24 de noviembre de 2014

Pedro Páramo – Juan Rulfo



 
 Pedro Páramo es una obra que ha hecho pasar a su autor a la historia de la literatura. Creo que esta es una idea que suscribirían la mayoría de los críticos y autores literarios. 

Podemos decir que Pedro Páramo es una novela, aunque cargada de lenguaje poético. Además, la narración está llena de diálogos, con lo que, finalmente, encontramos más diálogo que narración. Quizá fuera esto lo que facilitó su adaptación al cine.
La obra, trata diversos temas como la soledad, la muerte, la injusticia, la violencia, pero su tema principal son las ilusiones frustradas, una concepción desesperada de la vida.
Asimismo, se centra en temas típicos mejicanos como la búsqueda del padre, el sentimiento de hostilidad de la vida, el fatalismo, la necesidad de fantasía para alejarse de la realidad y una especial relación entre la vida y la muerte provocadas por la influencia de las religiones aztecas mezcladas con tradiciones cristianas. Pero de lo local trascenderá a lo universal. Juan Rulfo será capaz de convertir los temas locales, por su tratamiento, en temas universales.
En cuanto al lenguaje de la obra, tendremos que decir que es un lenguaje muy cuidado, elegido con esmero y extremadamente sobrio. Se mezclan raíces populares con lenguaje literario. La obra está llena de giros mejicanos y algunos vulgarismos como: nomás, semos, pos etc, con los que consigue transmitirnos la fuerza de la realidad.  


También encontramos en muchos pasajes un lenguaje poético, que llega a su máximo esplendor en el monólogo de Susana San Juan: “Mi cuerpo se sentía a gusto sobre el calor de la arena. Tenía los ojos cerrados, los brazos abiertos, desdobladas las piernas a la brisa del mar. Y el mar allí enfrente, lejano dejando apenas restos de espuma en mis pies al subir de su marea…” “…Era temprano, El mar corría y bajaba en olas. Se desprendía de su espuma y se iba, limpio, con su agua verde, en ondas calladas…”

Uno de los elementos más sorprendentes de esta obra es su estructura. La obra está sustentada en una estructura aparentemente desestructurada, pero donde realmente se asienta todo su desarrollo.
A pesar de esta ruptura, de tiempo y espacio, la obra relata algunos hechos históricos que nos situarán en el último tercio del siglo XIX y el primero del XX. El autor hace referencias a la revolución mejicana iniciada en 1910 y la insurrección de los cristeros que sucedió entre 1926 y 1928.

Asimismo, el personaje de Pedro Páramo encarna a todos los caciques mejicanos de la época y Comala representa a todos los áridos pueblos que se fueron quedando deshabitados a causa de las duras condiciones de vida. 
Como ya hemos dicho, se produce una ruptura del tiempo y el espacio tradicionales, pero en realidad, obedece a que la obra está asentada sobre tres planos distintos, dos expresos y otro prácticamente omitido pero que el lector llega a sentir.
En un principio, tenemos una pequeña imagen del plano de la realidad llegando a Comala: “Después de trastumbar los cerros, bajamos cada vez más. Habíamos dejado el aire caliente de allá arriba y nos íbamos hundiendo en el puro calor sin aire. Todo parecía estar como en espera de algo.  – Hace calor aquí – dije. Si, y esto no es nada – me contesto el otro- . Cálmese. Ya lo sentirá más fuerte cuando lleguemos a Comala. Aquello está sobre las brasas de la tierra, en la mera boca del infierno. Con decirle que muchos de los que allí se mueren, al llegar al infierno regresan por su cobija”. Este plano de la realidad que apenas está expresado, pero que percibimos claramente, es de un pueblo abandonado, árido y seco imposible de habitar.
Es Abundio, el que introduce a Juan Preciado en Comala como si fuera Caronte, que le lleva al otro lado de la vida. Juan Preciado al llegar a Comala no puede soportar la soledad, el calor y la angustia que le produce todo lo que allí ve y fallece.
Los dos planos expresos son: un mundo de ánimas donde las almas se mueven y sobre todo hablan del pasado el presente y el futuro, sin tener en cuenta ni el tiempo ni el espacio, aunque siempre en el mundo cerrado de Comala. En este plano el autor da mayor relevancia a la palabra y a las voces que al movimiento. Constantemente se hoyen voces que quieren expresar algo, que les traen historias del pasado, que les causan sensaciones…

En este plano Comala aparece como una antesala del infierno de ahí viene su nombre, «comal» placa de barro que se coloca contra el fuego para después utilizarlo como cocina. En este mundo todos son ánimas, aunque durante toda la obra, no tenemos muy claro quien está vivo y quien no.

