13 de mayo de 2014

Los libros de Helene Hanff

1- Ensayos de Hazlitt
William Hazlitt nació el 10 de abril de 1778 y murió el 18 de septiembre de 1830. Fue un escritor inglés célebre por sus ensayos humanísticos y por sus críticas literarias. Se le ha considerado como el crítico literario inglés más importante tras Samuel Johnson. De hecho, los textos de Hazlitt y sus reflexiones sobre las obras y los personajes de Shakespeare sólo han sido igualados por los de Johnson en cuanto a profundidad, originalidad e imaginación. 

Trabajó para el Morning Chronicle, Edinburgh Review, The Times, etc. Publicó varios volúmenes de ensayos, incluyendo “The Round Table” y “Characters of Shakespear’s Plays”, ambos en 1817. Su obra más conocida es “The Spirit of the Age” , una colección de retratos de sus contemporáneos, que incluía a Lamb, Coleridge, Wordsworth, Lord Byron, Jeremy Bentham, y Sir Walter Scott.

Hazlitt tenía un pensamiento político radical y apoyó a Napoleón Bonaparte, sobre el que escribió una biografía de cuatro volúmenes. Por ello se dice que fue un adelantado a su tiempo.

Tuvo sus admiradores, pero se opuso tan directamente a las instituciones de su época que poco a poco fue desengañándose y retirándose de la vida pública. Murió pobre un 18 de septiembre de 1830. Está enterrado en St. Anne, Soho, Londres.

Hazlitt fue un escritor libre e independiente. Sus ensayos están escritos con el mejor lenguaje literario, lo que le hizo ser admirado por conocidos intelectuales como Stevenson, quien declaró que la lectura de “El espíritu de las obligaciones” había dado un giro a su vida.

 2- Conversaciones imaginarias de Landor


Walter Savage Landor nació en Warwick el 30 de enero de 1775 y murió en Florencia el 17 de septiembre de 1864. Fue un poeta y escritor inglés, relacionado con la escuela lakista. Los poetas lakistas fueron un pequeño grupo de poetas ingleses de comienzos del siglo XIX. Compusieron, entre 1798 y 1815, los primeros poemas de tendencia claramente romántica. Son considerados parte del movimiento romántico.

Como grupo, no siguieron, en aquel momento, ninguna «escuela» de pensamiento o práctica literaria conocida. Formaron este grupo William Wordsworth (1770-1850), Samuel Taylor Coleridge (1770-1834) y Robert Southey (1774-1843). Vivieron junto a los lagos del Noroeste de Inglaterra, en la zona conocida como Lake District, región de los lagos, de donde toman su nombre, inspirándose en los encantos de la naturaleza.

Landor es uno de los más originales poetas ingleses, aunque no resulta muy popular, debido a su léxico y especial conceptualismo.

El personaje de la obra de Charles Dickens, Boythorn, de “Casa desolada”, está inspirado en este autor.

Reseña del editor de conversaciones imaginarias: «El poeta inglés Walter Savage Landor no aspiró nunca a un lugar en el mundo de las letras. De su formación académica adquirió una perdurable pasión por los libros y la facilidad en el trato con los clásicos».

Horacio, Juvenal, Persio, Demóstenes o Píndaro serían maestros y nombres familiares desde sus años de formación. En Londres asistió a las sesiones del Parlamento, pero no tuvo éxito como escritor político, aunque la política sería el trasfondo de gran parte de su obra en verso.

Como otros poetas ingleses, Landor encontró en Italia una patria de acogida y una tierra para cultivar su obra. Allí compuso la casi totalidad de las “Conversaciones imaginarias” y allí le visitaron casi todos los escritores ingleses de viaje por el país. Finalmente, falleció en Florencia en 1864.

Las “Conversaciones imaginarias” arrancan de un primer esbozo juvenil de Landor y se prolongan con adiciones y modificaciones a lo largo de toda su vida. Landor habla en ellas por boca de personajes históricos, pero imaginados, es decir, apartando de su mente lo que los libros dicen de ellos y dando rienda suelta al espíritu del lector convertido eventualmente en escritor de diálogos inventados o conversaciones imaginarias de la más diversa índole.


3- Ensayos de James Henry Leigh Hunt 

James Henry Leigh Hunt nación el 19 de octubre de 1784 y murió el 28 de agosto de 1859. Era crítico, ensayista, poeta y escritor inglés nacido en Southgate, Londres, donde sus padres se habían establecido. Los padres eran originarios de los EE.UU. Su padre Isaac, un abogado de Filadelfia y su madre Mary Shewell, se habían visto obligados a salir de los Estados Unidos a causa de sus simpatías durante la Guerra de la Independencia Americana y estableciéndose en Gran Bretaña.

El padre de Hunt se convirtió en sacerdote, pero no tuvo mucho éxito como predicador ni consiguió una vivienda permanente. Posteriormente fue contratado por James Brydges, el tercer duque de Chandor, como tutor para su sobrino, James Henry Leigh, en quien se inspiró para tomar su nombre de Leigh Hunt.

Cuando era niño, admiraba a Thomas Gray y al poeta William Collins. Escribió diversos escritos y sobretodo versos imitándolos. Tenía un problema de habla que le impidió asistir a la universidad, del que más tarde fue curado. Cuando terminó el colegió, como el mismo declaró, se dedicó principalmente a escribir: «Un tiempo después de que terminé la escuela no hice nada más que visitar a mis compañeros de clase, sentarme a leer y escribir poesías». Sus poemas fueron publicados en 1801 bajó el título de “Juvenilia”, y lo presentó a la sociedad literaria. Comenzó a escribir para periódicos, y en 1807 publicó un volumen de críticas a obras de teatro, y una serie de Historias clásicas, con ensayos críticos hacia los autores.

En 1810-1811 editó una revista cuatrimestral, El Reflector donde escribió «The Feast of the Poets», una sátira que ofendió a varios poetas contemporáneos. Sus ensayos fueron publicados con el título de “Mesa Redonda” (2 volúmenes, 1816-1817), junto con William Hazlitt y fueron publicados en El Examinador, periódico fundado por su hermano John.

En 1816 ingresó en la historia de la literatura inglesa con la publicación de “Story of Rimini”. el poema es una narrativa optimista que se conduce en forma opuesta a la naturaleza trágica del ámbito que le rodeaba. La frivolidad y familiaridad de Hunt, a menudo conducida hacia lo ridículo, lo convirtió en el blanco de parodias.

Durante años sufrió una situación económica complicada. En 1832 se publicó una colección de sus poemas, que incluso fueron alabados por varios de sus opositores. El mismo año se publicaron de manera muy restringida “Christianism”, y más tarde “The Religion of the Heart”. “Sir Ralph Esher”, un romance del periodo de Carlos II, tuvo bastante éxito, y “Captain Sword and Captain Pen” (1835), un contraste entre las victorias de paz y las victorias de guerra, merecen ser incluidos entre sus mejores poemas.

La época de mayores dificultades financieras de Hunt fue entre 1834 y 1840, fueron tiempos de extrema pobreza. En 1840 su situación económica mejoró, gracias a una exitosa representación en Covent Garden de su obra “Legend of Florence” y ”Lover’s Amazements”, una comedia que fue representada varias veces, e impresa en El Journal, publicación de Leigh Hunt; otras obras permanecieron como manuscritos.

En 1844 Mary Shelley y su hijo, Percy Florence, al obtener la finca familiar, le otorgaron una anualidad de £120; y en 1847 John Russell le procuró una pensión de £200. Con esta ayuda pudo vivir con comodidad.

Hunt publicó los libros “Imagination and Fancy” (1844), y “Wit and Humour” (1846), dos volúmenes de selecciones de poetas ingleses, que sacaron a la luz sus gustos literarios, considerados refinados y selectivos.

Su libro de la poesía pastoral de Sicilia, “A Jar of Honey from Mount Hybla” (1848), también tuvo mucho éxito. “The Town” , (1848) y “Men, Women and Books” ( 1847) fueron realizados en parte con escritos nuevos, así como también con escritos recopilados, producidos anteriormente. “The Old Court Suburb” ( 1855) es un bosquejo de Kensington, en donde vivió durante mucho tiempo.

En 1850 publicó su Autobiografía, en tres volúmenes. Se trata de un retrato algo ingenuo, pero muy preciso. “A Book for a Corner” fue publicado en 1849, y su “Table Talk” apareció en 1851. En 1855 sus poemas narrativos, originales y traducciones, fueron publicados bajo el título “Stories in Verse”. Leigh Hunt falleció en Putney el 28 de agosto de 1859.

4- La idea Universidad de John Henry Newman 

John Henry Newman nació en Londres el 21 de febrero de 1801 y falleció en Birmingham el 11 de agosto de 1890. Fue un presbítero anglicano convertido al catolicismo en 1845. Llegó a ser cardenal, nombrado por el papa León XIII y fue beatificado en 2010 en una ceremonia que presidió el Papa Benedicto XVI en el Reino Unido.

En su juventud fue una importante figura del Movimiento de Oxford, que aspiraba a que la Iglesia de Inglaterra volviera a sus raíces católicas. Sus estudios le llevaron a convertirse a la fe de la Iglesia Católica.

El Movimiento de Oxford trataba de demostrar que la Iglesia de Inglaterra era la descendiente directa de la Iglesia de los Apóstoles, lo que luego les llevó a reconsiderar la relación de la Iglesia de Inglaterra con la Iglesia católica. Newman argumentaba que la doctrina de la Iglesia, definida en el Concilio de Trento era totalmente incompatible con los Treinta y nueve Artículos del siglo dieciséis de la Iglesia Anglicana.

Posteriormente fue nombrado vicario de St Mary’s. En esta época, aunque siempre dentro de la doctrina evangélica, los puntos de vista de Newman fueron asumiendo progresivamente un mayor tono eclesiástico.

Circuló entonces una carta anónima que sugería un método por el cual podría expulsarse a «Nonconformistas» del control de la sociedad. Esto dio lugar a su destitución del cargo, el 8 de marzo de 1830, y tres meses más tarde se retiró de la Sociedad Bíblica, completando así su separación de la Low Church de la Iglesia de Inglaterra.

En 1832, se agudizaron sus diferencias en cuanto a la «naturaleza esencialmente religiosa». Poco a poco fue reconciliándose con el credo y la liturgia de la Iglesia católica, gracias a sus estudios sobre la relación de la Iglesia de Inglaterra y la de Roma.

En febrero de 1843 publicó un anuncio anónimo en el Diario Conservador de Oxford, una retractación formal de todas las afirmaciones que pronunciara contra Roma. En septiembre predicó su último sermón como anglicano, retirándose de Santa María, en Littlemore.

Dos años después de dejar Santa María, en 1845 se dio cuenta de que sus argumentos sobre la relación de la Iglesia católica con la de Inglaterra eran más fuertes de los que pensaba, y finalmente, se convirtió al catolicismo. Fue recibido oficialmente en la Iglesia el 9 de octubre de 1845 y ordenado sacerdote Católico el 1 de junio de 1847, en Roma. Celebró su primera Misa el 5 de junio de 1847.

Durante ambos períodos, tanto como anglicano como católico, Newman escribió importantes libros, entre ellos “Vía Media”, Ensayo sobre el Desarrollo de la Doctrina Cristiana, “Apologia Pro Vita Sua”, y “Grammar of Assent”. Sus restos se encuentran actualmente enterrados en el pequeño cementerio católico de Rednal, cerca de Birmingham, pero está previsto que sean inhumados de nuevo y trasladados al Oratorio de Birmingham.

Estableció en Londres el Oratorio de San Felipe Neri, con el padre Faber como su superior, y ahí dictaba cursos y conferencias sobre “La actual posición de los católicos en Inglaterra”

En 1879, a los 78 años de edad, recibió del Papa León XIII la dignidad de cardenal, ingresando por tanto en el Colegio cardenalicio.

Su última Misa la celebró el 25 de diciembre de 1889. Falleció al año siguiente, el 11 de agosto de 1890.

En su “Idea de la universidad” Newman se preocupó de explicar lo que la Universidad es y lo que tiene que tener para merecer ese nombre. Contrariamente a lo que se pudiera pensar y a lo que algunos opinan, el libro de Newman “The Idea of a University” no fue un libro ni planeado y ni escrito de forma unitaria. Está compuesto de diversas piezas, muy bien ensambladas, formando dos grandes bloques, que se prepararon y escribieron con una distancia de cuatro años. La primera parte, resulta más uniforme y contiene una serie de lecciones o conferencias, impartidas por Newman en 1852 tras ser nombrado Rector de la Universidad Católica de Dublin y cinco más que no fueron impartidas. Esta primera parte fue publicada a finales del año 1852 con el título “Discourses on the Scope and Nature of University Education” y con el rótulo añadido Addresed to the Catholics of Dublin. Además de un largo prefacio, este primer libro independiente contiene una breve introducción. En estas lecciones se trata como cuestión principal, como debe ser un proyecto de fundación de una Universidad que además sea católica.

