutamente ficticia en cuanto a los datos históricos. 


Glenn Gold fue realmente un pianista canadiense que nació en Toronto el  25 de septiembre de 1932 y murió el 4 de octubre de 1982. Glenn Gould ha sido reconocido como uno de los mejores interpretes de las Variaciones Goldberg de Bach y de la obra para piano de Arnold Schönberg.

En relación a nuestra obra “El malogrado” podemos afirmar que Gould nunca estudió en el Mozarteum de Salzburgo. No tenemos ni siquiera constancia de que en algún momento de su vida visitara Austria. Incluso parece ser que no estaba de acuerdo con la concepción musical de Horowitz. 

Lo cierto es que Glenn Gold dedicó toda su vida al piano y que su único objetivo era superarse para intentar llegar a la perfección pero sin contar con el público. 

La realidad es que el público no le interesaba y para alcanzar esa perfección, utilizaba una sala de grabación donde podía grabar y comparar las obras que tocaba, naturalmente sin público.

Glenn Gold estudió toda su carrera musical en Canadá y su principal maestro fue Alberto Guerrero, profesor chileno afincado en Canadá. Con lo que no conoció, o al menos nunca fue alumno de Horowitz, que fue un pianista ruso-estadounidense que nació el 1 de octubre de 1903 y murió el 5 de noviembre de 1989, llegando a ser uno de los pianistas más importantes del siglo XX. Pero su técnica era para la concepción que tenía Gold de la técnica pianística demasiado clásica y exagerada, excesivamente teatralizada. 

Por otra parte, no sabemos si al mencionar a Wertheimer se estaba refiriendo a Max Wertheimer. Este fue un psicólogo alemán de origen checo y nacionalizado norteamericano que nació en Praga en abril de 1880 y falleció en Nueva York  en octubre de 1943. Wertheimer fue uno de los fundadores de la psicología de la Gestalt. 

Durante su juventud cursó estudios de violín, compuso música sinfónica y de cámara. Abandonó la música para realizar sus estudios de psicología en la Universidad de Berlín.

En su autobiografía “Mi vida en la música” Daniel Barenboin afirma no compartir la filosofía de Glenn Gould para quien la grabación es la única manera de producir música en el futuro. Baremboin define a su filosofía de la música como un naturalismo para el que la música es sinónimo de vida, y lo que la singulariza es el tiempo, y el tiempo es lo que se pierde y jamás vuelve. El tiempo es lo que se pretende expulsar de una sala de grabación. La música es tiempo y, por lo tanto no repetición, el metrónomo sólo repite la medida. A las notas las sigue el silencio sin el cual no existirían, y la duración del sonido es por eso intermitente, finita, mortal.
28 de marzo de 2015



Kenneth Grahame



«El viento en los sauces»

Al llegar la primavera nos volvemos un poco niños y leemos esta deliciosa historia 

El encuentro tendrá lugar el jueves 23 de abril
a las 10h.
en Le Pion Magique
C/Alcorisa, 55 (junto al Palacio de Hielo)
27 de marzo de 2015

El viento en los sauces – Breve apunte


       El viento en los sauces es una obra escrita por Keneth Grahame en1908 para su hijo Alistair cuando este tenía cinco años.  Casi podríamos decir que la escribió con la colaboración de su hijo. Este fue el que eligió los protagonistas y el padre fue dándoles forma. 
       Es una novela en la que los protagonistas están representados por animales, aunque con comportamientos y valores humanos. 
       Lo primero que nos llama la atención en esta obra es la ausencia de personajes femeninos. Es una historia de amistad y fidelidad entre personajes, todos, del género masculino, por lo que no existe ningún rasgo de sensualidad. Tampoco encontramos ningún personaje infantil aunque la obra, supuestamente, se escribió para este tipo de público.
       Según declaró el propio autor es una obra: “limpia del conflicto del sexo”.
       En el bosque de esta obra el tiempo parece no pasar ni tener ninguna importancia. Todos viven en un paraíso en el que nadie trabaja ni tiene prisa. 
       Los habitantes de este bosque se dedican a vivir con calma y a disfrutar, dependiendo de la época del año; del río, del bosque o de sus hogares. 