El protagonista de este plano es Juan Preciado hijo de Pedro Páramo y Dolores Preciado. Llega al pueblo buscando a su padre como había prometido a su madre en su lecho de muerte.  
Ya en este comienzo de la obra podemos vislumbrar la sensibilidad y la categoría de su autor: «Vine a Comala porque me dijeron que acá vivía mi padre, un tal Pedro Páramo. Mi madre me lo dijo. Y yo le prometí que vendría a verlo en cuanto ella muriera. Le apreté sus manos en señal de que lo haría, pues ella estaba por morirse y yo en un plan de prometerlo todo”. 
 El tercer plano de la historia está en el pasado. Su protagonista es Pedro Páramo y está narrado en tercera persona. La historia nos cuenta cómo era Comala cuando estaba habitado y Pedro Páramo era el cacique del pueblo rodeado de muerte y violencia. Este sólo tendrá una ilusión, materializada en su amor por Susana San Juan. Pedro Páramo ama a Susana durante toda su vida pero es un amor que no se podrá realizar de forma satisfactoria, porque Susana enloquece. 
Además de los tres planos en los que se desarrolla la obra, también serán tres los hijos de Pedro Páramo que se nos presentan a lo largo de la narración. 
El primer hijo será Abundio, que nos presenta la Comala real, aunque el también está muerto y sirve para introducir a Juan Preciado en Comala. 
El segundo será Juan Preciado que en un principio aparece como protagonista colocado en el plano de la realidad y que pasará, después, a pertenecer al mundo de las ánimas, donde charla con su compañera de tumba y a través de los cuales podremos conocer las historias de Comala y Pedro Páramo. 
El tercer hijo será Miguel. Este será el único de los tres que no tuvo madre conocida, que vivió con su padre y gozó de su cariño hasta su muerte accidental.
Lo poco de la realidad que podemos leer expresamente en la obra y el mundo de las ánimas, está narrado en primera persona por Juan Preciado. El mundo del pasado de Comala, cuando era un pueblo con vida, está narrado en tercera persona. 
La narración está dividida en 70 fragmentos. En los fragmentos 29 y 30 encontramos una pequeña estructura semejante a una tragedia griega. Hay un coro de voces femeninas lejanas: «Mi novia me dio un pañuelo con orillas de llorar… En falsete. Como si fueran mujeres las que cantaran”.
Al mismo tiempo, Juan Prieto se debate entre el mundo real y el fantasmagórico: «Pensé regresar. Sentí allá arriba la huella por donde había venido, como una herida abierta entre la negrura de los cerros. Entonces alguien me toco en los hombros. ¿Qué hace usted aquí?  Vine a buscar…- y ya iba a decir a quien, cuando me detuve-: vine a buscar a mi padre. ¿Y porqué no entra?…«
En ese mismo fragmento hay también un estribillo que podría repetirse durante toda la obra:
– “Me han pasado tantas cosas, que mejor quisiera dormir.
– Nosotros ya estábamos dormidos.
– Durmamos, pues
”.
Otro de los elementos integrantes de la obra que resulta sorprendente, es la narración de Juan Preciado de su propia muerte: «No había aire. Tuve que sorber el mismo aire que salía de mi boca, deteniéndolo con las manos antes de que se fuera. Lo sentía ir y venir, cada vez menos; hasta que se hizo tan delgado que se filtró entre mis dedos para siempre”.
Juan Preciado encarna la tradición del niño abandonado que busca a su padre. En esta búsqueda encontrará la muerte. 


Llegando a Comala Juan Preciado siente que llega hasta la puerta del infierno, lo que representa el fracaso de toda ilusión en el ser humanó igual que les sucede a otros personajes de la obra: «Es curioso, Dorotea, cómo no alcancé a ver ni el cielo. Al menos, quizá, debe ser el mismo que aquella conoció. -No lo sé, Juan Preciado. Hacía tantos años que no alzaba la cara, que me olvidé del cielo… Además, le perdí todo mi interés desde que el padre Rentería me aseguró que jamás conocería la gloria. Que ni siquiera de lejos la vería… Fue cosa de mis pecados; pero él no debía habérmelo dicho. Ya de por sí la vida se lleva con trabajos. Lo único que la hace a una mover los pies es la esperanza de que al morir la lleven a una de un lugar a otro; pero cuando a una le cierran una puerta y la que queda abierta es nomás la del Infierno, más vale no haber nacido… El Cielo para mí, Juan Preciado, está aquí, donde estoy ahora…«

Incluso Pedro Páramo que encarna a un cacique frío y violento, pierde la última ilusión que tenía en la vida al perder a Susana y se ve abocado a la soledad y a la desesperanza y se dejará morir.
Curiosamente la narración resultará circular, Abundio que introdujo a Juan Preciado en Comala aparecerá también cercano a la muerte de Pedro Páramo, como si de nuevo apareciera Caronte para acompañarle a la otra vida: «Dio un golpe seco contra la tierra y se fue desmoronando como si fuera un montón de piedras«.      
Pilar Aguilar
17 de noviembre de 2014