La segunda parte de la obra recoge los textos de otra serie de lecciones o conferencias sobre materias variadas relacionadas con la Universidad. En concreto sobre las diversas ramas del saber en las que el conocimiento científico se divide. Se publicó también como libro independiente en 1858. En 1873 se publicaron los dos libros unidos con el título definitivo de “The Idea of a University”. 



5- Diario de Sam Pepys 

Pepys (Londres, 23 de febrero de 1633 – Clapham, 26 de mayo de 1703), vivió en Londres de 1633 a 1703. Pepys pertenecía a la nobleza rural. Su familia contaba con pocos medios pero el estudió en Cambridge. Al terminar sus estudios entró a trabajar en el gobierno británico a las órdenes de Sir George Downing. Las relaciones de Pepys con Downing no fueron muy buenas, así que con la llegada de la Restauración en 1660 Pepys aceptó la oferta que Lord Sandwich, con el que tenía algún parentesco, cuestión que él supo manejar muy bien y con lo que llego a situarse en un puesto oficial desde el que emprendió una carrera como funcionario naval y político, que le colmaría de honores. 

Pepys era muy trabajador. Vivía muy centrado en su trabajo como funcionario y político. Asimismo, se interesaba por todas las manifestaciones culturales que sucedían a su alrededor. Se interesó por la literatura y el teatro por la música y la pintura. También hablaba varias lenguas y tenía importantes conocimientos del latín. Sus conocimientos de lenguas quedaron demostrados en su diario.

No tuvo pudor a la hora de criticar la obra de Shakespeare. En la época en que Pepys escribió su diario Shakespeare no se había convertido aún en un mito nacional. Calificó de aburridas algunas de sus obras y a otras de ridículas como “El sueño de una noche de verano”

Desde su publicación en 1825, el “Diario de Samuel Pepys” se ha convertido en un clásico de la tradición cultural inglesa, imprescindible para conocer en profundidad las circunstancias políticas y sociales de la Restauración de la monarquía inglesa en 1660. Además, ha conseguido ser un texto muy apreciado para lectores con diversidad de intereses, superando todos los cambios estéticos y culturales.

Samuel Pepys fue un alto cargo de la Armada Británica y miembro del Parlamento que narró diversos sucesos ocurridos entre los años 1660 y 1669. En su diario describe la peste que azotó Londres durante varios años, así como un importante incendio que sufrió la ciudad. Seguramente su autor nunca pensó que se publicarían, así que, en algunos fragmentos las memorias, resultan, incluso, hasta demasiado sinceras.

El estudio de este diario entre 1660 y 1669, muestra la relación de Pepys con la ciencia del siglo XVII. Pepys fue miembro de la Royal Society y colaboró en el proyecto de John Wilkins de una lengua artificial. El estudio de su diario permite conocer el interés que Pepys tenía por el lenguaje, la oratoria, la escritura cifrada y el progreso científico. El diario tiene una estilo sencillo y vitalista en el que se aprecia la afinidad entre su escritura privada y el espíritu empírico que defendía la Royal Society. Finalmente, la comparación entre Pepys y Wilkins revela que la taquigrafía era la clave de sus trabajos.

El diario fue descifrado y parcialmente publicado por John Smith en 1825, pero no fue hasta 1893 cuando se publicó en su totalidad.

En él también se puede apreciar que Samuel Pepys era un hombre ambicioso, inteligente, estudioso, amante de las mujeres y de la buena vida.

Probablemente si Pepys hubiera pensado en publicar sus memorias no hubiera relatado algunos sucesos que comprometían, en cuestiones de mujeres a personajes tan importantes como al rey Carlos II. El diario fue publicado más de cien años después de su muerte.

 6- Antología de la Poesía Inglesa de Quiller Couch 

Sir Arthur Thomas Quiller-Couch (21 noviembre 1863 – 12 mayo 1944) Fue un escritor británico que publicó con el seudónimo de Q. Se le recuerda principalmente por su Antología de la poesía inglesa de 120 a 1900 (más tarde ampliado a 1918), así como por sus críticas literarias.

Quiller-Couch nació en Bodmin en Cornwall. Fue el tercero de los intelectuales de la familia. Sus hermanas menores Florence Mabel y Lilian M. también eran escritoras y folkloristas. Su padre, el Dr. Thomas Quiller Couch , era un médico destacado, folclorista e historiador. Su abuelo fue un eminente naturalista, también médico, historiador, boticario, e ilustrador. Su hijo, Brian Bevil Quiller-Couch, fue un héroe de guerra y poeta.

Las romántica cartas que escribió a su prometida, se publicaron en “Tears of War”.

Fue educado en Newton Abbot College Preparatory, en la Universidad de Clifton , y en el Trinity College de Oxford de donde más tarde se convirtió en profesor. Después de una breve experiencia periodística en Londres. Se trasladó a Cornualles.

Su obra poética está contenida en “Poems and Ballads” (1896). También publicó en 1896 una serie de artículos críticos, Aventuras en la crítica, y en 1898 completó Robert Louis Stevenson su novela inacabada, “St. Ives” . Quiller-Couch fue un notable crítico literario, publicó algunas obras como “Shakespeare” (en el Nuevo Shakespeare, publicado por Cambridge University Press , con Dover Wilson ). Así como varios trabajos críticos, incluyendo estudios en Literatura (1918) y “Sobre el arte de la lectura” (1920). En 1923 publicó una de sus obras más importantes “Antología de la prosa inglesa” en Oxford.

Finalmente dejó su autobiografía , “Recuerdos y opiniones”, sin terminar. Esta obra inacabada se publicó en el año 1945.

Durante su vida en Cornualles fue un miembro activo del Partido Liberal . Le nombraron caballero en 1910. Fue el Comodoro del Real Club Naútico de Fowey desde 1911 hasta su muerte.

Quiller-Couch murió en mayo de 1954, atropellado por un Jeep, cerca de su casa en Cornualles. Está enterrado en la iglesia parroquial de San Fimbarr de Fowey.

7- Los papeles de Sir Roger de Coverley de Joseph Adisson 

Joseph Addison, escritor y político inglés. Nació en Milston, Wiltshire el 1 de mayo de 1672 y murió en Holland House, Kensington el 17 de junio de 1719.

Era hijo del decano de la catedral de Lichfield. Tuvo afición por la escritura desde muy joven y ya en 1694 publicó un libro sobre la vida de poetas ingleses y una traducción de “Las Geórgicas” de Virgilio.

En 1699 comienzó a prepararse para el servicio diplomático, para lo que viajó por toda Europa. Fue diputado, Vicesecretario de Estado y primer secretario del Virrey de Irlanda.

Escribió diarios de viaje, por ejemplo sobre Italia y también sobre la campiña inglesa, y algunas obras de teatro, como “Catón” (1713) y “El tamborilero” (1715).

Encontró la fama literaria gracias a la calidad de su prosa ensayística, publicada en la revistas literaria The Spectator, de la que fue miembro fundador, en 1711, junto con R. Steele. También colaboró con la revista Tatler.

Creó el personaje de Sir Roger de Coverley, para The Spectator. donde escribía sus crónicas. Este personaje representaba a un gentleman moderno de la burguesía inglesa.

 “Nada que se consiga sin pena y sin trabajo es verdaderamente valioso” “La lectura es a la mente lo que el ejercicio al cuerpo” “El hombre se distingue de todas las demás criaturas por la sonrisa” 

8- Las vidas de Walton 

Izaak Walton fue un escritor inglés del siglo XVII, nacido el 9 de agosto de 1593 en Staffordshire. Su obra es representativa de la literatura de la Restauración inglesa.

En el año 1624 viajó a Londres donde trabajó en una ferretería hasta el comienzo de la Guerra Civil Inglesa. Su obra más conocida es “The Compleat Angler”, la escribió cuando tenía 60 años y se editó en el año 1653. La obra trata sobre todo lo referente a la pesca intercalando diálogos, poemas y canciones. Esta obra, puede parecer, en principio un manual de pesca, pero los lectores de la época apreciaron sus vívidas descripciones de la naturaleza, y del placer del ocio en el campo.

Existen pocos libros que tengan una prosa como la de Walton. En realidad, el propósito del texto supera al de servir como guía de los amantes de la pesca. Es una de las obras más curiosas y singulares de la literatura inglesa.

La quinta edición, ampliada de 13 capítulos a 21, apareció en 1676 e incluía un suplemento sobre la pesca con mosca, escrito por el poeta, también inglés, Charles Cotton.

Otra obra importante de Walton la forman un conjunto de biografías breves, conocidas como las “Walton’s Lives”.

Tras la muerte de su segunda esposa, Walton se dedicó a viajar. Se estableció en Farnham Castle junto a George Morley, obispo de Winchester a quien dedicó su obra “Life of George Herbert”.

Escribió también las biografías, de John Donne y George Herbert, publicadas en 1640 y 1670, respectivamente. 
Izaak Walton falleció en Winchester, Reino Unido, el 15 de diciembre de 1683



9- Joseph Hilaire Belloc 

Hilaire Belloc (27 de julio de 1870 – 16 de julio de 1953) nació en La Celle-Saint-Cloud France, cerca de París de padre francés y madre inglesa. Creció en Inglaterra. Su hermana Marie Adelaide Belloc era novelista de éxito. Algunas de sus novelas fueron llevadas al cine. Su madre Bessie Rayner Parkes era también escritora. Bessie Rayner se quedó viuda a los cinco años de casarse en 1872, cuando Hilaire tenía dos años, por lo que se puede decir que no conoció a su padre. 

Belloc fue uno de los escritores más prolíficos de la Inglaterra de comienzos del siglo XX. En su adolescencia le empezaron a llamar Viejo Trueno (Old Thunder) por su fuerte y activa personalidad.

Una de las declaraciones más famosas de Belloc fue: “La fe es Europa y Europa es la fe”; esto resume su ortodoxia católica, que fue más tarde expresada en muchos de sus trabajos entre los años 1920-1940.

Con hombres tales como G. K. Chesterton, Belloc se introdujo en el Distributismo, un sistema económico-político basado en las enseñanzas sociales de la Iglesia Católica y en la encíclica Rerum Novarum del Papa León XIII.

Belloc y Chesterton fueron rivales de George Bernard Shaw y H.G. Wells, el irlandés incluso llegó a llamarles, Chesterbelloc, como si se tratara de un monstruo, a causa de su influencia en la prensa de la época, en la que defendían sus creencias, Belloc, el Catolicismo, Chesterton, el Anglicanismo (hasta que este último se convirtiera en 1922 al Catolicismo).

Contrajo matrimonio con Elodie Hogan en 1896 con la cual tuvo cinco hijos.

Belloc fue elegido Miembro del la Cámara de los Comunes por el Partido Liberal, en 1906. Algún tiempo después, se desilusionó de este partido y lo abandonó, pero siguió teniendo muchos seguidores como Independiente y como tal volvió a salir elegido en 1910.

Más tarde renunció a su escaño debido a su desilusión hacia el sistema de partidos y el sistema parlamentario por considerar que no representaban a la sociedad.

Escribió sobre todo libros de Historia; “Las Cruzadas” es el más conocido. También, escribió un libro junto con Cecil Chesterton, el hermano menor de Gilbert titulado “The Party System” , en el que arremetía contra el Parlamento británico.

Sus últimos años fueron trágicos, perdió dos hijos en distintas guerras y en 1940 dejó de escribir. En 1941 padeció una enfermedad de la que nunca se recuperó y murió en 1953.

10- Orgullo y prejuicio de Jane Austen 

Jane Austen nació en Steventon, Gran Bretaña en 1775 y murió en Winchester en 1817. Es una de las novelistas británicas que ha tenido más difusión, incluso en nuestros días.

Su padre era un clérigo protestante, rector de la parroquia de Steventon. Jane era la séptima hija de una familia de ocho hermanos. En 1801 la familia se trasladó a vivir a Bath donde su padre falleció en 1805. Después de la muerte de su padre la familia Austen volvió a trasladarse, primero a Southampton y luego a Chawton, donde la escritora escribió la mayor parte de su obra.

La vida de Jane Austen transcurrió sin grandes aventuras, podríamos calificarla casi de monótona. Fue una vida pequeñoburguesa y provinciana, donde lo único que rompía esta placidez era algún viaje que realizaba a Londres sólo muy de tarde en tarde. Tampoco llegó a casarse.

El valor de sus obras reside esencialmente en la minuciosa descripción de la clase rural alta del sur de Inglaterra y sobretodo en la detallada descripción de la psicología de sus personajes, realizada con fina ironía y agudeza aunque al mismo tiempo con dulzura y amabilidad. Asimismo, realiza una crítica maliciosa de la sociedad burguesa acomodada de la época aunque esto también lo recubre de una amabilidad que nos hace confundir crítica con dulce descripción.

Jane Austen escribió seis novelas que podemos clasificarlas en dos períodos diferentes. El primero está formado por “Orgullo y Prejuicio”, “Sentido y sensibilidad” y “La abadía de Northanger”.

El segundo periodo, vino después de más de doce años de inactividad. A este período pertenecen “Mansfield Park”, “Emma” y “Persuasión”. Esta última fue publicada después de su muerte.