       Las únicas referencias temporales que encontramos son precisamente, las estaciones del año que se describen por medio de las transformaciones que va sufriendo la naturaleza. El autor, además, hace referencia a las migraciones de algunos animales al llegar el frío. 
       En este bosque tampoco existe la muerte, hecho este imposible cuando se trata del reino animal y de la supervivencia de los animales. Todos los animales viven en dulce armonía. 
       Con la desaparición de la cría de nutria y la preocupación de su madre, así como cuando Topo se pierde en el Bosque Salvaje, podemos atisbar algunas situaciones de peligro que tal vez hubiera podido terminar mal. Pero en las dos ocasiones aparece una mano salvadora. 
       En el caso particular de la nutria aparece Pan, dios de la naturaleza, que todo parece arreglarlo para que esta siga manteniendo su armonía.
      




       Los cuatro protagonistas de esta historia no tienen nombres propios sino genéricos, porque representan distintos arquetipos humanos:
       Tejón representa al líder y al sentido común: “El Topo llevaba mucho tiempo queriendo conocer a Tejón. A juzgar por lo que le habían contado debía de ser un personaje muy importante, y aunque apenas se dejaba ver parecía ejercer una velada influencia en todos los habitantes del lugar”. 
       Ratón representa la inteligencia, la generosidad y la tranquilidad: “Así que…esto …es…¡un río! –El río –le corrigió el Ratón. –¿Y vives de verdad junto al río? ¡Qué vida tan estupenda! –Junto a él y con él y sobre él y en él –dijo Ratón–. Para mí es un hermano y una hermana, y tías y compañía, y comida y bebida, y (naturalmente) limpieza. Es mi mundo, y no quiero ningún otro. Lo que no tiene no merece la pena tenerlo, y lo que no sabe no merece la pena saberlo”.
       Topo la tenacidad, la capacidad de disfrutar, la bondad, la sensatez y la valentía: “La primavera bullía en el aire por encima y en la tierra por debajo y alrededor de él, penetrando hasta su oscura y humilde casita con su espíritu de descontento y ansia divinos. No fue nada extraño, pues, que de repente tirara la brocha al suelo dijera ¡Caray! y ¡Qué fastidio! y también ¡Al diablo con la limpieza! y saliera disparado de la casa sin esperar siquiera a ponerse el abrigo. Algo allí arriba le llamaba imperiosamente y se internó por el túnel empinado que en su caso hacía las veces del sendero de gravilla que tienen otros animales cuyas viviendas están más cerca del sol y el aire. Así que cavó y excavó y socavó y escarbó, y luego volvió a escarbar y socavar y excavar y cavar, moviéndo afanosamente las zarpitas y murmurando entre dientes ¡Allá voy, arriba, arriba!, hasta que al fin ¡pop! asomó el hocico al sol y se encontró rodando por la hierba cálida de una gran pradera. ¡Qué bueno es esto!, se dijo”.
       Sapo representa el espíritu aventurero, alocado y caprichoso, incapaz de refrenar sus impulsos que le acaban metiendo en todo tipo de líos. Muchas veces consigue superarlos con su astucia e inteligencia, pero en otras ocasiones le llevan al desastre de donde tienen que sacarle sus amigos: “Siempre es igual, le dé por lo que le dé: siempre termina cansándose y se dedica a algo nuevo. –Y mira que es majo el tío observó pensativamente la Nutria–. Pero no tiene ninguna estabilidad…”. 
Pero por encima de todo, todos los protagonistas tienen como valor principal la amistad y la fidelidad.
       El bosque es un lugar seguro y feliz donde no se puede encontrar ningún peligro. Este se hallará en el Bosque Salvaje, donde hay que tener mucha prudencia, inteligencia y conocimiento del medio para poder sobrevivir. 