Todo punto de vista es la vista desde un punto

«Leer significa releer, y comprender, interpretar.
Cada uno lee con los ojos que tiene e interpreta a partir de donde pisan sus pies.
Todo punto de vista es la vista desde un punto.
Para entender cómo alguien lee, es necesario saber cómo son sus ojos y cuál es su visión del mundo. Eso hace que la lectura sea siempre una relectura.
La cabeza piensa a partir de donde pisan sus pies. Para comprender es esencial conocer el lugar social de quien mira. Vale decir, cómo vive, con quién convive, qué experiencias tiene, en qué trabaja, qué deseos alimenta, cómo asume los dramas de la vida y de la muerte y qué esperanzas lo animan.
Eso hace que la comprensión sea siempre una interpretación.»
(Leonardo Boff, filósofo y teólogo brasileño)

23 de octubre de 2014

«Cinco horas con Mario» – Breve apunte

      
Cinco horas con Mario es una obra de Miguel Delibes que se escribió en 1966 y se publicó en diciembre de ese mismo año.
La novela pertenece a lo que se ha llamado la segunda etapa de la obra de Miguel Delibes que comienza con El Camino y llega hasta su última obra. Esta época se caracteriza por la ausencia de autor-narrador confiriéndoles a sus personajes una vida propia y real.
Cinco horas con Mario se publicó en medio de una década de cambio. Es una década en la que surgen movimientos rebeldes que buscan encontrar una renovación tanto social como política y económica. Se buscaba una modernización general. 
Es en este momento, cuando se produce la renovación de la iglesia católica en el Concilio Vaticano II,  entre los años 62 y 65. La iglesia se mostró favorable a la separación entre la Iglesia y el Estado, así como a la  libertad religiosa. También se definió  a favor de las libertades democráticas, la libertad sindical y el derecho a la huelga.
El Concilio Vaticano II fue un duro golpe para muchos españoles que vivían cómodamente asentados en una situación, que no tenía nada que ver con todos estos derechos, y que se declaraban profundamente católicos. Esto provocó una separación entre los católicos españoles favorables a las consecuencias del concilio y los que se declaraban contrarios a él.
En la década de los sesenta se produjeron, también, una serie de cambios en la sociedad impulsados principalmente por los jóvenes.  Cambios como la emancipación de la mujer, la libertad sexual, importantes cambios en la moda como la minifalda, el pelo largo en los hombres etc. Aparecieron innovadores grupos de música como los Beatles o los Rolling Stones. 
También el arte y la literatura buscaban nuevas vías de expresión.
La historia de Carmen y Mario se encuentra situada en medio de todas esta vorágine de cambios. Carmen es una mujer tradicional de clase media, típica de la España de los sesenta y Mario se inclina por todos los cambios que trae esta revolucionaria década.
Delibes utiliza el coche como símbolo del cambio de vida de la mujer, así como de estatus social. Carmen deseaba un Seat seiscientos y a lo largo de la novela reprocha a Mario que nunca colmara ese deseo. Paco, modelo, para Carmen, de éxito en la vida  tenía un Tiburon que deja a Carmen impresionada.
Cinco horas con Mario es también un juego contra la censura de la época. Aunque los lectores en su mayoría se sitúan a favor de Mario, Teóricamente Carmen es la protagonista de la obra y va censurando todos los comportamientos de Mario que se salen de la norma establecida. Carmen muestra un profundo respeto por las instituciones y su total acuerdo con el desarrollismo sin libertad impulsado por los políticos de la época. Gracias a Carmen la novela pudo publicarse sin ningún problema.
En el 66, momento en el que se publica la obra, había en España un ambiente de cambio, quizá no tan acusado como en otros países. En esta década España experimentó una cierta modernización gracias a los planes de desarrollo, a la afluencia de turistas extranjeros y a la influencia de los emigrantes españoles en otros países. Este ambiente de cambio se hizo patente, también, en la literatura del momento. No fue sólo Cinco horas con Mario sino que unos meses más tarde el mismo tema fue tratado por Antonio Buero Vallejo en su obra El tragaluz.
Carmen deseaba que Mario se hubiera integrado en el sistema y se hubiera beneficiado de las ventajas que de él hubiera podido obtener. Carmen presenta a Paco como modelo del triunfador frente a Mario, al que incluso tilda de “don nadie”.
Esta obra no solo habla del problema de los desacuerdos políticos de Carmen y Mario como representantes de dos facciones importantes de la sociedad española de la época. También se trata de una obra de desencuentro personal.
Carmen es una señora de clase media conservadora y Mario es un profesor y periodista con unas ideas más avanzadas que las de ella pero en cuanto a lo personal Mario falla a Carmen. 