Transcurrido un tiempo desde su fallecimiento aparecieron varias novelas incompletas, como “Los Watson”, “Fragmentos de una novela”, “Plan para una novela” y su correspondencia, publicada bajo el título de “Cartas”.

“Orgullo y prejuicio” está considerada la mejor de sus obras. Jane Austen comenzó a escribirla en el año 1796 aunque fue publicada por primera vez el 28 de enero de 1813 y de forma anónima. Esta obra se puede considerar una de las primeras comedias románticas de la historia de la novela.

En esta novela, Austen nos cuenta la vida de las cinco hermanas Bennet con todos sus amores, aunque las dos figuras principales son Elizabeth Bennet y Fitzwilliam Darcy, que deberán superar algunas crisis para poder emprender una vida en común. Tendrán que superar el orgullo de clase de los Darcy y los prejuicios de Elizabeth hacia ellos.

En esta obra Jane Austen transmite, como en el resto de sus obras, una perfecta imagen de la sociedad británica en el cambio de siglo. Describe de forma, inteligente e irónica al mismo tiempo que amable, las vidas de las jóvenes de la alta sociedad de la campiña inglesa del siglo XVIII.


11 – Critica musical de Georges Bernard Show 

George Bernard Shaw (Dublín, 26 de julio de 1856 – Ayot St. Lawrence, Hertfordshire, 2 de noviembre de 1950) fue un escritor irlandés que ganó el Premio Nobel de literatura en 1925 y un Oscar en 1938. Nació en una familia pobre y protestante. Se educó en el Wesley College en Dublín.

Después de vivir su infancia y primera juventud en Dublín, se traslado cuando tenía 20 años y tras la separación matrimonial de sus padres, a Londres, con su madre y sus hermanas.

Durante esos años, su vida estuvo marcada por una pobreza casi extrema. Las colaboraciones periodísticas no eran suficientes para cubrir sus gastos. Consiguió un trabajo en una compañía telefónica pero le duró poco tiempo. Hasta ese momento sólo había conseguido publicar dos de las cinco novelas que había escrito.

Sus críticas musicales aparecieron hace unos sesenta años en un periódico Londres, el Star, dos veces por semana, estas estaban firmadas con el extraño pseudónimo de el Corno di Bassetto.

Se trata de un instrumento musical, el tenor de la familia de los clarinetes. Este instrumento tiene un sonido muy melancólico grave y lamentoso que casi nunca forma parte de la orquesta, sólo se utiliza en piezas de requiem como, por ejemplo en el Requiem de Mozart. Conociendo quien estaba detrás de este pseudónimo parece que no se ajustaba a su inquieta y aguda personalidad y a su marcado sentido del humor, pues el autor de estas críticas no era otro que George Bernard Shaw.

El mismo admitió, en el prefacio a sus cuatro volúmenes de critica musical, que este sobrenombre no se ajustaba a su personalidad.

Estos artículos críticos sobre música, tratan sobre artistas pasados y olvidados. Así como de actuaciones del momento que ya no resultan de interés. Sin embargo, Aun se siguen leyendo, no por su interés musical sino por su valor literario y por la crítica que hacía al ampuloso lenguaje de los críticos de la época.

Bernard Show tenía conocimientos musicales porque su madre era una entusiasta cantante. Su profesor le daba clases en el salón de su casa. Así que el primer contacto que tuvo Bernard Show con la música fue a través del canto.

Con estas lecciones de canto que tomaba su madre, consiguió adquirir no sólo unos buenos conocimientos del arte del canto, sino que escuchó una enorme cantidad de música, lo que le proporcionó una amplia cultura musical.

En 1888, el director del diario The Star, O’Connor, decidió que las opiniones políticas de Shaw eran demasiado ácidas y le pidió que eligiera otro tema para sus artículos Shaw eligió la música. Se pusieron de acuerdo y por dos guineas a la semana Shaw escribía sus críticas musicales.

La única petición que le hizo el director de The Star, fue que no comenzara hablando del la Misa en Si menor de Bach, porque resultaría muy aburrido.

Con el espíritu siempre irónico de Shaw comenzó sus críticas por esa misma obra, por supuesto, en un tono que no aburrió a nadie. El artículo comenzaba así: “Los asientos bacios para la ejecución de la Misa en Si menor denunciaban elocuentemente la cultura artística, del que el Westend de Londres tiene fama de ser centro mundial. Esta Misa domina las obras maestras del arte musical, como el Everest domina las montañas; sin embargo, seguimos prefiriendo el “Elias” de Mendelssohn. Bernard Shaw era siempre un provocador. Fue un defensor a ultranza de la obra de Richard Wagner.

Pensaba que las críticas nunca debían ser imparciales; él se mantuvo siempre fiel a esta idea: “Una crítica escrita sin pasión personal no vale nada”, “Lo que distingue a un buen crítico es la capacidad de hacer del arte, bueno o malo, una cosa personal”.

Desde el principio hasta el final de los cuatro volúmenes, en donde encontramos la recopilación de sus críticas musicales, podemos apreciar una crítica honesta y audaz, aunque en algunos momentos la podamos encontrar demasiado violenta y ácida.


12- Bernard Shaw como crítico teatral 

 Bernad Shaw está considerado uno de los autores teatrales más relevantes del teatro británico después de Shakespeare. fue un ácido y satírico crítico de la sociedad de su época siguiendo los pasos de su antecesor el también irlandés Johnathan Swift.

Show era un dramaturgo muy prolífico, escribió más de 50 obras teatrales. Su primera obra teatral, “Casas de viudos” escrita en 1892, combinaba influencias de Ibsen con una ácida burla de las convenciones del romanticismo, que aún seguían vigentes en el teatro inglés.

Su obra, “Hombre y Superhombre” de 1903, trató del ambiente intelectual del nuevo siglo recién comenzado. Esa obra fue desde muy pronto parte del repertorio de distintas compañías teatrales, junto con “La otra isla” de John Bull (1904), escrita originalmente para el Abbey Theatre de Dublín, pero rechazada por su ácida sátira del carácter irlandés.

Sus obras “Pigmalión” (1913) y “Santa Juana” (1923) son sus obras más conocidas. En 1925 recibió el Premio Nobel de Literatura.

Como crítico era ácido y satírico. Era un crítico despiadado con las instituciones y con la sociedad de la época.

En 1895, comenzó a colaborar con el Saturday Review como crítico teatral, hasta 1898, y desde su columna defendió la obra del noruego Henrik Ibsen, sobre el que ya había escrito un libro, “Las quintaesencias” (1891).

Escribió durante toda su vida. realizaba brillantes prólogos para sus propias obras teatrales. Como era muy prolífico bombardeaba a sus editores con nuevos libros, artículos y cartas, algunas muy malhumoradas.

Bernard Shaw no creó una nueva escuela o movimiento teatral, pero sí logró crear un estilo con el que consiguió reavivar la comedia de costumbres.


13 – Correspondencia entre Bernard Show y Ellen Terry 

Ellen Terry fue una actriz británica nacida en Coventry el 27 de febrero de 1847 y fallecida en Tenterden, Kent, el 21 de julio de 1928. Nació en una familia de actores; era la segunda hija del actor Benjamin Terry y de la actriz Sarah Ballard. Sus hermanos eran los también actores Kate Terry , Marion Terry y Fred Terry. Dos hijas de Kate Terry, Mabel Terry-Lewis y Kate Terry-Lewis (esta última, madre de John Gielgud), también se dedicaron al teatro, así como Dennis y Phyllis, hijos de Fred Terry y Julia Neilson.

Ellen Terry contrajo matrimonio en tres ocasiones: con el pintor George Frederick Watts, con el actor Charles Kelly y con el también actor James Carew en 1907, separándose de los tres. Finalmente vivió con el arquitecto y diseñador Edward William Godwin entre 1868 y 1875 con el que tuvo un hijo, el director y teórico teatral Edward Gordon Craig y una hija, Edith Craig.

El crítico más duro con Ellen Terry fue el novelista Henry James, que afirmó que Ellen Terry ni siquiera podía ser considerada una actriz. Su crítica fue especialmente agria en el papel de Portia, de cuya representación dijo que el encanto natural de la actriz enmascaraba su falta total de capacidad. 

Mantuvo correspondencia con George Bernard Shaw entre 1892 y 1922, publicada en 1931.

En las cartas Show muestra abiertamente su carácter y sus ideas sobre el amor. El era un intelectual que todo lo racionalizaba y ella era todo lo contrario, por esto las cartas resultan tan interesantes. En ellas vemos la contraposición de los dos caracteres con sinceridad y de forma abierta.

Las cartas de él eran largas y llenas de ideas y las de ella eran breves y a veces no tan sinceras como las de Show. En ocasiones la correspondencia tomaba un cariz dramático tanto por parte de ella como por la de él.

Desgranaban la visión entre la relación hombre/mujer, cada uno desde su punto de vista.

Las cartas finalmente se convirtieron en declaraciones de amor libre.

Cuando Show publicó esta correspondencia escribió un prefacio donde explicaba la relación ya que le preocupaba la rígida moral inglesa de la época. Explicaba que los dos eran personas libres y que además se dedicaban al mundo del teatro, eso parecía justificarlo todo. Además en este prefacio declaró que su relación no pretendía más que divertir y agradar al otro.

14 -Tristam Shandy 

Esta obra aunque es conocida como Tristam Shandy, su auténtico título es “La vida y las opiniones del caballero Tristra Shandy” (1759 1767). Se trata de la obra más especial del escritor, novelista y humorista inglés inglés Laurence Sterne, autor de una de las obras maestras de la narrativa inglesa del siglo XVIII.  estudió en la Universidad de Cambridge y en 1738 se ordenó sacerdote de la Iglesia anglicana. Durante 21 años fue vicario de Yorkshire y conocido por se el autor de sermones excéntricos.

Por razones de salud, de 1762 a 1764 vivió en Toulouse, Francia, con su mujer, enferma mental, y su hija. En 1765 realizó un largo viaje por Francia e Italia que le inspiró “Viaje sentimental” (1768), donde recoge sus opiniones sobre las costumbres sociales que conoció en Francia. Murió en Londres, el 18 de marzo de 1768, cuando aun sólo habían aparecido dos volúmenes de esta obra. Póstumamente en 1775, se publicó su correspondencia.

La obra está narrada en primera persona. tiene carácter humorístico, incluso podría decirse que tiene un tono picaresco. Uno de los factores humorísticos de la novela es que Tristram Shandy es incapaz de explicar nada con sencillez, con lo que el narrador tiene que recurrir a explicar constantemente anécdotas que ayuden a entender al personaje, lo que impide avanzar en la historia. Así que la novela se va alargando en torno a las curiosidades de una serie de personajes relacionados con el narrador y de los que el autor hace un retrato en clave de humor.

La primera publicación se hizo en nueve volúmenes, los dos primeros en diciembre de 1759 y los siete siguientes a lo largo de los ocho años siguientes. La obra fue un éxito desde su publicación pero, sin embargo no fue muy bien acogida por la crítica. El crítico Samuel Johnson dijo que una novela tan extravagante no perduraría en el tiempo, pero se equivocó. “Tristram Shandy” se puede considerar como una de las mejores novelas de humor escrita en lengua inglesa.

De esta manera, la forma de la novela resulta muy moderna mientras que el fondo está claramente centrada en su época.

La obra muestra influencias claras de: Rabelais, Cervantes y Locke, así como de la “Anatomía de la melancolía” de Robert Burton y los Ensayos de Montaigne.

Algunos investigadores piensan que la obra influyó en obras tan distintas como “Oliver Twist” de Charles Dickens o “Los miserables” de Victor Hugo, así como en escritores más modernos como Virginia Woolf y a James Joyce.

Pero “Tristram Shandy” no influyó sólo en escritores de lengua inglesa sino que ha tenido una influencia considerable en la literatura española y latinoamericana, como en Julio Cortázar en sus novelas como “Rayuela”. Julio Cortazar hace incluso mención directa del Tristam Shandhy en su obra “La vuelta al día en ochenta mundos”. Otros escritores que se vieron influidos por Sterne fueron Jorge Luis Borges y el cubano Guillermo Cabrera Infante en su obra “Tres tristes tigres”.

15- Louis duque de Saint Simon 

Louis de Rouvroy fue el segundo duque de Saint-Simon. Nació en París el 5 de enero de 1675, en Rue Taranne, correspondiente a lo que es hoy la esquina del Boulevard Saint-Germain y de la Rue des Saints-Pères.

El duque de Saint Simon recibió formación militar y participó en El Sitio de Namur y en la batalla de Nerwinden bajo las órdenes del mariscal de Lormes. Más tarde, en 1695, se casó con la hija de este y en 1702 abandonó el ejército al no haber sido aceptado en una promoción de brigadieres, tras lo cual se integró en la vida de la corte.

En 1715, después de la muerte del Rey se proclamó regente al duque D’Orléans que ofreció a Saint-Simon el Ministerio de Finanzas pero este lo rechazó.

