27 de febrero de 2014

Xingú

¿Pero qué dicen exactamente esas mujeres cuando hablan de Xingú?
Lee, ven a nuestro próximo encuentro y descúbrelo.
XINGÚ
de la escritora estadounidense 
EDITH WHARTON
(1862 – 1937)
Jueves, 27 de febrero, de 10h a 11h15

26 de febrero de 2014

Xingú – Breve apunte

Xingú es un relato de la escritora norteamericana Edith Wharton, publicado por primera vez en diciembre de 1911 en la Scribner´s Magazine de Nueva York. Es una obra que podríamos calificarla de paródica. La autora consigue en pocas páginas poner de relevancia las pretensiones sociales y sobretodo intelectuales de algunos ambientes esnobs y mostrarnos a los farsantes intelectuales que se encuentran en esos círculos. Edith Wharton consigue ofrecernos su sentido crítico e irónico ya en la primera frase del relato: “La señora Ballinger pertenece a esa categoría de damas que persiguen la Cultura en cuadrillas, como si fuera peligroso encontrársela a solas”. Con la idea de reunir a las señoras de la alta sociedad, interesadas por la cultura, la señora Ballinger crea el Club del Almuerzo, donde se debate no sólo de libros sino de los más variados temas culturales. Como afirma la propia creadora del club: “El objetivo de nuestro modesto club es reunir las tendencias más elevadas de Hillbridge… para centralizar y dar cauce a su producción intelectual”. Pasados tres o cuatro años de la existencia del Club del Almuerzo, habían conseguido hacerse con una reputación en la ciudad. En diversas ocasiones habían sido las anfitrionas de distintas figuras de la cultura del momento. Esa fue la razón, por la que una vez anunciada, la llegada de la autora de “Las alas de la muerte”, Osric Dane, a la ciudad, la invitaron a una de sus agradables reuniones. Las integrantes del club, verán en la visita de la escritora una oportunidad única para mostrar su alto nivel intelectual. En esta reunión se dará rienda suelta a un cumulo de sentimientos y actitudes que dejarán al descubierto una sociedad rígida, clasista y muy tradicional en sus costumbres. Con la visita de esta famosa escritora se pondrán en juego la vanidad y las apariencias así como la “elegancia y el refinamiento social”.Edith Wharton hace una crítica de la hipocresía social de la época y el ansia por aparentar lo que no se es. El club del Almuerzo está integrado por señoras de la alta sociedad que se exhiben ante los demás como grandes intelectuales y no son más que amas de casa refinadas con unas costumbres muy rígidas, muy clasistas y con una patente estrechez de miras. Durante más de un mes la visita de aquella afamada escritora mantuvo alteradas a la mayoría de las integrantes del Club del Almuerzo: “El asunto de la recepción de aquella señor conmocionó profundamente a las integrantes del Club del Almuerzo durante un mes largo. y no porque no se creyeran a la altura de la circunstancia, sino porque su sentido de la oportunidad las sumía en las deliciosa incertidumbre que experimenta la mujer que sopesa las distintas posibilidades de un guardarropa bien abastecido. Mientras que algunas socias de segunda fila como la señora Leveret se alborotaban pensando en intercambiar ideas con la autora de Las alas de la muerte…” El primer problema surge porque la señora Ballinger, creadora del club, quiere celebrar la reunión en su casa. Las demás señoras piensan que sería mejor celebrarla en casa de la señora Plinth. La casa de esta última, según el criterio de la mayoría de las damas del club, ofrece un mejor efecto gracias a su galería de cuadros. Finalmente, la reunión se desarrollará de una manera completamente diferente a como las integrantes del Club del Almuerzo habían imaginado. Cada una luchará por quedar por encima de las demás, especialmente las señoras Ballinger y Plinth que librarán un duelo que permitirá dejar al descubierto su mediocridad y su afán competitivo. En el Club del Almuerzo no se admitirán discrepancias. Tampoco se admitirán miembros que transgredan sus rígidas normas sociales y su jerárquica estructura. La señora Roby se sale de estas normas tácitas pero