Lo que más le duele a la protagonista es la falta de expresividad afectiva de Mario. Empezando por su noche de bodas, historia que Carmen repite en infinidad de ocasiones a lo largo de las cinco horas de velatorio que pasa a solas con Mario. 
Para Mario, Carmen queda limitada a las labores tradicionales de la mujer: las labores domésticas y el cuidado de los niños. No cuenta con ella para nada. 
Como la historia la conocemos a través de Carmen, las alusiones que se hacen al trabajo de Mario como profesor en el instituto son mínimas. Esto nos lleva a pensar que Mario mantenía a Carmen absolutamente al margen de su labor profesional. Seguramente ella no cuenta nada de esta faceta de la vida de Mario porque le resulta absolutamente ajena.
Finalmente podemos llegar a la conclusión de que la obra tiene una doble vertiente la ideológica y la sentimental. Evidentemente que en la parte ideológica el lector se pone sin dudarlo de parte de Mario pero en la faceta sentimental su actitud puede no convencer al lector. Esta es la parte más incoherente de la vida de Mario en la que Carmen se nos representa como la parte más perjudicada.
Quizá Carmen no sea la mujer vacía y egoísta que parece en un primer momento. Realmente puede estar representando la tragedia de cualquier época y sociedad. La tragedia de la mujer incapaz frente al hombre que se presenta tradicionalmente como superior.
En realidad, Carmen parece una mujer responsable que intenta sacar a su familia adelante lo mejor que sabe y puede.  Además intenta mantener la casa y a sus hijos para que su marido no se tenga que preocuparse de nada más que del trabajo.
Como todas las novelas de Delibes esta no tiene un argumento complejo ni lleno de acción. Las novelas de Delibes son obras de personajes que están llenos de vida y autenticidad. 
En esta obra Delibes quiere mostrarnos su ideología de defensa del catolicismo progresista y de la justicia social y lo hace a través del personaje de Mario. 
Según palabras del propio Delibes esta obra esta inspirada en dos personas. El primero sería José Jiménez Lozano al que dedica la novela. Jiménez Lozano es un escritor y periodista amigo de Delibes con el que trabajó en El Norte de Castilla. La segunda persona en la que se inspira el libro es el propio Delibes. 
El personaje de Mario tiene muchas coincidencias biográficas con Delibes: Los dos viven en Valladolid, el padre de ambos era catedrático. Delibes era solamente tres años más joven que Mario, eran padres de familia numerosa, los dos eran periodistas, tenían afición a escribir novelas con mensaje social, los dos sufrieron depresión y eran tímidos.  
A pesar de todas las coincidencias, la obra no se puede considerar autobiográfica porque hay factores fundamentales en la vida de Delibes que no tienen concordancia con la de Mario. 
Delibes tuvo un muy feliz matrimonio con una mujer culta y extraordinaria, Ángeles de Castro, a la que probablemente Delibes quiso homenajear en su novela Mujer de rojo sobre fondo gris y que consiguió que el escritor tuviera una vida aceptablemente feliz a pesar de su carácter depresivo.
En Cinco horas con Mario, Delibes abandona el narrador externo omnisciente, que todo lo sabe y que hubiera producido una novela realista tradicional, donde hubiéramos encontrado buenos y malos pero en la que hubiera sido difícil realizar las matizaciones que consigue con la técnica de narración utilizada en esta obra. 
A pesar de que en el preámbulo existe un narrador omnisciente a las pocas páginas va cediendo la voz a Carmen, marcando el paso de un narrador a otro en letra cursiva. 
A partir de ese momento, Carmen se convierte en la narradora principal, el punto de vista del autor está ausente. Por este motivo conocemos mucho mejor a Carmen que a Mario que solo lo conocemos a través de los ojos de Carmen.
Delibes encontró una técnica narrativa que apenas tiene precedentes en la novela española.
El discurso de Carmen no es exactamente un monólogo interior porque no se trata solo de pensamientos. Tampoco se trata de un soliloquio porque Carmen no habla sola sino con Mario aunque este no pueda oírla. Miguel Delibes lo calificó de “diálogo sin respuesta”.
Este diálogo se consigue con la utilización de imperativos como: oye, di, convéncete, hazte a la idea, compréndelo… También se usan vocativos como: cariño, hijo, cabeza dura, holgazán… Así como exclamaciones y preguntas retóricas: ¿Eh?, ¿No lo sabías?, ¡válgame Dios!… También refranes: “no es oro todo lo que reluce”, “el que no llora no mama”…
La obra tiene una trama argumental mínima y apoya todo su peso de novela psicológica en los personajes principales de Carmen y Mario. 
Estos personajes se muestran auténticos, reales, de carne y hueso. Con las contradicciones típicas de cualquier ser humano.
Delibes no nos da apenas datos sobre el aspecto físico de Carmen, salvo el de sus pechos prominentes y su jersey ajustado. La falta de detalles podría ser una prueba de que Delibes no quería representar en Carmen a una única mujer sino a un tipo de mujer en general.