En 1723 le nombraron embajador en España, donde escribió diversos fragmentos de sus Memorias. Su misión en España consistió en pedir la mano de la infanta María Ana Victoria, hija de Felipe V y su segunda esposa, Isabel de Farnesio, para el futuro rey de Francia Luis XV. Esta situación ponía en juego las futuras relaciones entre las dos monarquías. Por esta labor se le compensó con el título de Grande de España para sí y para el menor de sus hijos, y se le otorgó al mayor de sus hijos el Toisón de Oro.

Comenzó a escribir muy joven. Ya con catorce años escribió su primer relato en el que relataba los funerales de la Delfina de Baviera.

En 1739 comenzó a escribir la versión definitiva de sus “Memorias”, que entrarán a formar parte de manera indiscutible de la literatura clásica.

En estas memorias aparecen alrededor de siete mil trescientos cincuenta personajes. En ellas se puede ver un antecesor de “La comedia humana” de Balzac o de “En busca del tiempo perdido» de Proust.

Saint-Simon murió en París, en su casa de la Rue de Grenelle, el 2 de marzo de 1755. Sus memorias estaban contenidas en once carpetas que se guardaron como material confidencial en los Archivos de los Asuntos Extranjeros. El gobierno de la época solo dio autorización para publicar algunos de sus fragmentos.

Las memorias completas fueron publicadas entre 1829 y 1830. Lo que permitió conocer a este gran escritor 125 años después de su muerte. En ese momento se le reconoció como uno de los escritores más importantes de Francia.

16- Ensayos de Elia de Charles Lamb 

Charles Lamb nació en Londres el 10 de febrero de 1775 y murió en Edmonton, 27 de diciembre de 1834. Fue un ensayista inglés de origen galés. Sus obra más conocidas son los “Ensayos de Elia” y “Cuentos de Shakespeare”, que escribió junto con su hermana, Mary Lamb. Aunque su hermana Mary tenía once años más que él, era probablemente su mejor compañera de juegos y fue también la que le enseñó a leer.

Charles y su hermana Mary sufrieron periodos de enfermedades mentales. Charles pasó seis semanas en un hospital psiquiátrico durante 1795.

Sin embargo, en ese momento ya estaba comenzando a adquirir fama como poeta. El 22 de septiembre de 1796 sucedió un terrible evento: “Mary, conducida por un estado de extremos nervios por dedicarse a la costura durante el día y a su madre durante la noche, sufrió un ataque de locura y apuñaló a su madre en el corazón con un cuchillo de cocina”.

Aunque no había un concepto legal de inimputabilidad en aquella época, el jurado declaró un veredicto similar a esto y por lo tanto le retiraron los cargos de culpa por asesinato intencionado. Con la ayuda de sus amigos, Lamb logró evitar que su hermana fuese encarcelada de por vida, con la condición de que Charles se hiciese responsable de ella. Lamb usó una gran parte de sus relativamente escasos ingresos para mantener a su hermana en un hospital psiquiátrico en Islington llamado Fisher House.

La muerte de John Lamb en 1799 fue en cierto modo un alivio para Charles, porque su padre estaba mentalmente muy incapacitado después de que pasaron varios años desde que tuvo un derrame cerebral. La muerte de su padre también significó que Mary podría vivir nuevamente con él en Pentonville, y en 1800 se establecieron en una casa compartida en Mitre Court Buildings en Inner Temple, en donde vivieron hasta 1809.

A pesar de los ataques de melancolía de Lamb, tanto él como su hermana disfrutaban de una activa y rica vida social. Su alojamiento en Londres se convirtió en una especie de salón semanal para varias de las figuras destacadas del teatro y de la literatura de la época. Charles Lamb, habiendo asistido a la escuela con Samuel Coleridge, lo consideraba uno de sus amigos más íntimos y antiguos.

En la casa de Lamb se solían reunir los miércoles otros escritores como Coleridge, Wordsworth, Southley, Hazlitt y Leigh Hunt.

El nombre de Elia lo utilizó como seudónimo para escribir sus crónicas en el London Magazine.

Los “Ensayos de Elia” aparecieron entre 1820 y 1826. Los más de cincuenta ensayos se reunieron en dos volúmenes en 1823 y 1833. Como cualquier ensayo clásico las “Ensayos de Elia” estaban llenos de referencias literarias. Los temas que trataba en estos ensayos parecen en apariencia de poca importancia, de pequeños detalles que finalmente conforman la vida.

Estos “Ensayos de Elia” están escritos con un estilo fresco y directo, de forma distendida, principalmente sobre sus pensamientos y sus afectos.

Utilizaba seudónimo para protegerse tanto a si mismo como a su hermano John que trabajaban en la compañía South See, donde conoció al autentico Elia, un italiano con el que tampoco tenía mucho trato.

Charles Lamb vivía en Edmonton retirado de la vida de Londres. Dejó de escribir para el público. En 1819, a los 44 años de edad, Lamb, quien, debido a sus compromisos familiares no había podido casarse jamás, ya que además de hacerse cargo de su hermana Mary adoptó a una huérfana, Emma Isola, se enamoró de una actriz, Fanny Kelly de Covent Garden, y le propuso matrimonio. Ella lo rechazó y él murió siendo soltero.

17- Samuel Johnson sobre Shakespeare 

Samuel Johnson, es una verdadera leyenda de las letras inglesas. Fue un crítico fundamental para la historia de la literatura inglesa, ademas de haber escrito, en solitario, un impresionante diccionario de la lengua inglesa, superado únicamente por el Diccionario Oxford.

El nombre de Johnson se dio también a conocer, gracias a la biografía escrita por Boswell. Esta biografía se ha considerado una de las mejor de todos los tiempos.

Se dice que Samuel Johnson es el escritor mas reconocido en lengua inglesa después de Shakespeare.

Johnson es el autor del prefacio de una importante edición dirigida por el mismo, de las obras de Shakespeare.

En él, Johnson examina, como han hecho otros críticos, la obra de Shakespeare: que sus romanos no son romanos (Dennis y Rhymer), que sus reyes no son regios (Voltaire), que sus obras no son propiamente tragedias ni comedias, sino una confusa mezcla de ambas… Johnson cambiará esta idea y mostrará estos, en apariencia, defectos como virtudes, aunque él también añadirá una serie de defectos que encuentra en Shakespeare.

Junto a estos defectos, para Johnson virtudes, menciona algunos que él si consideraba errores en Shakespeare, como poner un puerto en Milán o atribuir a un pueblo o época costumbres que no existía.

Otros defectos de Shakespeare que menciona Johnson: “Nunca pasa mucho tiempo sin que un chiste fácil o un equívoco vulgar interrumpan sus momentos delicados y conmovedores”

Johnson en su prefacio reconoce que las especulaciones acerca de Shakespeare y de sus obras no pueden ser absolutamente certeras, pues el propio autor no se preocupó de publicarlas en vida y las ediciones contienen tantos errores y has sido transcritas por tantas manos inexpertas que a menudo opinamos de lo que escribió Shakespeare sin saber si eso fue lo que realmente escribió él o un copista, o un actor que modificó el diálogo porque lo recordaba mal o quería mejorarlo: “Todo el Prefacio emana un aire de verdad, más allá de los posibles errores”.

Los seguidores de Johnson se quedaron un poco decepcionados porque se limitó a escribir el prefacio de esta obra y no hizo más comentarios.

A pesar de esto, Johnson es conocido como el que inició lo que se ha llamado el culto moderno a Shakespeare, también conocido como bardolatría dado que Shakespeare nació en Stratford upon Avon y se le conoce como el inmortal bardo del Avon.

Coincidiendo con el Prefacio de Johnson se publicaron en España otros dos libros acerca de Shakespeare: “La invención de lo humano”, de Harold Bloom y “Trabajos de amor dispersos”, las conferencias de Auden sobre Shakespeare.

18- Cuentos de Canterbury de Chaucer 

Geoffrey Chaucer nació en Londres en 1343 y murió el 25 de octubre de 1400, fue un escritor, filósofo, diplomático y poeta inglés, conocido sobre todo por ser autor de los “Cuentos de Canterbury”. Está considerado como el poeta inglés más importante de la Edad Media y fue al primero que enterraron en el Rincón de los poetas de la Abadía de Westminster.

También alcanzó fama durante su vida como alquimista y astrónomo realizó un tratado sobre el astrolabio que se lo dedicó a su hijo de diez años, Lewis. Entre sus obras destacan “El libro de la duquesa”, “la Casa de la fama” , “la Leyenda de las buenas mujeres” y “Troilo y Crésida”.

La obra más conocida de Chaucer es los “Cuentos de Canterbury”. Estos cuentos fueron escritos a finales del siglo XIV. Chaucer comenzó a escribirlos durante la década de 1380, pero lo abandonó a finales de la década siguiente. Chaucer escribió su obras en inglés medio en una época en la que todas las obras literarias se escribían en francés o latín. Lo que resultó un gran paso adelante para el afianzamiento del inglés como lengua literaria.

Los “Cuentos de Canterbury” es una obra que presenta una estructura semejante al Decamerón, de Boccaccio.

Se puede considerar una de las obras más importantes de la literatura inglesa, y quizás la mejor obra de la Edad Media en Inglaterra. Fue la última obra de Geoffrey Chaucer. La versión de la obra que conservamos, hoy en día, procede de dos manuscritos ingleses diferentes: el “Ellesmere” y los manuscritos “Hengwrt”.

Los cuentos están escritos en verso, menos dos escritos en prosa. Todos ellos están contados por un grupo de peregrinos que viajan desde Southwark a Canterbury para visitar el templo de Santo Thomas Becket, en la Catedral de Canterbury.

Los cuentos parece que no tenían una estructura prefijada. En el prólogo general, el anfitrión, Harry Bailly, anuncia 12 cuentos. Sin embargo, el resultado final son 24. Se ha sugerido que el dejar el final inacabado fue una acción deliberada por parte de Chaucer. Otros estudiosos señalan que es posible que la muerte sorprendiera a Chaucer, se supone que este muere hacia 1400, y que de esta manera la obra quedara inconclusa.

19- La democracia en América de Tocqueville 

Alexis Henri Charles de Clérel, Vizconde de Tocqueville nació en Verneuil-sur-Seine, Isla de Francia, 29 de julio de 1805 y murió en Cannes el 16 de abril de 1859, fue un jurista, político y pensador francés. El vizconde de Tocqueville era bisnieto del también político y ministro de Luis XVI, Guillaume-Chrétien de Lamoignon de Malesherbes.

Su familia era muy monárquica y había perdido a varios de sus miembros durante Revolución Francesa. La caída de Robespierre en 1794 evitó que su madre terminara en la guillotina. Probablemente por esto desconfiaba de cualquier idea revolucionaria, aunque no era un ultraconservador.

Estudió Derecho y obtuvo una plaza de magistrado en Versalles en 1827. Una misión gubernamental le llevó a aceptar un trabajo para viajar a los Estados Unidos con el fin de estudiar su sistema penitenciario. Su estancia en los Estados Unidos duró dos años. Allí no sólo estudió su sistema penitenciario, sino que pudo profundizar en su estudio sobre el sistema político y social de los Estados Unidos, fruto de lo cual escribió su obra más importante “La democracia en América”.

De regreso de su viaje a Estados Unidos, Tocqueville decidió dedicarse a la política y a la escritura. En 1838 ingresó en la Academia de Ciencias Morales y Políticas. En 1839 fue elegido diputado por el pueblo de Normandía y en 1841 llegó a formar parte de la Academia Francesa.

Se opuso tanto a la Revolución de 1848 como al golpe de estado de Luis Napoleón en 1851 que acabó con la Segunda República Francesa y dio paso al Segundo Imperio, con Luis Napoleón como Napoleón III. En el intervalo, fue brevemente Ministro de Asuntos Exteriores en 1848 de la Segunda República, y vicepresidente de la Asamblea Nacional en 1849.

Tras el advenimiento del Segundo Imperio, Tocqueville se retiró de la vida pública y se dedicó a escribir su segunda obra que sería junto con la “Democracia en America” su obra más importante, “El Antiguo Régimen y la Revolución de 1856”.

En 1858, su salud empeoró y se retiró al sur de Francia, donde murió en Cannes en 1859.

Sus obras completas fueron publicadas en nueve volúmenes por H. G. de Beaumont entre 1860 y 1865.

Para los lectores actuales la primera parte del libro se puede leer como curiosidad pero la información que se nos ofrece ha quedado bastante obsoleta.

Lo realmente interesante se encuentra en la segunda parte. Tocqueville hace un análisis de la democracia en Estados Unidos. Era una persona muy lúcida y concluye que la democracia liberal, el modelo de democracia norteamericana es un modelo político imparable.

Tocqueville intentó describir objetivamente sus características y, sobre todo, imaginar su posible evolución.

En esta segunda parte vemos como el autor, ya hace 170 años pudo prever la mayoría de los rasgos de las democracias actuales.

20- Viento en los sauces de Kenneth Grahame 

Kenneth Grahame nació el 8 de marzo de 1859 en Edimburgo y falleció en Pangbourne, Berkshire, el 6 de julio de 1932.