muy reales: “Comprendo que, con todas sus otras ocupaciones no haya encontrado tiempo para la lectura, pero creo que al menos antes de la llegada de Osric Dane debería haberse familiarizado un poco con “las alas de la muerte”. La señora Roby encajó la reprimenda con buen humor. Había sido su intención hojear el libro, confesó pero estaba tan absorbida por una novela de Trollope que.. A Troloppe ya no lo lee nadie -interrumpió la señora Belinger”( Anthony Trollope era un escritor victoriano muy popular. La reputación de Trollope decayó a finales del XIX y principios del XX, aunque recupero, con posterioridad, el favor del público y la crítica). La señora Roby desconoce cuales son las costumbres y los gustos del resto de las participantes del club: “¿Y qué le parece a usted “Las alas de la muerte” -le espetó la señora Roby. La pregunta era de las que bien podían calificarse de inoportunas, así que las señoras se miraron como para negar su participación en aquel quegrantamiento de la disciplina. Todas sabían que si algo detestaba la señora Plinth era que se le pidiera su opinión de un libro”, “ Al final de la reunión, las restantes demás damas estaban más convencidas que nunca de la irremediable ineptitud de la señora Roby para ser una de ellas. Al fin, llega el momento de recibir a la famosa escritora Osric Dane. Nada más aparecer esta en la reunión, las damas se darán cuenta de que el encuentro no será cómodo. Una vez más, la señora Roby actuará de forma independiente. En el momento más comprometido de la conversación entre las damas del club y la exitosa escritora, la señora Roby será la única que permanecerá tranquila. En el momento de mayor confusión la señora Roby verá su oportunidad para llevar a cabo su pequeña venganza y dejar a las otras damas en ridículo: “Con el vago propósito de ganar tiempo , la señora Ballinger repitió lentamente: Llevamos una temporada tan absorbidas por… La señora Roby depositó su vaso de licor y se acercó al grupo con una sonrisa en los labios. ¿Por Xingú? -sugirió amablemente. Será también, como ya hemos visto, la señora Roby la que introduce el elemento, “Xingú”, que conduce a todas las participantes del Club del Almuerzo al alivio por una parte y al desconcierto por otro. Finalmente, la señora Roby saldrá de la escena de una manera descarada e inoportuna según las convenciones del resto de las damas, alegando su desconocimiento de los libros de la autora y un compromiso para jugar una partida de bridge. Este suceso creará una gran conmoción entre las damas, cuando se dan cuenta de que, en realidad, han sido objeto de la burla de aquella señora que consideraban “poco indicada para pertenecer a su club”. Esto hará que se tambaleen los cimientos del Club del Almuerzo. Las damas intentarán justificarse echándose la culpa una a otras. Todas las integrantes del club, ofendidas, empujarán a la señora Ballinger a que tome una decisión con respecto a todo el escándalo producido por la actitud de la señora Roby. La señor Plinth quiso dejar claro que si el Club del Almuerzo no podía proteger a sus socias de “escenas indecorosas”, no le interesaba seguir participando. Las otras damas estuvieron de acuerdo. La señora Plinth realizará también su pequeña venganza diciéndole a la señora Ballinger que si algo así hubiera ocurrido en su casa, cosa que la veía muy improbable, se habría sentido en el deber de pedir la dimisión de la señora Roby o de presentar la suya. Todo el incidente finalizará con la previsible expulsión de la señora Roby del club. La señora Bellinger se verá finalmente forzada a escribir una carta a la señora Roby, presumiblemente, para comunicarle su expulsión del Club del Almuerzo El relato, en cuanto a su forma, está estructurado a la manera clásica, en tres partes: introducción, núcleo y desenlace. En la introducción nos presenta a las distintas damas participantes del Club del Almuerzo y nos hace una descripción de la situación del club. El club se presenta bien jerarquizado y nadie se saldrá de su puesto. No es el caso de la señora Roby a la que relegarán a un