Mario se muestra como un personaje sin ideario político concreto. No encajaba en los partidos opuestos al régimen que estaban en la clandestinidad o en el exilio. Casi todos todos estos partidos eran de ideología marxista o nacionalista. Pero tampoco se sentía cómodo dentro del régimen establecido. 
Mario se rebela contra la censura y contra el fraude electoral pero no es un revolucionario. Mario es católico con algunas ideas conservadoras. A Mario se le puede considerar un inadaptado al régimen. 
Toda la novela se desarrolla en el despacho donde yace el cadáver de Mario y el tiempo de la novela se reduce a algo más de veinticuatro horas. Desde el fallecimiento de Mario hasta el entierro y más exactamente, a las cinco horas de velatorio que Carmen pasa a solas con Mario.
La novela está estructurada en un preámbulo, 27 capítulos y un epílogo. Realmente es un monólogo de 27 capítulos entre el preámbulo y el epílogo que sirven para presentar y cerrar la obra. 
Dentro del preámbulo tenemos que tener en cuenta la esquela, la dedicatoria y el preámbulo propiamente dicho donde nos va a presentar como es la situación y a algunos de los personajes. 
En cada uno de los 27 capítulos encontramos un encabezamiento con una cita bíblica que no están ordenadas de acuerdo a ninguna programación sino que son citas escogidas al azar por Carmen en la Biblia de Mario y que contiene numerosos pasajes subrayados. 
Estos pasajes de la Biblia le dan pie a Carmen a asociarlos con sus obsesiones. Le dan pie para desencadenar todas las cosas pendientes que tenía con Mario, todo aquello que le hubiera gustado decirle y que nunca se atrevió.
El epílogo cierra la obra y hace un epitafio para Mario: un hombre integro para sus amigos y un sinvergüenza para sus enemigos. También este epílogo sirve para darle un toque de optimismo a la obra. El hijo de Mario, Mario, parece estar convencido de querer continuar la labor ideológica de su padre.
En cuanto al tiempo de la narración podemos decir que dura cinco horas que casi podríamos decir que es el tiempo que puede costar leer la novela. El preámbulo y el epílogo duran aproximadamente tres horas cada uno. Pero realmente la historia narrada dura muchos años. Desde 1931 hasta el 1966. 
En cuanto al lenguaje podemos decir que representa perfectamente el lenguaje cotidiano de un mujer como Carmen. El discurso fluye con total naturalidad. Es una forma de hablar llena de tópicos, influido por la tradición española de la época que como la misma protagonista nos cuenta en diversas ocasiones está influido por su madre:
“Cada uno debe arreglárselas dentro de su clase como se hizo siempre”
“Las cosas tienen que ser así porque así han sido siempre”
“Siempre debe haber uno que diga esto se hace y esto no se hace y ahora todo el mundo a callar y a obedecer, únicamente así pueden marchar las cosas”
“A una muchacha bien, le sobra con saber pisar, saber mirar y saber sonreír y esta cosas no las enseña el mejor catedrático”
En la obra se repiten en diversas ocasiones las mismas historias que cuenta Carmen aunque cada vez tienen algún rasgo diferente y a través de esto somos capaces de tener finalmente una idea de los que pasó en cada ocasión. La historia se narra en círculos concéntricos cada vez más amplios.
Al final del dialogo que mantiene Carmen con Mario le confiesa algo que ella ya iba adelantando poco a poco durante la obra. Algo de lo que Carmen se siente profundamente arrepentida. Se refiere al episodio que tiene Carmen con Paco. Quiere que Mario le perdone por que como ella le dice no podrá querer a nadie más que a él.
“Que sólo te quiero a ti, no hace falta que lo diga, pero estaba como atontada, a lo mejor de la misma velocidad, la falta de costumbre, vete a saber…
Mario, pero yo no era yo, no hace falta que te lo diga, perdóname, nada de culpa, que le rechacé, te lo juro, le recordé a nuestro hijos, que ni sé de dónde me vinieron las fuerzas porque estaba completamente sin voluntad, hipnotizada, palabra pero le mandé a paseo… pero no pasó nada de nada puedes estar tranquilo, te lo juro… por amor de Dios, mírame un momentín, aunque sólo sea un momentín, ¡anda!, dame ese gusto, qué te cuesta, te lo pido de rodillas si quieres, no tengo nada de que avergonzarme te lo juro, Mario, te lo juro!”
Delibes en sus obras adquiere una posición de defensa de la mujer. En este caso, como ya hemos dicho anteriormente, Mario que parecía casi perfecto tiene una gran incoherencia en su vida. Esta incoherencia la tiene en su propia casa y es la atención que presta a Carmen.
En el libro Conversaciones con Miguel Delibes de Cesar Alonso de los ríos este dice:
“La discriminación, la tendencia de relegar a la mujer a la cocina, el convertirla en un relicario de virtudes domésticas es un error que ha esterilizado a muchas y ha castrado, en todo caso su iniciativa, inteligencia e imaginación”.