Fue un escritor escocés, principalmente conocido por sus libros “El viento en los sauces” de 1908 y “El Dragón reluctancte” de 1898.

Grahame nació en Edimburgo, pero cuando su madre falleció su padre empezó a tener importantes problemas con la bebida, lo que provocó que Grahame se mudara a vivir con su abuela en Cookham, al sur de Inglaterra.

Fue un buen estudiante en St. Edward de Oxford. Más adelante quiso seguir sus estudios en la Universidad de Oxford pero no fue posible porque su economía no se lo permitió. Como no pudo matricularse en la universidad, Grahame entró a trabajar en el Banco de Inglaterra en 1879, y fue subiendo de categoría hasta llegar a ser Secretario del mismo.

En 1908 tuvo que jubilarse debido a problemas de salud y a un incidente sucedido en el banco que se supuso que podía tener un carácter político. Un individuo entró en el banco y le disparó por tres veces fallando, afortunadamente, en las tres ocasiones.

Grahame se casó con Elspeth Thomson en 1899. Tuvo un hijo, llamado Alastair. Este nació ciego de un ojo y con una salud muy débil. Alastair se suicidó en un tren a los veinte años, en 1920. Aunque Kenneth Grahame nunca lo admitió, siempre pensó que había sido un desgraciado accidente.

“El viento en los sauces” es una novela escrita y publicada en 1908 y se ha convertido en un clásico de la literatura infantil inglesa.

Kenneth escribió este cuento para su hijo Alistair, que fue el que eligió a los animales cuando tenía cuatro años.

Grahame desarrolló la historia a lo largo de tres años y finalmente la publicó en 1908. El cuento destaca la vida sencilla de la campiña inglesa y también hace una exaltación de la amistad. El libro está escrito con un lenguaje sencillo y en ocasiones poético. Podemos decir que la obra está llena de humor y poesía.

En este narración se puede observar una representación de las clases sociales inglesas. El Sapo parece pertenecer a la clase alta, la Rata y el Tejón representan la clase media y el Topo representa a la clase baja.

Gracias al éxito conseguido con esta obra, el escritor alcanzó el éxito que no había obtenido como poeta y pudo dejar su trabajo en el Banco de Inglaterra para a trasladarse a vivir al campo.

No debemos dejar de nombrar a los ilustradores más destacados de las distintas ediciones de esta obra: Paul Bransom (1913), E. H. Shepard (1931), Arthur Rackham (1940), Tasha Tudor (1966), Michael Hague (1980), Scott McKowen (2005), y Robert Ingpen (2007).

El 17 de diciembre de 1929 se representa en el Lyric Theatre de Londres la primera dramatización de «El viento en los sauces». El autor inglés Alan Alexander Milne, más conocido por ser el creador en 1926 del oso Winnie the Pooh, titula la obra de teatro “El sapo de Toad Hall”. La obra tiene cuatro personajes: la Rata, el Tejón, el Topo y el Sapo.

En 1987, se adaptó para una película musical realizada para la televisión, producida por Rankin/Bass. Esta versión fue muy fiel al libro y además aparecen un número de canciones originales, incluyendo el título de su mismo título, interpretado por la cantante de folk Judy Collins. También participaron en ella actores como Eddie Bracken representando al topo, Jose Ferrer como tejón, Roddy McDowell como Ratty y Charles Nelson Reilly como Sapo.

En 1996, Terry Jones dirige la versión cinematográfica del cuento. En la película intervienen los siguientes actores: Steve Coogan, Eric Idle, Terry Jones, Antony Sher, Nicol Williamson, John Cleese, Stephen Fry, Bernard Hill, Michael Palin, Nigel Planer, Julia Sawalha y Victoria Wood.

Sus dos obras más importantes tanto “El viento entre los sauces” como “El dragón reluctante” han sido llevadas al cine por Disney.

21- El lector común de Virginia Wolf 

Virginia Woolf nación en Londres el 25 de enero de 1882 y murió en el río Ouse ahogada el 28 de marzo de 1941.

Perdió a su padre, un conocido hombre de letras, Sir Leslie Stephen, siendo muy joven. Ella y su hermana se vieron obligadas a mudarse del elegante barrio de Kensington al bohemio barrio de Bloomsbury que dio lugar al nombre de un grupo literario formado alrededor de Virginia y su hermana Vanessa.

En 1912 Virginia se casó con Leonard Woolf con el que dirigió la editorial Hogarth Press.

Virginia Woolf está considerada una de las escritoras más destacadas y revolucionarias del siglo XX.

Su obra “El lector común” está formada por una serie de ensayos y pensamientos sobre literatura.


Virginia fue una lectora y ensayista inteligente, revolucionaria en sus ideas, aguda y penetrante. Esta obra contiene ensayos de literatura de todos los tiempos: Defoe, Austen, Elliot, Conrad, Donne, De Quincey, Hardy etc. Virginia Woolf fue desde niña una lectora infatigable con un sentido crítico muy acusado, como lo demuestran estos ensayos sobre literatura de todos los tiempos. En definitiva, estos textos se compilaron para formar una colección de ensayos que ella había realizado para distintos medios. Esta compilación abarca toda su trayectoria, desde sus primeras críticas literarias y ensayos informales, o el esbozo literario, siendo todavía muy joven, hasta sus últimas y rigurosas piezas acerca de autores como Kipling, Melville, Dostoievski o Conrad.

Aunque ella pretendía expresar sus opiniones, no quería aconsejar a nadie. Ella misma declaraba que: “El único consejo, en verdad, que una persona puede dar a otra acerca de la lectura es que no se deje aconsejar, que siga su propio instinto, que utilice su sentido común, que llegue a sus propias conclusiones”.

Virginia Woolf hace un repaso de sus lecturas y, sobre todo, una invitación a la lectura modélica del lector común, aquella que está libre de prejuicios académicos y no se deja orientar por otra guía que su propio gusto y su independencia de criterio. En definitiva, se trata de las propuestas de una lectora excepcionalmente aguda, mucho menos común de lo que sugiere el título.

La importancia de Virginia Woolf como novelista y como precursora del feminismo ha eclipsado su faceta de gran lectora y de crítica literaria fundamental, si bien a lo largo de su vida publicó con asiduidad en el Times Literary Supplement y en otras revistas literarias auténticas maravillas ensayísticas por su agudeza en la apreciación de sus contemporáneos y los clásicos de la lengua inglesa.

  22-The Diary of a Provincial Lady, de E.M. Delafield 

Edmée Elizabeth Monica Dashwood nació el 9 de junio de 1890 y murió el 2 de diciembre de 1943.

Fue una autora inglesa con una amplia obra. Aunque su éxito le llego con su obra parcialmente autobiográfica “Diario de una dama de provincias” publicada, en principio, como una columna en la revista feminista Time and Tide, escrita en forma de diario.

La obra nos relata la complicada vida de una mujer de la clase media alta inglesa de una ciudad de provincias, Devon, en los años treinta. 

Esta mujer, en los años treinta, fue capaz de comprar un apartamento en Londres, viajar a los Estados Unidos donde intentará encontrar un trabajo y viajar por la Unión Soviética.

Los ingleses han sido bastante fieles a la escritura en forma de diario, así como a hacerlo en clave de humor. Esta combinación siempre les ha resultado bastante exitosa.


En el diario aparece una señora sin nombre, madre de dos hijos, esposa de un marido inglés, con varios criados en su casa y una niñera francesa con mucho carácter. Esta señora de provincias, además tiene una vida social tumultuosa.


Escrito en el mismo tono «telegráfico» que el diario de Bridget Jones. Esta mujer nos habla de su día a día en 1930, pero habrá cosas que no cambiarán, como sus reuniones sociales, los temas de conversación, las meteduras de pata etc.

El diario contiene algunos toques de humor que son universales y capaces de hacer reír. También tiene la facultad de hacer sentirse a cualquiera identificado con la historia .

(Pilar Aguilar)

24 de abril de 2014

Crónicas marcianas

               

Ray Bradbury


¿Una novela o un libro de relatos breves?
Quizá las dos cosas a la vez.





Crónicas marcianas es lo que se podría llamar literatura prospectiva, es decir, que se interesa por las inquietudes socioculturales (filosóficas, económicas, políticas, ideológicas…) del ser humano.
Trata de temas universales fuera de las 
coordenadas espacio-temporales de la literatura más realista. 
La especulación sobre el futuro permite al lector desfamiliarizarse de su contexto temporal empírico y proyectar los conflictos hacia un mundo posible que no choca contra los supuestos de su mundo real.

¡TE ESPERAMOS el 24 de abril!

 

22 de abril de 2014

¿Quién es Ray Bradbury?

Raymond Douglas Bradbury nació el 22 de agosto de de 1920 en Waukegan, Illinois. Vivió siempre rodeado de libros, ya que su familia tenía una editorial de libros y revistas. Sus padres desarrollaron la costumbre de leerle todos los día antes de dormir y desde muy pequeño, historias de Edgar Allan Poe, Hawthorne, Stevenson y otros autores. Su obra tuvo una profunda influencia europea provocada por su madre que era sueca. Con tanta aventura, la imaginación de Bradbury se desarrolló muy tempranamente. Al mismo tiempo, en sus ratos libres, se dedicaba a fomentar sus otras aficiones: la magia y el cine de terror. En 1932 su familia se mudó a Arizona, después de haber perdido a un hermano y una hermana. Allí Ray comenzó a leer y familiarizarse con algunas publicaciones de ciencia ficción de los años 30. Esas publicaciones desarrollarán, aun más, su brillante imaginación. En ese momento, comenzó a escribir sus propias historias de ciencia ficción. Trás pasar dos años en Arizona la familia se trasladó nuevamente, esta vez a California. Publicó sus primeros relatos y algunos poemas en la revista del instituto al que asistía en Los Ángeles. Allí descubrió también, autores como Hemingway y Thomas Wolf. Bradbury escribió poemas, relatos, novelas, obras teatrales, guiones cinematográficos y televisivos. En un principio escribía sobretodo relatos de fantasía y terror. Muchos de estos relatos los ambientó en Irlanda tomando como modelo a los escritores de la Generación Perdida. Unos años más tarde, asistió, también en Los Ángeles, a una importante convención de ciencia ficción que cambiará su vida. Este evento le impulsó a escribir casi de forma compulsiva. Envió todos aquellos relatos a los autores que conoció en la convención. Se graduó en Los Angeles High School, en 1938 pero no pudo asistir a la universidad por razones económicas. Comenzó a trabajar como vendedor de periódicos, aunque seguía escribiendo y formándose de manera autodidacta, por lo que pasaba la mayor parte de su tiempo libre en la biblioteca. En sus inicios, alrededor del año 1940, vendió sus relatos a algunas revistas, con los que posteriormente se hizo una recopilación “Dark Carnival” en 1947. Ese mismo año se caso con Marguerite McClure con la que tuvo cuatro hijas. Curiosamente conseguirá cierta notoriedad con un relato, que no era de ciencia ficción, publicado en una conocida revista, con el que recibirá el reconocimiento de autores absolutamente ajenos a este género. Desde ese momento sus relatos se publicarán con cierta frecuencia en acreditadas publicaciones. En 1942 decide abandonar su puesto de trabajo, como vendedor de periódicos para dedicarse de forma profesional a la escritura. Como escritor profesional irá abandonando poco a poco los temas de fantasía y policiacos y se centrará en la ciencia ficción aunque no focalizándolos en los avances científicos sino en la psicología de los personajes. En 1950, reunirá una serie de relatos que había ido escribiendo sobre la vida de los marcianos y su extinción y que también hablaban sobre la soledad y el miedo. Pero no sólo los reunirá sino que transformará sus trabajos independientes y los estructurará para que adquieran cuerpo de libro. Estos se publicarán con el nombre de “Crónicas Marcianas”, pudiéndose leer, estos relatos, como capítulos de una novela. Desde entonces, afincado siempre en Los Angeles, Ray Bradbury seguirá escribiendo otros libros como: Las manzanas doradas del sol, El hombre ilustrado, Fahrenheit 451, Medicina para la melancolía y Las máquinas de la alegría, hasta su muerte. Bradbury llegará a ser considerado por la crítica como uno de los escritores con más talento de la narrativa estadounidense del siglo XX. Con su extraordinaria prosa, sobrepasó el marco de la ciencia ficción. Se ha hablado mucho de su prosa poética dentro de su género. Aunque, a la hora de clasificar su obra deberíamos colocarla dentro del género de la ciencia ficción de su época, como Arthur C. Clark, Isaac Asimov, Paul Anderson y el que él consideraba su maestro Henry Kuttner entre otros, su obra es casi inclasificable. Podríamos decir que se trata de una novela de ciencia ficción, psicológica y de introspección. Las influencias más apreciables en su obra son de escritores como Lewis Carroll, Edgar Allan Poe, Bram Stoker, Nathaniel Hawthorne, R.L. Stevenson, H.G. Wells, Franz Kafka o H.P. Lovecraft, Así como las narraciones breves de Hemingway. Bradbury ha trabajado también como guionista en diversas series televisivas y películas. Las más destacables han sido: la adaptación que realizo de Moby Dick que dirigió John Huston en 1956 y por supuesto Fahrenheit 451 de François Truffaut de 1966. Como curiosidad, podemos decir que se le ha dado su nombre a un asteroide, el 9766, al que se ha calificado “Bradbury” en su honor. Ray Bradbury falleció en junio de 2012 a los 91 años de edad, en Los Ángeles, California. En su lápida funeraria esta escrito el epitafio: “Autor de Fahrenheit 451” (Pilar Aguilar)