segundo plano cuando, con toda naturalidad, confiesa que no ha sido capaz de leer la novela de la escritora Osric Dane por haberse enganchado con la lectura de Trollope. La primera parte termina con la llegada de la escritora a la reunión del club en casa de la señora Ballinger. En la segunda parte surge el elemento sorpresa, desencadenante y desenmascarador de la situación cultural real de las damas del club. En esta parte se desarrollará el núcleo de la historia. La señora Roby, relegada ya a un segundo plano, asiste a las absurdas conversaciones de las protagonistas que pondrán de manifiesto su falta de inteligencia. Ella, que ha sido la integrante del club señalada como inepta por las demás, será la única realmente consciente de la situación y conseguirá vengarse de ellas dejándolas en ridículo, sin mucha dificultad. Con este fin decide, en una situación comprometida, durante la visita de la escritora Osric Dane, proponer el misterioso tema de Xingú. En ese momento, las damas se sentirán, por una parte aliviadas, con la intervención salvadora de la señora Roby. Pero, por otra parte se quedarán perplejas ante la introducción de un tema que a todas, aunque intentan disimularlo, les resulta absolutamente desconocido. ¿Qué será Xingú? ¿Un libro? ¿Una corriente cultural? ¿Una religión? Las damas intentan disimular su ignorancia con frases vagas y generales, pretendiendo hacerse pasar por entendidas. No son capaces de reconocer su ignorancia. El resultado será que parecerán ridículas en su intento de quedar bien ante la prestigiosa escritora. En la tercera parte, encontraremos la resolución de la historia. Las damas quedarán desconcertadas y ridículas. Sólo conocerán la naturaleza de Xingú al final del relato. Con el juego de disimulos adoptados por ellas a cerca de la naturaleza de “Xingú”, Edith Wharton colocará, finalmente, a la señora Roby que parecía la ignorante, en una posición triunfante. En cuanto a los personajes podríamos decir que el protagonista de este relato es “El Club del Almuerzo. Aunque cada personaje tendrá una importancia distinta según su posición en la estructura jerarquizada del club. Además del Club del Almuerzo como protagonista, en este relato tenemos una antagonista representada por la señora Roby que, se apoya en la escritora, Osric Dane. La señora Roby será la única que tendrá una opinión individual y no será, realmente, una más del grupo. Pero eso no será un factor negativo, como pretendían las damas del club, sino precisamente lo contrario. Este será el factor que permitirá a la señora Roby salir triunfante frente a las damas del club. Xingú es un relato perfectamente estructurado que, como indica Eva Puyó en su prólogo a la edición de Contraseña, es un artefacto literario que busca la concisión, la austeridad y la economía del lenguaje. Pero, además, en este texto Edith Wharton quiere criticar al lector que ingieren libros más por costumbre que por placer. La escritora denomina a este tipo de lector, “Lector mecánico”. Edith Wharton vierte sus opiniones en un pequeño ensayo sobre la lectura “El vicio de la lectura”, publicado en 1903 en la “North American Review”. En este ensayo ella misma dice: La “difusión del conocimiento”, clasificada habitualmente con entusiasmo y aprobación universal en la categoría de los progresos modernos, ha dado lugar incidentalmente a la producción de un nuevo vicio: el vicio de leer. Ningún vicio es tan difícil de erradicar que el que se considera popularmente una virtud. Entre esos vicios destaca el vicio de la lectura”, “La lectura llevada a cabo deliberadamente -lo que podríamos llamar la lectura volitiva- no es lectura, al igual que la erudición no es la cultura. La lectura verdadera es una acción refleja; el lector nato lee de forma tan inconsciente como respirar; y llevando la analogía un poco más lejos la lectura no es más una virtud que el hecho de respirar. Cuanto más meritoria se considera, más estéril se vuelve. ¿Qué es la lectura, en última instancia, sino un intercambio de ideas entre el escritor y el lector?»(Pilar Aguilar)