(Pilar Aguilar)

25 de septiembre de 2014

Anna Karenina

En el verano,
seguimos leyendo juntos…
Próximo encuentro:
Jueves, 25 de septiembre.
Anna Karenina
de León Tolstoi
Siempre por la mañana, de 10h a 11h15,
en el salón de té mon petit monde

(avda. Papa Negro, 107, Madrid).

Para más información: llama a Pilar (629 879 557).
16 de septiembre de 2014

¿Quién era Tolstói?

Liev Nikoláievich Tolstói nació en Yasnaia Poliana en 1828 y falleció en  Astapovo en 1910. Tolstói es como todos sabemos uno de los mas sobresalientes escritores de la literatura rusa. 
Nació en una familia acomodada. Sus padres pertenecían a la aristocracia rusa. Su vida transcurrió siempre a caballo entre la gran ciudad y el campo. La ciudad representaba para él disfrute, abundancia y lujo. Por otra parte, el campo era un lugar de inspiración para sus obras literarias y representaba la parte más verdadera y autentica de la vida. 
Tolstói se quedó huérfano a muy temprana edad. Su madre murió cuando sólo tenía dos años y su padre, siete años después, en 1837. Desde ese momento vivió con dos tías suyas, pero de su educación se encargaron varios preceptores que no fueron excesivamente exigentes con él. 
En 1843 ingresó en la Universidad de Kazán, en la Facultad de Letras, pero tras un breve período de tiempo la abandonó por la Facultad de Derecho. 
Podemos decir que su rendimiento académico fue siempre pésimo y que seguramente no hubiera conseguido nunca graduarse en nada si sus profesores no hubieran tenido en cuenta su alto rango social.
Al salir de la universidad, en 1847, no deseó seguir viviendo en la vida, que el encontraba superflua, de la ciudad y se refugió en el campo, en su pueblo natal, Yasnaia Poliana. Pero para él fue traumático descubrir las condiciones en las que vivían sus campesinos. A consecuencia de esto decidió dedicarse por entero a mejorar las condiciones de vida de los pobres de su patria. En principio pensó que lo mejor para esto sería  ingresar en el ejército ayudado por su hermano Nicolás. Pasó el examen reglamentario en Tiflis y fue nombrado oficial de artillería.
La lucha contra las guerrillas tártaras en las fronteras del Cáucaso le descubrió su propia temeridad y arrojo frente a la muerte. También, tras conocer los impresionantes paisajes del Cáucaso reconoció la pasión que siempre le había despertado la naturaleza.
Al estallar la guerra de Crimea en 1853, solicitó ser destinado al frente, donde demostró su gran valentía y se hizo con una importante reputación entre sus compañeros pero su extrema sensibilidad le impidió resistir la ineptitud de algunos generales y la superficialidad de muchos soldados. Por este motivo, se retiró se la carrera militar.
Durante algún tiempo viajó por Francia, Alemania, Suiza y otros países europeos donde se entusiasmó con las revolucionarias ideas pedagógicas que allí descubrió. Al volver a Rusia decidió abrir una escuela para pobres y fundar un periódico sobre temas didácticos al que llamó Yasnaia Poliana. 
Las ideas revolucionarias sobre la libertad en la educación no gustaron al gobierno y a los pocos años mandaron cerrar la escuela.
A pesar de ser una persona acostumbrada a tener la muerte cerca, no nos olvidemos que había participado en numerosas batallas cuando perteneció al ejercito y, además, de sus constantes reflexiones sobre la muerte, el fallecimiento de su hermano Nicolás en 1860, le provocó una gran conmoción.