20 de abril de 2014

Cronicas Marcianas – Breve apunte

La acción de estas crónicas transcurre entre junio de 1999 y octubre de 2026, en 25 capítulos. La obra esta compuesta por distintas narraciones que podrían ser independientes, muy bien hilvanadas por una serie de pequeños relatos intercalados entre las distintas historias. El narrador es heterodiegético omnisciente, ya que sabe todo lo que ocurre, así como también los sentimientos, emociones y pensamientos de cada uno de los personajes. El lenguaje es sencillo pero, Bradbury siempre impregna sus obras de lenguaje poético, bastante infrecuente en este género. El narrador cuenta la historia de forma cronológica desde “El verano del cohete” en 1999 hasta que termina la historia en octubre de 2006 en “El picnic de un millón de años”. La obra critica a la sociedad norteamericana de los años cincuenta. El autor se vio influido por el contexto histórico de su época: el racismo y los avances tecnológicos de los años cincuenta, el fin de la Segunda Guerra Mundial y el comienzo de la Guerra Fría, los inicios de la carrera espacial y el temor a la guerra nuclear. Gracias a las “Crónicas marcianas” podemos tomar distancia, colocándonos fuera de nosotros mismos e incluso fuera de nuestro planeta y observar nuestro modo de vida, nuestra sociedad, nuestro sistema político etc. Utilizando su imaginación, Bradbury nos ofrece un muestrario de las distintas posibilidades de supervivencia de nuestra especie. En esta obra, como en casi todas sus obras, la ciencia ficción se utiliza como soporte para realizar un estudio psicológico y sociológico de sus personajes y el tiempo y el ámbito donde los sitúa. Bradbury nos muestra en estas Crónicas Marcianas la dualidad que el observaba en el hombre de su época. Una energía idealista que le permitirá alcanzar otro planeta y una enorme capacidad autodestructiva que le llevará hasta la desaparición de la tierra en una guerra nuclear. Al comienzo de la narración la Tierra se encuentra inmersa en un invierno sin fin, en un contexto de crisis y guerras nucleares. Durante este período, el gobierno norteamericano lanza expediciones de cohetes al espacio con la esperanza de que la vida en Marte fuera posible y poder encontrar un lugar a donde escapar en caso de llegarse a la imposibilidad de supervivencia en la Tierra. Algunos humanos abandonan la Tierra, en la que ya no pueden vivir a consecuencia de la guerra nuclear, pero con esa acción, al abandonarla, también están dejando atrás sus raíces, sus costumbres, sus cosas, sus casas y sus juegos. Recordarán, cómo en el frío invierno terrestre se lanzaban con sus trineos por las pendientes riéndose y gritando. ¿Qué encontrarán en Marte? Todo viaje es un camino hacia lo desconocido, al riesgo, al peligro, al asombro, a novedades, a nuevas oportunidades y al intento de adaptación. Y, también, todo viaje, y más si es definitivo, deja atrás siempre la seguridad de lo conocido, la rutina que puede ser insoportable pero, en algunas ocasiones, puede resultar reconfortante. En la primera crónica, “El verano del cohete”, dice: “Un minuto antes era invierno en Ohio; las puertas y las ventanas estaban cerradas, la escarcha empañaba los vidrios…” “Y de pronto una larga ola de calor atravesó el pueblo…” “los carámbanos cayeron, se quebraron y se fundieron. Las puertas se abrieron de par en par; las ventanas se levantaron; los niños se quitaron las ropas de lana; las mujeres guardaron en los armarios los disfraces de oso; la nieve se derritió, descubriendo los prados verdes y antiguos del último verano”. Aunque, por otra parte, también: “El caluroso aire desértico cambió los dibujos de la escarcha en los vidrios, borrando la obra de arte. Los esquíes y los trineos fueron de pronto inútiles” Con el calor y el relax, de “El verano del cohete” y el que también encontrarán en Marte, recuperarán la capacidad para jugar, disfrutar y asombrarse, en definitiva, la posibilidad de recuperar la parte infantil y lúdica que encierra todo adulto. Pero siempre podemos sentir una inquietud de fondo que antes de las guerras nucleares no parecía existir. Algo han perdido los humanos por el camino. Después de la breve introducción en “El verano del cohete”, la obra comienza con las primeras expediciones de terrícolas a Marte en Febrero 1999. La primera expedición se narrará en “Ylla”. Con esta historia, Bradbury nos sorprenderá, al descubrir que los comportamientos que manifiestan los marcianos, nos resultan completamente humanos. Este relato nos cuenta una historia de insatisfacción y celos . En la segunda expedición en agosto de 1999, “Los hombres de la Tierra”, descubrimos el poder de la telepatía marciana. Los marcianos están tan seguros de sus costumbres y capacidades que sin intención de hacer daño a los terrícolas que les visitan terminan con ellos, al pensar que de lo que les habla el capitán Williams no es mas que una ilusión de un trastornado: “_¡Váyanse! _les gritó a los cadáveres. ¡Váyanse! _le gritó al cohete. Se examinó las manos temblorosas. _Contaminado _susurró_. Víctima de una transferencia. Telepatía. Hipnósis. Ahora soy yo el loco. Contaminado. alucinaciones en todas sus formas. _Se detuvo y con manos entumecidas buscó el arma alrededor._ Hay sólo una cura, sólo una manera de que se vayan, de que desaparezcan. Se oyó un disparo. Los cuatro cadáveres yacían al sol; el señor Xxx cayó junto a ellos. El cohete, reclinado en la colina soleada, no desapareció”. La tercera expedición se produce en abril de 2000 y se titula “Tercera expedición”. Aquí asistiremos a un escalofriante suceso en el que los marcianos utilizan la violencia mental que más adelante pasará a ser física y que resulta mucho mas agresiva y dañina que cualquier ejercito por preparado y armado que este. Como hemos tomado distancia, podremos utilizar este Nuevo Mundo, Marte, como una utopía. Es como si allí se pudiera empezar desde cero e intentar no cometer los errores que nuestra civilización ha cometido. Nos abre una puerta hacia la salvación y la esperanza. Con las distintas historias, Bradbury intentará mostrar diferentes reacciones humanas en el intento de salvar al hombre de la sociedad podrida de la Tierra y casi podríamos decir, en ocasiones, incluso de sí mismo. “Crónicas marcianas”, muestra al cohete como la única invención científica del hombre que le puede salvar de la Tierra degenerada en la que está viviendo y llevarle a una Tierra Prometida, donde encontrará un verano, que aunque artificial, le proporcionará todos sus beneficios. En la siguiente expedición en junio de 2001, “Aunque siga brillando la luna”, el capitán John Black no entiende por qué los marcianos les odian. Los humanos nunca habían tenido ningún contacto con los marcianos y tampoco iban con ninguna intención violenta. En este episodio, desconocen cuantos humanos de otras expediciones han conseguido llegar a Marte o sobrevivir allí. Se encuentran con que todo es casi idéntico a lo que han dejado en la Tierra y con unas increíbles sorpresas. Los marcianos conseguirán acabar con los humanos con mucha facilidad, utilizando sólo sus poderes mentales. Desde su imaginación, dirigiéndose directamente a los recuerdos y a los sueños de los humanos. Esto lo harán por medio de su poder telepático, con el que ya hemos entrado en contacto en anteriores capítulos. Los marcianos consiguen entrar en el mundo interior de los humanos, lo invaden y después de manipularlo, cuando los tienen acorralados como animales asustados, en algunos casos, y totalmente ignorantes en otros, pasan a la violencia física y los matan. Jeff Spender , protagonista de “Aunque siga brillando la luna”, es uno de los personajes más interesantes de estas Crónicas Marcianas, Spender intentará comprender, desde la música y el estudio, un mundo que ha desaparecido pero que aún se se adivina entre sus restos, tanto como para trastornarle: “_Es magnífico ese pueblo. _No es sólo eso. Sí, sus ciudades son hermosas. Los marcianos sabían cómo unir el arte y la vida. El arte fue siempre algo extraño entre nosotros. Lo guardamos en el cuarto del loco de la familia, o lo tomamos en dosis dominicales, tal vez mezclado con religión. bueno, estos marcianos tenían arte, y religión y todo. _Usted cree que habían llegado al fondo de las cosas, ¿no es así? _Estoy seguro”. Spender, es un hombre que intentará impedir por todos los medios que otros humanos colonicen la nueva tierra, recurriendo incluso al asesinato y llegando a su justificación, en cierta medida, como única salvación para los terrícolas que quieran comenzar realmente una nueva sociedad desde cero: “Para el norteamericano común, lo que es raro no es bueno”, “Si todo marcha bien, esperan establecer en Marte tres laboratorios de investigaciónes atómicas y carios depósitos de bombas…”, “_Luego vendrán los otros grandes intereses. Los hombres de las minas, los hombres del turismo…”, “¿No les basta haber arruinado un planeta y tienen que arruinar otro más? ¿Por qué han de ensuciar una casa que no es suya? En la crónica de “Las langostas” tratan el tema de la colonización e invasión de Marte, por parte de los humanos. Bradbury le da un tratamiento metafórico al hablar de una plaga de langostas: “Los cohetes vinieron redoblando como tambores en la noche. Los cohetes vinieron como langostas y se posaron como enjambres envueltos en rosadas flores de humo. Y de los cohetes salieron de prisa los hombres armados de martillos, con las bocas orladas de clavos como animales feroces de dientes de acero, y dispuestos a dar a aquel mundo extraño una forma familiar, dispuestos a derribar todo lo insólito…” 
 En el relato de un “Encuentro nocturno” , presenta lo que hubiera podido ser una oportunidad para formar una comunidad conjunta, en la que unos escuchan y acogen a los otros y en la que se acepta la diferencia y cada uno no pelea por su verdad, sino que intenta convivir con las dos verdades: “_Admitamos nuestro desacuerdo _dijo el marciano_. ¿Qué importa quién es el pasado o el futuro, si ambos estamos vivos? Lo que ha de suceder sucederá, mañana o dentro de diez mil años. ¿Cómo sabes que esos templos no son los que tu propia civilización, dentro de cien siglos, desplomados y en ruinas? No lo sabes. No preguntes entonces. La noche es muy breve. Allá van por el cielo los fuegos de la fiesta, y los pájaros. Tomás tendió la mano. El marciano lo imitó. Las manos no se tocaron, se fundieron atravesándose . _¿Volveremos a encontrarnos? _¡Quién sabe! Quizás alguna otra noche. _Me gustaría ir contigo a ese festival. _Y a mí me gustaría ir a tu ciudad y ver esa nave de que me hablas y esos hombres, y oír todo lo que ha pasado. _Adiós_ dijo Tomás. _Buenas noches”. Esto hubiera podido ser un concepto de comunidad muy alejado de la idea de colonización, en la que se imponen las leyes, las costumbres e incluso los nombres. Tendríamos que tratar de comprender la posición del otro sin invadirle. La novela nos ofrece otra posible solución. La narrada en “Usher II”. Se trata de una fantasía que permite a Stendahl vengarse y resarcirse de las intolerancias vividas en la Tierra. Pero esta solución sólo supone una estrategia de venganza que no genera un mundo nuevo sino la destrucción final. En “Un camino a través del aire” utiliza Marte para proporcionar una salida simple a los problemas raciales que vivían los estadounidenses de los años cincuenta. Se trata de una huida a otro mundo como solución a la discriminación racial. Los negros buscaban una salida, un mundo nuevo para poder vivir tranquilos sin tener que someterse a las leyes de los blancos. Esta historia nos produce un sentimiento de liberación ante un problema, pero no lo soluciona. Debemos pensar en las migraciones forzosas que han realizado diferentes pueblos a lo largo de la historia por razones de raza. Estas migraciones forzosas, realmente no solucionan los problemas, sino que muchas veces, de forma contraria acaban por enquistarlos y dejarlos abiertos y sin solución. Las “Crónicas marcianas” nos muestran, en cada una de sus historias, unos personajes nada alejados de nosotros, muy humanos, aunque realmente algunos fueran marcianos. El problema de la identidad es, también, un tema importante en esta obra, que provoca multitud de conflictos a todos los niveles. En “El Marciano” podríamos encontrar sugerencias para poder afrontar este problema del que tantas veces se habla y, sin embargo, nunca se encuentra una solución. En este relato tanto marcianos como terrícolas quieren convivir de forma tolerante y en cierto modo ofreciéndose mutuamente lo que necesitan: “_Eres Tom, eras Tom. ¿verdad? ¡No estarás bromeando con un viejo! ¡No serás realmente Lavinia Spaulding!. _No soy nadie; soy sólo yo mismo. dondequiera que esté soy algo, y ahora soy algo que no puedes impedir. _No estás seguro en el pueblo. Estarás mejor en el canal, donde nadie puede hacerte daño _suplicó el viejo. _Es cierto. _La voz titubeó. _Pero he de pensar en ellos. ¿Qué sentirían mañana al despertar cuando vieran que me fui de nuevo, y esta vez para siempre? Además, la madre sabe lo que soy; lo ha adivinado como tú. Creo que todos lo adivinaron, aunque no hicieron preguntas. A la providencia no se le hacen preguntas. Cuando no puedo tener la realidad, bastan los sueños”. La idea ofrecida en este relato sobre el problema de la identidad y su relación con la diferencia, resultarían fundamentales a la hora de formar una nueva sociedad. El autor en esta obra nos propone un viaje en cohete que nos llevará fuera de la Tierra. Allí nos encontraremos cara a cara con lo desconocido, con lo distinto. En este caso, con Marte y los marcianos. Pero que finalmente resultará muy humano y conocido. En “El picnic de un millón de años”, historia que cierra estas crónicas, dejará una puerta abierta a la esperanza. ¿La familia Thomas será capaz de darle una oportunidad a la humanidad? “_Vuestra madre y yo procuraremos instruiros _dijo papá_. Tal vez fracasemos, pero espero que no. Hemos visto muchas cosas y hemos aprendido mucho. Este viaje lo planeamos hace varios años, antes de que nacierais. Creo que aunque no hubiese estallado la guerra habríamos venido a Marte y habríamos organizado aquí nuestra vida. La civilización terrestre no hubiese podido envenenar a Marte en menos de un siglo… “_Siempre quise ver a los marcianos _dijo Michael_ ¿Dónde están papá? me lo prometiste. _Ahí están_ dijo papá…señalando las aguas del canal…Thimothy se estremeció. Los marcianos estaban allí, en el canal reflejados en el agua: Timothy y Michael y Robert y papá y mamá. Los marcianos les devolvieron una larga, larga mirada silenciosa desde el agua ondulada…” (Pilar Aguilar)