A Topo le tienta siempre lo desconocido y un día se aventura a traspasar los límites del bosque seguro y entra en el Bosque Salvaje. Si no hubiera llegado a rescatarle Ratón, no sabriamos como hubiera terminado la aventura: “Topo seguía teniendo demasiado tiempo libre…, decidió ir por su cuenta a explorar el Bosque Salvaje… . Hacia una tarde fría y sin viento, con un cielo color de acero, cuando salió furtivamente del caldeado salón al aire libe. el campo se extendía desnudo y sin una solo hoja a su alrededor, y pensó que su vista nunca había penetrado tan lejos ni tan íntimamente en las entrañas de las cosas como aquella tarde de invierno, cuando la Naturaleza estaba profundamente sumida en su sueño anual y parecía haberse despojado de sus vestiduras”.
       Podríamos decir que en esta obra encontramos dos personajes más apegados a su vida tranquila como son Ratón y Tejón y dos héroes de aventura como Topo, un héroe de pequeñas aventuras y Sapo, el héroe de la gran aventura.
       Topo rompe con su vida anterior saliendo de su túnel para conocer la primavera y decide no regresar nunca a vivir bajo tierra, aunque lo añore en algunas ocasiones. 
       Topo intentará también su aventura al Bosque Salvaje pero después de cómo transcurre esta, no deseará volver a intentarlo. 
       El gran aventurero es Sapo, que se nos presenta como el héroe de la Odisea. Incluso el autor titula el último capítulo “El regreso de Ulises”. 
       Sapo vive una aventura al igual que Ulises y tiene que hacer mil peripecias para conseguir finalmente llegar a Itaca/Bosque. Al llegar a su casa los dos héroes se encuentran la casa ocupada y a los ocupantes celebrando una fiesta. Los dos se ven apoyados por sus amigos que lamentablemente son muchos menos que los invasores por lo que se ven obligados a trazar un plan para poder recuperar la casa. Pero finalmente, tanto Ulises como Sapo, lo consiguen gracias a la inteligencia y el apoyo de sus amigos.
       El viento en los sauces está estructurado en 12 capítulos, narrados en tercera persona por un narrador omnisciente. La mayoría de los capítulos pueden considerarse cuentos independientes aunque ligados por elementos comunes hasta llegar a los últimos capítulos, en los que Grahame narra la aventura de Sapo.
       El capítulo que sorprende por su diferencia con los demás es el siete. En él aparece una figura femenina con sus hijos, la preocupación por la posible perdida del hijo, la idea del tiempo, la aparición de un dios de la naturaleza protector y un gran lirismo.
       El lenguaje es aparentemente sencillo aunque no debemos pasar por alto las numerosas ocasiones en las que la narración ofrece una doble intención. 
       La novela está cargada de lirismo y musicalidad en el lenguaje, especialmente en los capítulos “La orilla del río”  y “El flautista a las puertas del alba”. Esta obra podemos decir que mantiene un cuidado nivel literario. Ofrece un léxico variado y muy preciso principalmente en las descripciones en las que Grahame se recrea en la riqueza natural de la campiña inglesa. También debemos reseñar los numerosos diálogos que ayudan a agilizar su prosa.
       Los temas fundamentales que se plantean en la novela son además de la amistad y la fidelidad, otras cuestiones de importancia como  tomar la decisión de vivir en un ambiente habitual, una vida más monótona, segura y libre de sobresaltos o emprender una aventura en busca de una vida más insegura pero menos rutinaria y no sabemos si mejor, pero , desde luego, más emocionante. 
       El autor plantea que vivir una aventura está bien, si es lo que se decide, pero no se podrá alcanzar la felicidad sin los recuerdos y renunciando a los propios orígenes: “¡Su casa! Eso es lo que querían decir aquellas llamadas acariciadoras, aquellos hálitos suaves que flotaban en el aire, aquellas manitas invisibles que tiraban de él y le empujaban siempre en la misma dirección. ¡Y debía de estar cerca en aquel momento, su vieja casa que había abandonado precipitadamente el día en que descubrió el río, y a la que nunca había regresado! Ahora enviaba sus exploradores y sus mensajeros para atraparle y hacerle volver. No había vuelto a pensar en ella desde la mañana radiante que en que escapó, absorto como había estado en su nueva vida, en todos sus placeres, sus sorpresas, sus nuevas y cautivadoras experiencias. ¡Y ahora surgía claramente ante él en la oscuridad, irrumpiendo con un tropel de recuerdos! Sin duda era un tanto pobretona, pequeña y mal amueblada, pera era la suya, la casa que él mismo había construido, a al que tanto le gustaba volver tras un día de trabajo…”
       Asimismo, trata el tema de la posibilidad de alcanzar la felicidad por medio de una vida plácida y sencilla, sabiendo aceptar y disfrutar las circunstancias y valorando lo que tiene cada uno. (Pilar Aguilar)
19 de febrero de 2015

Henry James


Realidad y ficción         


                     En Venecia con 
                    Henry James


   




«Los papeles de Aspern» 
                       y
   «Cartas desde Venecia» 
                      o
            «Horas Venecianas»

                  
                                            


Próximo encuentro 26 de marzo

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