En 1862 se casa con Sonia Behrs, hija de un médico de Moscú. Sonia fue el complemento ideal para Tolstói. Era buena, prudente, comprensiva y sobre todo tenía un importante sentido práctico de la vida del que Tolstói carecía absolutamente.
Gracias a los cuidados y al amor de Sonia gozó, en sus primeros diez años da matrimonio, de una tranquilidad de espíritu que anteriormente no había conocido y se encontró en las mejores condiciones para escribir. Esta situación dio como fruto su apasionante, joven y fresca novela “Guerra y paz”.  
Durante todo el tiempo que duro la escritura de la novela, Sonia se encargó de copiar el extenso manuscrito a medida que el escritor lo corregía. Además, ella también se encargaba de la educación de sus hijos, trece en total, así como de presentar a sus hijas en sociedad, cuestión muy importante en aquel momento, y de cuidar del patrimonio familiar.
“Guerra y paz” se publicó por entregas en la revista El Mensajero Ruso en 1864  dilatándose hasta 1869. Después de la publicación de “Guerra y Paz”, Tolstói   escribió otras muchas obras. La más sobresaliente de ellas fue “Anna Karenina”, escrita entre 1875 y 1876. También es excepcional su obra “La sonata a Kreutzer” de 1890 y la más patética, y no por ello menos impresionante, de toda sus obras: “La muerte de Iván Ilich” de 1885.
Finalmente Tolstói decidió vivir los últimos años de su vida con los campesinos, muy distanciado de su familia, que no podía comprenderle. Cuando sus hijos se sentaban a la mesa a comer, el único sentimiento que mostraban era su aburrimiento. solamente consiguió transmitir su fe y sus ideas a tres de sus hijas, en particular a María que ya había fallecido.  Su mujer sufría y no entendía que hubiera dejado de escribir. Tolstói cambió su fe en el arte por una fe moral que ella no entendía. En ese momento, solo se sintió comprendido por su médico y amigo Marivetski. Dejo de fumar y beber, se volvió vegetariano y dormía en un incómodo catre. Quiso vivir en las mismas pobres condiciones de vida que todos aquellos que había conocido y que no tenían, como él, la posibilidad de acceder a otras condiciones. 
Las circunstancias en las que Tolstói muere, parecen haber salido de su propia pluma. Fue una muerte dramática. Tolstói abandonó su hogar de forma misteriosa y sin comunicárselo a nadie acompañado solamente de su amigo el doctor Marivetski, que como él, había dejado su vida acomodada y a su clientela en la ciudad. 
Tolstoi dejó una carta para Sonia, escrita más de diez años antes, explicándole los motivos de su partida en la madrugada del 10 de noviembre de 1910, llevándose solamente su ropa blanca y unos pocos libros.
Durante los siguientes días nadie supo nada de los dos amigos  hasta que cuatro días después de su marcha sufrió un fatídico ataque pulmonar que lo obligó a refugiarse en casa del jefe de estación de Astapovo. Allí recibió todos los cuidados que hubiera podido desear. Esta familia actuó con él de forma extraordinaria y, naturalmente, estos avisaron a su mujer, Sonia, que pudo llegar antes de su fallecimiento pero por no turbar la paz interior que parecía tener el moribundo no quiso entrar en la habitación donde este se encontraba hasta después de su muerte. 
En su lecho de muerte Tolstoi lloraba no por él sino por los miserables; y decía, en medio de sollozos: “Sólo una cosa les pido que recuerden:hay millones de seres humanos en la tierra, además de Lev Tolstói; y ustedes sólo lo miran a él”