27 de marzo de 2014

La plaza del Diamante

Mercè Rodoreda i Gurguí (1908 – 1983)
es la escritora catalana más conocida, traducida y leída del siglo XX.
La plaza del Diamante tuvo su primera publicación en 1962
y el éxito de ventas fue inmediato.
 La soledad, la alienación y el desgaste del tiempo 
son temas constantes en el libro.
El 27 de marzo, ven a hablar sobre el libro con nosotros.
En «Mon petit monde», avda. Papa Negro, 107,
de 10h a 11h15.
Te esperamos.
26 de marzo de 2014

La narrativa catalana de posguerra

La Guerra Civil Española supuso un período de retroceso económico, así como la represión de la cultura. A su término desaparecerán la Generalitat y diversas instituciones culturales: Orfeò Català, Institut d ́Estudis Catalans, Biblioteca de Catalunya… A consecuencia de esto, la mayoría de los intelectuales catalanes se exiliarán. Mucha de la producción literaria, tanto en castellano como en catalán, de postguerra se produjo en el exilio o de forma clandestina. En este período hubo una producción importante de obras en lengua catalana y serán sus autores, junto a otro grupo de escritores en lengua castellana, los que iniciaron el cambio narrativo del siglo XX. Desapareció el espíritu romántico del siglo XIX. Este nuevo movimiento en lengua catalana fue impulsado por el Modernismo catalán y el Novecentismo. Estas corrientes trataban temas del mundo rural y del realismo urbano ligado a la burguesía industrial catalana. Al termino de la Guerra Civil se prohibido el uso del catalán a nivel oficial, pero también a nivel literario, es decir, se prohibió a las editoriales que publicaran libros en catalán. Durante la primera mitad del siglo XX, los principales protagonistas, de la narrativa, serán los miembros de la generación “perdida”. Eran veinteañeros que casi no habían tenido tiempo de darse a conocer al público antes de estallar la guerra. Muchos escritores que ya habían iniciado su obra y se sentían identificados con la cultura catalana, se veían obligados a exiliarse a Francia o América Latina. Otros decidieron no escribir más y algunos cambiaron de lengua y decidieron escribir en castellano para poder publicar. Entre los años 1939 y 1946, se pasa un período de sequía, en cuanto a la producción literaria en lengua catalana. La única posibilidad de mantenerse con vida era publicar desde el exilio, sobretodo desde México y Chile. Los críticos señalan a Mercè Rodoreda como una de las figuras principales de este período. Rodoreda se centra en personajes femeninos de clase obrera o media con grandes conflictos internos donde el tema central es siempre la soledad. A partir de los años cuarenta, los autores de la «generación perdida» pasan a ser denominados “los mayores”. Estos escritores se caracterizan por haber nacido y crecido en una Cataluña en la que la lengua catalana se usaba de forma libre y normal y que a consecuencia de la guerra sus expectativas de escribir en catalán se verían muy limitadas a partir de 1939. Durante el período de los cincuenta, se intentará la recuperación de la narrativa catalana, y se luchará para impedir que esta se pierda. Algunos autores que habían comenzado a escribir antes de la guerra reanudaron su tarea. Por otro lado, surgen una serie de autores que inician su obra en la posguerra, intentando una ruptura con la novela anterior. Estos escritores se encontraron en una situación muy complicada. La negativa a ser publicados por la falta de editoriales que publicaran en catalán, la censura, la incapacidad para vivir de su profesión, etc. En los primeros años sesenta, resurgió el mercado editorial en Barcelona y aparecieron algunas publicaciones en catalán así como el teatro independiente, también en catalán. Surgieron nuevas editoriales catalanas y algunas que publicaban en castellano incluyeron algunas colecciones en catalán en su catálogo. En este momento, se inicia un período de mayor tolerancia. Surgieron una serie de autores que ya habían empezado a publicar antes de la guerra y que reanudaron su tarea, algunos de ellos desde el exilio. En ese mismo año apareció el premio Sant Jordi. A partir de los años 70 resurgirán las letras femeninas catalanas con escritoras no solamente catalanas como Montserrat Roig, sino también valencianas como Isabel-Clara Simó y mallorquinas como Mària Antònia Oliver y Carme Riera. Entre los años 1970 y 1975, se produce el final de la narrativa de posguerra. Este período se da por finalizado ante la aparición de una nueva generación de escritores, la de los 70, a los que la Guerra Civil les resulta ya un hecho lejano. (Pilar Aguilar)

¿Quién es Mercè Rodoreda?

Mercè Rodoreda, escritora catalana, nació el 10 de octubre de 1908 en una pequeña torre con jardín, propiedad de su abuelo, situada en la calle de San Antonio, actualmente Manuel Angelon, del barrio de Sant Gervasi de Cassoles, en Barcelona. Es la autora de novela escrita en catalán más reconocida de todos los tiempos. Su obra “La plaza del Diamante” se puede leer actualmente en más de veinte idiomas. Era hija única y tuvo una infancia muy feliz. Como ella misma nos cuenta: “Recuerdo la sensación de estar en casa cuando, asomada a la barandilla de la azotea, veía caer sobre el césped y las hortensias las flores azules de la jacaranda. No sabré explicarlo nunca, nunca me he sentido tan en casa como cuando vivía en casa de mi abuelo con mis padres » Su padre era contable, empleado en una armería. Pero era muy amante de la literatura, sobre todo del teatro y la poesía. Le gustaba, a menudo, recitarle poemas a Mercè cuando era niña. La madre también era muy aficionada a la literatura especialmente al teatro, tanto que asistieron al Instituto del Teatro, que dirigía Adrià Gual, para aprender declamación. Mercè se quedo sin padre durante la guerra civil. Este murió en un bombardeo. La madre de Mercè vivió hasta 1964. Era una madre muy lectora y tan risueña como su hija. Mercè nació y creció en una casa con ambiente popular y a la vez culto. Asistió a la escuela desde los siete a los doce años, momento en el que muere su abuelo. Desde ese momento se dedica a aprender a coser y cocinar pero sin abandonar la lectura. La costura le resultaría muy útil durante su exilio. Su abuelo tuvo una gran influencia en su vida. Este colaboraba en La Renaixença y en El Arco Iris, dos publicaciones en lengua catalana. La figura del abuelo fue muy importante para Mercè Rodoreda porque le inculcó un profundo catalanismo que la acompañó toda la vida. También le inculcó una intensa atracción por las flores, unas flores que presidieron su niñez y que ocuparán un lugar relevante en los cuentos y novelas que escribirá. Rodoreda empezó a escribir en su adolescencia y antes de la Guerra Civil ya había publicado en varias revistas y prensa catalana, tales como Revista de Catalunya, Mirador, Clarisme y Companya y, antes de 1939 había publicado cuatro novelas. José Ortega la clasifica generacionalmente en el grupo de escritores del primer exilio que salen al extranjero con obra escrita. En 1921 murió su abuelo, Pere Gurguí. En aquel momento su tío Joan Gurguí, hermano de su madre, regresó a Cataluña con la fortuna que había hecho en América. Esto produjo una revolución en toda la familia. Mercè que había crecido un poco aislada del mundo, entre adultos, libros y representaciones teatrales en familia, se sintió atraída por este joven al que su madre quería y admiraba. Su propia madre le impulsó hacia un matrimonio que teóricamente la llevaría hacia una situación mejor, hacia lo que su madre consideró que iba a ser el éxito para su hija. Tristemente, poco tiempo después de la boda, Mercè se dio cuenta de que aquel matrimonio no le iba a dar la felicidad. Joan Gurguí era rico, pero muy tacaño. A consecuencia de este desengaño Mercè comenzó a abandonar muy frecuentemente su domicilio conyugal para ir a casa de su madre. Allí aprovechaba para subir al palomar a escribir. El palomar que guardaba en su corazón y que plasmo posteriormente en “La plaza del Diamante”. En casa de su madre y sobre todo en el palomar se sentía liberada de su matrimonio. No se separó de su marido legalmente y encontró su vía de escape en las colaboraciones periodísticas y en la escritura. Mercè tuvo con Joan Gurguí su único hijo, Jordi. Cuando terminó la guerra Rodoreda escribió poemas, una obra de teatro ya desaparecida y publicaría varias novelas. En 1938 publicó “Alorna”, con la que obtiene el premio Crexells de novela. Pero en ese momento huye de Barcelona, dejando a su marido y a su hijo, exiliándose por muchos años. Conoce a Armand Obiols, del «grupo de Sabadell», en el castillo de Roissy. Aunque él estaba casado y tenía una hija, comienzan una relación. Mercè y Armand Obiols se exilian a Francia.. Al poco de llegar a limoges, las tropas alemanas avanzaron hasta allí y Obiols fue deportado a un campo de concentración. Esta circunstancia provocará en Rodoreda un periodo de inactividad literaria. De esta época quedan las cartas que le escribió a su amiga y escritora exiliada en México, Anna Murià. En una de estas carta de Mercè a Anna Murià, fechada en 1946, le cuenta que sus influencias literarias son anglosajonas mencionando a Katherine Mansfield, John Steinbeck, William Faulkner, Dorothy Parker y Katherine Anne Porter. Sin embargo, es significativo que no mencione a Joyce, una de sus mayores influencias, especialmente en su obra más famosa “La plaza del Diamante”. En 1943 Rodoreda y Obiols se volvieron a juntar en Burdeos. El exilio en Francia supuso, como dijo la propia autora un viaje al final de la noche. La Segunda Guerra Mundial le hizo madurar como persona y como escritora. Al final de la contienda, Mercè se dedicó a la poesía y la pintura, dos facetas de la escritora, poco conocidas en la actualidad. Se conservan varias de sus pinturas de inspiración mironiana, en algunos casos. Su pintura abarca desde el bodegón con flores, a la figura humana o los motivos abstractos, casi todos pintados con una paleta de colores fríos. En 1954 se trasladarán a Ginebra y en este período trabajarán como traductores en la Unesco y lo más importante será que Mercè volverá a escribir, poemas y cuentos. En 1958 ganará el Premio Victor Catalá por “Veintidós cuentos”. Poco tiempo después escribe su primera novela de posguerra, “Jardí vora la mar”, seguida de “La plaza del Diamante”, y comienza “La muerte y la primavera”. Envía sus novelas al premio Sant Jordi, pero son eliminadas. Tras conocer al escritor y editor Joan Sales, en 1962, se publicará en Barcelona “La plaza del Diamante” que se convertirá en un éxito. En 1966 aparece “El carrer de les camélies”, en 1967 “Jardí vora la mar” y “La meva Cristina i altres contes”. Asimismo, reescribió “Alona” en 1969 y volvió a publicarla. En esta época vivió entre Barcelona y Ginebra y en 1971 murió Obiols. A partir de ese momento comenzará a frecuentar Romanyá de la Selva, en Gerona, donde pasará sus últimos años. En 1974 se publicará “Mirall trencat”, una de sus novelas más ambiciosas, y en 1978 “Semblava de seda i altres contes”. En 1980 recibe el «Premi d’honor de les lletres catalanes» y se publica “Quanta, quanta guerra….” Falleció en 1983 en Gerona y tres años después se publica “La mort i la primavera”, su última novela, inacabada. (Pilar Aguilar)

La plaza del Diamante – Breve apunte

“La plaza del Diamante” (título original “La plaça del Diamant”) es una novela, escrita en catalán por la escritora Mercè Rodoreda, publicada por primera vez en 1962. Esta es la obra más reconocida de esta autora y ha sido considerada un clásico de la literatura de posguerra. “La plaza del diamante” fue llevada al cine en 1982 por el director Francesc Betriu. Silvia Munt fue la encargada de interpretar el personaje de Colometa y Lluís Homar interpretó a Quimet, primer marido de la protagonista. Posteriormente se realizó, con gran éxito, una adaptación televisiva de la película. La novela ha sido llevada también, con éxito, en numerosas ocasiones al teatro. La narración está dividida en cuarenta y nueve capítulos aunque se pueden distinguir en ella dos partes, correspondientes a su primer y segundo matrimonio. La historia transcurre durante el período histórico de de la República, la Guerra Civil y la posguerra. Cuenta las vivencias de su personaje principal, Natalia, una chica joven de la época cuya vida se ve afectada primero por los usos y costumbres de aquel momento y segundo por los acontecimientos históricos. Toda la narración está también marcada por el profundo sentimiento de soledad que tiene Natalia al haber perdido a su madre. En muchos momentos se sentirá desamparada. Esta soledad le causará una falta de referencia que estará presente a lo largo de toda la novela, especialmente en la primera parte, durante su primer matrimonio. En algunas ocasiones de dolor y duda, que serán muchos, a lo largo de su vida, confiará en la Señora Enriqueta: “La señora Enriqueta que vivía de vender castañas y boniatos en la esquina del Smart en el invierno y cacahuetes y chufas por las fiestas mayores en el verano, siempre me daba buenos consejos. Sentada frente a mí, sentadas las dos cerca del balcón de la galería, de cuando en cuando se subía las mangas; para subírselas callaba, y cuando las tenía arriba volvía a charlar. Era alta, con boca de pez y una nariz de cucurucho. Siempre en verano y en invierno, llevaba medias blancas y zapatos negros. Iba muy limpia”. Colometa, además de su soledad tampoco tenía un modelo del matrimonio, positivo. El de sus padres había sido un matrimonio sin amor: “Mi madre no me había hablado nunca de los hombres. Ella y mi padre pasaron muchos años peleándose y muchos años sin decirse nada. Pasaban las tardes de los domingos sentados en el comedor sin decirse nada. Cuando mi madre murió, ese vivir sin palabras aumentó todavía más. Y cuando al cabo de unos años mi padre se volvió a casar, en mi casa no había nada a lo que yo pudiera cogerme”. En el primer capítulo Natalia nos recuerda de forma reiterada, que está sola en el mundo y que su madre está muerta. Esto le creará un sentimiento de angustia y dolor: «Mi madre muerta hacía años y sin poder aconsejarme y mi padre casado con otra y yo sin madre, que sólo había vivido para cuidarme. Y mi padre casado y yo jovencita y sola en la Plaza del Diamante». Casi sin quererlo se encontrará casada con un marido egoísta, aparentemente poco trabajador y con unos ideales políticos que le llevarán finalmente a perder la vida. Este matrimonio no le proporcionará la felicidad ni le mitigará su sentimiento de soledad, que casi se verá ampliado con la responsabilidad de criar dos hijos sin el apoyo de su marido. En este primer matrimonio, Colometa pierde hasta su identidad e incluso su nombre concediéndole todo el protagonismo a su esposo, como tantas mujeres de la época. En está obra podremos ver la influencia que tuvo el exilio que vivió Mercé Rodoreda. Aunque la historia no nos muestra la historia de una mujer exiliada, sí podríamos decir que se trata de una mujer interiormente exiliada. Natalia es una mujer exiliada incluso de sí misma. Pierde incluso su nombre a consecuencia de un capricho de su marido, que en aquel momento, ni siquiera lo era aun: “Cuando estemos solos, y todo el mundo esté metido dentro de sus casas y las calles vacías, usted y yo bailaremos un vals de puntas en la Plaza del Diamante…gira que gira, Colometa. Me le miré muy incomodada y le dije que me llamaba Natalia y cuando le dije que me llamaba Natalia se volvió a reír y dijo que yo sólo podía tener un nombre: Colometa”. Natalia o Colometa, como la llama su primer marido, es una mujer que representa el perfil de otras muchas mujeres a las que les tocó vivir este difícil período de la historia de España, en este caso, de Barcelona, especialmente complicado. Colometa perderá a su marido y como consecuencia de esta circunstancia, acabará pasando hambre y miseria. Se verá en una situación en la que se encontrará al limite de su capacidad para sacar a sus hijos adelante. Tanto, que llegará incluso casi a matarlos por no verlos sufrir y pasar penalidades: “Sólo tenía que comprar el agua fuerte. Cuando durmieran, primero a uno y después a otro, les metería el embudo en la boca y les echaría el agua fuerte dentro y después me lo echaría yo y así acabaríamos y todo el mundo estaría contento, que no habíamos hecho mal a nadie y nadie nos quería”. En el momento más complicado de su vida Natalia encontrará un salvador, Antoni, el dueño de la tienda donde ella compraba los arvejos para las palomas. Antoni le pedirá que se case con él y ella aceptará por sus hijos, pensando que este segundo matrimonio les sacará de la miseria. Pero, finalmente, será este matrimonio lo que ayudará a Colometa a transformarse en Natalia de nuevo. Cuando el segundo matrimonio ya es una realidad, se producirá un quiebro en la novela y comenzará su segunda parte, en la que la protagonista conseguirá, con el tiempo, dejar de ser Colometa para convertirse en la señora Natalia. Colometa realizará su transformación interior. Pero este proceso necesitará un tiempo, en el que ella tendrá que superar algunas historias de su pasado. Cerrará definitivamente la historia con su primer marido Quimet. Durante esta transformación sufrirá algunos momentos de debilidad y ansiedad en los que se refugiará dentro de su espacio conocido. Durante este proceso le costará mucho salir a la calle. Mercé Rodoreda utilizará el espacio como símbolo de su situación personal. Un ejemplo de esto es la dificultad para cruzar la calle : “Tuve que salir de casa a la fuerza porque ni dormía ni comía, tenía que pasear. Tenía que distraerme. Todo el mundo me decía que tenía que darme el aire. Porque vivía como si estuviese encerrada en la cárcel… El primer día que salí con la Rita después de tanto tiempo de no salir, el olor de la calles me mareó. Fuimos a ver escaparates a la calle Mayor. Llegamos allá andando muy poco a poco y cuando llegamos la Rita me miró y me dijo que tenía los ojos como asustados. Y le dije que no dijera tonterías. Y vimos escaparates y todo me daba igual… Y la Rita quiso cruzar, cuando llegamos abajo de todo, para subir por la otra acera. Y cuando tenía el pie puesto sobre la piedra del bordillo de la acera, todo se me nubló y vi las luces azules, por lo menos una docena de ellas, como un mar de manchas azules que se me columpiase delante. Y me caí. Y me tuvieron que acompañar a casa. A la noche, cuando ya me encontraba mejor, mientras cenábamos, la Rita dijo, no sé qué vamos a hacer, porque cuando tiene que cruzar la calle se desmaya, Y dijo que se me azoraban los ojos. Y todos dijeron que eso era de haber estado tanto tiempo encerrada en casa, pero que poco a poco tenía que hacer un esfuerzo y acostumbrarme a salir. Y salí, pero por otras partes, y , sola, fui a pasear por los parques…” Mercé Rodoreda ya había utilizado el espacio como símbolo del estado interior de Natalia. Cuando aun era Colometa le sucedía lo contrario, tenía que salir de casa para poder respirar porque se ahogaba: “Cuando nadie me veía me olía los brazos y me olía el pero cuando me peinaba y no comprendía cómo podía llevar pegado a la nariz aque olor, de paloma y de pichón, que casi me ahogaba” y en su peor momento tampoco aguantaba estar encerrada en casa: “Salí de casa sin portamonedas y sin botella. No me vi con valor. Salí, no sé a qué. Por salir, nada más”. Al final, conseguirá llegar andando, no sin esfuerzo, hasta su anterior casa y aunque no podrá entrar en ella, debido a obstáculos físicos, la imposibilidad para abrir la puerta, habrá conseguido llegar hasta allí y finalmente cerrar la historia de su pasado. La autora nos ofrece esta transformación de una manera muy simbólica. Utiliza los espacios físicos para acompañar a Natalia en su transformación interior y el definitivo cierre de su vida pasada. En este proceso intervienen: la calle, el parque, cruzar la calle, su casa y su casa anterior… El cambio que se producirá de Colometa a Natalia, no será un mero cambio de nombre, sino que responderá a una transformación interior posibilitada por la nueva situación, tanto económica como personal. Antoni le ofrecerá casi todo lo que ella antes nunca había conocido. Además de la estabilidad económica Colometa, transformada finalmente en la señora Natalia, recibirá el respeto, el cariño y la consideración de su segundo marido. Cuando Natalia se casa con Antoni comprueba lo atento que es con ella. Comienza a vislumbrarse entonces la posibilidad, que el tiempo y la situación le darán a Colometa para convertirse en Natalia: “Y un día dije que yo, aunque fuese pobre, era delicada de sentimientos y que prefería no llevar a la casa nueva ni una sola cosa de la casa vieja: ni la ropa. Y todo lo tuvimos nuevo y cuando le dije que aunque era pobre era delicada de sentimientos, contestó que él era como yo, Y dijo la verdad.” La novela es también una crónica de la época histórica de la República, la Guerra Civil y la posguerra. la obra no trata concretamente el tema de la política y la guerra como tal, sino de cómo este período afectó a las personas normales, que intentaban continuar con sus vidas y vivir con una cierta normalidad. Otro de los símbolos que utiliza la autora son las palomas, que la protagonista cría en el palomar de su casa e incluso podríamos decir que casi invaden la casa entera. Estas simbolizan la vida de Colometa. Las palomas las quería Quimet en su casa y allí estaban. Colometa se fue sintiendo cada vez más agobiada por ellas. A medida que Colometa se va quedando sin ilusiones las palomas se van marchando o van muriendo. Cuando Colometa se libera de las palomas, comenzará a aparecer Natalia que se liberará también de una parte de su pasado. La novela está escrita en primera persona lo que nos provoca un sentimiento de intimidad, aunque Natalia narra los hechos como si estos pasaran delante de sus ojos, como si ella misma fuera una espectadora de su propia vida. El lenguaje es simple, llano y coloquial correspondiendo muy adecuadamente al personaje, ya que se trata de una chica sencilla. Pero como ella misma dice de sí misma que es “delicada de sentimientos” el lenguaje es también al mismo tiempo que sencillo, muy poético. Rodoreda, en esta novela, se centra en un proceso de maduración de la protagonista, bildungsroman, en el que hay diversas etapas: 1- Iniciación, bastante dolorosa. La protagonista tiene un vacío personal y una importante falta de personalidad y además se encuentra sola en el mundo y sin un objetivo concreto. 2- Desarrollo, en el que la protagonista deberá pasar una serie de penalidades y una evolución personal que le llevará al desenlace. 3-Desenlace, en el que la protagonista alcanza la paz y la madurez. Finalmente, podemos decir que Natalia siente el paso del tiempo en su interior pero parece que se siente reconfortada de lo que la vida finalmente le ha dado: “ Y sentí intensamente el paso del tiempo. No el tiempo de las nubes y del sol y de la lluvia ni del paso de las estrellas adorno de la noche, no el tiempo de las primaveras dentro del tiempo de las primaveras no el tiempo de los otoños dentro del tiempo de los otoños, no el que pone las hojas a las ramas o el que las arranca, no el que riza y desriza y colorea a las flores, sino el tiempo dentro de mí, el tiempo que no se ve y nos va amasando. El que rueda y rueda dentro del corazón y le hace rodar con él y nos va cambiando por dentro y por fuera y poco a poco nos va haciendo tal como seremos el último día”. Al final de la novela podemos sentir su paz interior: “Haciendo que el camisón me llegase hasta los pies, me metí en la cama y me arrebujé. Y dije, hace buen día, La cama estaba caliente como la panza de un gorrión, pero el Antoni temblaba, Le sentía castañetear los diente, los de arriba contra los de abajo o al revés. Estaba vuelto de espaldas y le pasé una mano por debajo de su brazo… Le pegué la cara a la espalda y era como si sintieses vivir todo lo que tenía dentro, que también era él… y pensé que no quería que se me muriera nunca y le quería decir lo que pensaba que pensaba más de lo que digo, y cosas que no se pueden decir y no dije nada…Y nos dormimos así, poco a poco, como dos ángeles de Dios…” (Pilar Aguilar)