No sabemos si sus ultimas palabras fueron realmente estas o si fueron capaces o no de reconfortar a Sonia pero según le comunicaron las personas que le cuidaron en los últimos momentos , lo último que dijo Tolstoi fue: «Amo a muchos.»         
(Pila Aguilar)

13 de septiembre de 2014

«Anna Karenina» – Breve apunte

A finales del siglo XIX la literatura rusa vive uno de sus momentos más esplendorosos. Comienzan a surgir escritores que habían bebido en las fuentes de la literatura franceses del realismo y el naturalismo. Así que podríamos afirmar que el realismo y naturalismo llegaron a Rusia de forma tardía pero no por ello menos vital e importante.
 Algunos de los autores principales de este momento fueron Chejov, Gogol,  Dostoievski y, por supuesto, Tolstói.
Anna Karenina podríamos decir que es la obra más importante de Tolstói. La mayoría de los críticos dicen que se trata de una obra redonda. Incluso Henry James y Thomas Mann opinaron que pocas novelas tienen un inicio tan espectacular y brillante como esta: “Todas las familias felices se parecen unas a otras; pero cada familia infeliz tiene un motivo especial para sentirse desgraciada”.  
La obra esta estructurada en ocho partes divididas, a su vez, en capítulos.
El narrador es un narrador omnisciente que conoce no sólo todo lo que sucede, sino los sentimientos y pensamientos de todos los personajes.
La acción se desarrolla entre Moscú, San Petersburgo y una pequeñísima parte en Italia.
Es una obra escrita entre 1873 y 1877. 
La novela contiene incontables valores. Como casi todas las obras de la época, ofrece generosas descripciones, retratos psicológicos de los personajes y diálogos. En ella el autor detalla el medio en el que viven los personajes, tanto en el campo como en la ciudad, circunstancia que aprovecha para hacer diversas observaciones sobre las diferencias sociales, la dura y pobre vida de los campesinos, las reuniones de la alta sociedad con sus hipocresías y sus conveniencias, etc. 
En la novela Tolstoi consigue crear diferentes realidades paralelas. La estructura está formada por distintos hilos argumentales que se van entretejiendo. Esta estructura la consigue emparentando, de una forma muy natural, a los protagonistas de las historias que nos presenta la novela.
En esta obra, se desarrollan paralelamente tres historias de amor con muy distintas trayectoria y consecuentemente muy distintos finales.
Sus protagonistas son: Levin y Kitty, Esteban Arkadievich y Dolly y por supuesto Anna Karenina, Alexis Alejandrovich y Vronsky.
Las descripciones de la obra, tanto del carácter de los personajes y sus pensamientos como de sus vestidos, las casas, las relaciones sociales y todos los acontecimientos que se van sucediendo, son muy minuciosos casi realizadas de forma cinematográfica.
La obra, que esta llena de reflexiones, también nos muestra la vida de los campesinos y la opinión de algunos de los protagonistas sobre una posible revolución social, que años más tarde se produciría.
La abundancia de diálogos le proporciona a la obra un carácter casi teatral que consigue presentarnos las situaciones de una forma mucho más vívida.   
Los retratos psicológicos de los personajes no nos los ofrece por medio de descripciones, sino de una forma mucho más directa. Conocemos el carácter de los personajes por el tono de sus conversaciones y por sus replicas en los diálogos.
En la novela aparecen también numerosas reflexiones sobre la moral, lo religioso y lo filosófico. Tolstói plasma a través de los personajes sus propias ideas y preocupaciones.   
Nos introducimos en la novela in media res, con el adulterio de Oblonski, con esto, Tolstoi consigue ponernos en situación nada más comenzar la historia. 
Resulta irónico que, al principio de la obra, Anna arregle las cosas entre el matrimonio de Oblonski con Dolly.  Anna se nos presenta como un personaje sensato y tranquilo. 
Casualmente, gracias a la primera infidelidad de la novela, Anna conoce a Vronsky.  
La aventura con Vronski obligará a Anna a vivir casi oculta con su amor y finalmente decidirán hacer un viaje para tomar distancia de la presión a la que se ven sometidos por parte de la sociedad. 
El viaje sólo conseguirá darles un alivio momentáneo pero la situación de adulterio llevará a Anna a una situación de degradación sobre todo moral.
Anna se sintió perseguida y sentenciada por la sociedad y empujada a vivir en la mentira. Tolstói, al igual que su personaje, Levin, piensan que la sociedad es hipócrita y la critica pero también piensan que tiene que existir una ley moral. Levin no entiende la infidelidad y cuando es interrogado al respecto dice: “no entiendo que un hombre pueda entrar en una panadería y robar un panecillo tras haber comido hasta hartarse”. Sin embargo, será el más compasivo con Anna.
A pesar de la minuciosa descripción que realiza Tolstoi de todas las situaciones, personajes, ambientes, etc; no dramatiza el suicidio de la protagonista. No nos mostrará a Anna físicamente destrozada, sino con el maletín rojo, que simbólicamente quedará en la vía. 
A lo largo de la novela utilizará varios símbolos. Uno de los más claros es el anden como símbolo de bienvenida y despedida. Anna conocerá a Vronsky en un anden y ella se despide de la vida, también en un anden.
La novela cierra con los pensamientos e inquietudes de Levin. 
La vida sigue… 
¿Es realmente Anna la autentica protagonista de esta historia?
¿Quizá sea, realmente, Levin el autentico protagonista de la novela?
Podríamos pensar conociendo, un poco, la personalidad de Tolstó que, realmente, Levin le da la oportunidad de vivir, participar y opinar dentro de su propia historia. Su mujer es también muy parecida a Kitty. Es una mujer buena y siempre pendiente de su marido, aunque a veces, no le comprenda. 
Las características principales del personaje de Levin son la búsqueda de una reforma agraria y social, su rechazo a vivir en la ciudad, la búsqueda de la verdad y de la bondad y su amor por Kitty.
Finalmente casi podríamos considerar a Levin  como un héroe triunfante , mientras que  Anna será la derrotada. Tolstói nos enseña la decadencia y posterior suicidio de Ana y subraya la importancia de la coherencia de la vida. Levin  representa esa coherencia. 
               
(Pilar Aguilar)