9 de enero de 2014

¿Quién es Gustave Flaubert?

Gustave Flaubert, novelista francés encuadrado en la escuela realista, nació en Ruán en 1921. Su padre era médico por lo que conocía la profesión que describe en algunas de sus obras. Desde niño Flaubert mostró una gran pasión por la literatura escribiendo el sólo, íntegramente, una pequeña revista literaria «Colibrí» en la que ya plasmaba algunos de los temas que desarrollaría de adulto en sus obras. Estudió derecho en París durante un breve espacio de tiempo. Se vio obligado a abandonar sus estudios debido a su frágil salud. Allí conoció a Maxime du Camp, cuya amistad conservó toda la vida. Junto a este amigo realizó un viaje a pie por Bretaña y Normandía y después otro más importante a Egipto, Asia Menor, Turquía, Grecia e Italia, donde se empapó de todas las sensaciones y experiencias, que luego plasmaría en sus obras. Excepto durante sus viajes, Gustave Flaubert, aquejado de una enfermedad nerviosa, pasó la mayor parte de su vida en Croisset, Un lugar de campo cercano a Ruán. Especialmente, tras la publicación de su primera novela «Madame Bovary» que causó un gran revuelo en la sociedad parisina y que provocó un juicio que le acusaba tanto a él como a su editor de atentar contra la moral pública y a la religión. Madame Bovary, subtitulada “Costumbres provincianas”, es una convencional historia de adulterio. Pero no es sólo eso. La novela es un profundo análisis de la sociedad burguesa de la época especialmente de su monotonía e hipocresía, utilizando para ello la sátira y la ironía. Además, en «Madame Bovary» encontramos sus dos características más importantes: su objetividad y la esmerada perfección de su estilo. En Croisset, Flaubert se dedicó por entero a la lectura, a recibir la visita de otros escritores, amigos y principalmente a su labor como escritor. Entre 1847 y 1856 tuvo un apasionado romance con la poetisa Louise Colet, aunque, sin duda, aunque nunca llegó a ser su amante. El amor de su vida fue Elisa Schlésinger, en la que se inspiró para crear el personaje de Marie Arnoux de La educación sentimental Los viajes fueron un importante punto de observación de la realidad. Le ofreció una galería de personajes y escenarios que después volcaría en sus obras. Flaubert trabajaba todas sus obras de manera minuciosa, tanto en su fondo como en su forma. Buscaba la novela «obra de arte» y no dejaba nunca su escritura en manos de la inspiración. Trabajaba arduamente corrigiendo y mejorando su prosa constantemente. El resultado es una obra de prosa muy cuidada. Ofrece, en sus obras, un verdadero catálogo de arquetipos humanos. Aunque nunca vierte sus opiniones personales en sus obras. Son los personajes los que actúan y se forjan su futuro como resultado de sus acciones pero nunca encontraremos la opinión del narrador. Realismo impersonal. Sus obras más destacadas fueron: «Madame Bovary» (1857), «Salambó» (1863) una narración histórica ambientada en la antigua Cartago y «La tentación de San Antonio» (1874) basada en la leyenda de las tentaciones a las que tuvo que enfrentarse el fundador de las comunidades religiosas cristianas, san Antonio, en la soledad del desierto. Tanto «Salambó» como «La tentación de San Antonio» estan consideradas más próximas al romanticismo que Madame Bovary. Casi todas las obras de Flaubert combinan elementos tanto románticos como realistas y naturalistas. En sus cartas, publicadas póstumamente, “Correspondance” (4 volúmenes, 1887-1893), Flaubert calificó su trabajo de “agonías del arte”. Tampoco podemos dejar de mencionar su novela «La educación sentimental» (1869), tres narraciones cortas con el título de «Tres cuentos» (1877), y dos trabajos editados póstumamente, la novela inacabada «Bouvard y Pécuchet» (1881) y «Diccionario de lugares comunes» (1913). Gustave Flaubert murió en Croisset el 8 de mayo de 1880 de una hemorragia cerebral, a los 58 años. Fue enterrado en el panteón familiar en el cementerio de Ruán. En 1890 en el museo de Ruán, su ciudad natal, se inauguró un monumento de Chapu dedicado a la memoria de Flaubert. (Pilar Aguilar)

8 de enero de 2014

Breve introducción

El siglo XIX es una época de grandes transformaciones ideológicas y estéticas que cambiarán el mundo del arte. Este siglo fue una de las épocas de mayor productividad de la literatura francesa. Esta recorrió en tan sólo un siglo el camino desde el romanticismo hasta el simbolismo pasando por el realismo y naturalismo. Durante el siglo XVIII, la literatura francesa se concentró en escribir ensayos y epístolas. Sin embargo, en el XIX los géneros más importantes fueron la poesía, la narrativa y el teatro, aunque sin duda el género predominante fue la narrativa. Durante los primeros años del siglo, la literatura francesa se vio influida por el romanticismo alemán del siglo XVIII y por las consecuencias de la Revolución Francesa (1796). En este período, los escritores franceses se centraron en escribir sobre la libertad, el amor y la naturaleza a la vez que les interesó todo lo marginal, lo extravagante, lo exótico y lo misterioso. Los escritores románticos dieron preponderancia al fondo sobre la forma que, aunque no podamos calificarla de descuidada, no resultaba tan cuidada como en períodos posteriores. Hacia 1848 se inicia una reacción contra el romanticismo, surgiendo el realismo. La literatura realista es mucho más cuidadosa en sus formas. Es una literatura muy descriptiva, sin idealizaciones, objetiva. Estas obras están protagonizadas por personajes de clase media o popular y trata temas sociales. Tras la revolución de 1848 y el eclecticismo, brota un pensamiento más naturalista que los novelistas imprimirán en sus obras. El naturalismo tiene mucho de realismo pero sus descripciones son más científicas. Aunque sus personajes siguen perteneciendo a la clase burguesa realizan una fuerte crítica a esta clase social por medio de ironías y sarcasmos. La narrativa sigue siendo el género preferido por los naturalistas. Finalmente el siglo terminará con el movimiento simbolista. El Simbolismo fue uno de los movimientos artísticos más importantes de finales del siglo XIX. Este movimiento se originó con un manifiesto literario, publicado en 1886, en el que se definía el nuevo estilo en contra de la falsa sensibilidad y la descripción objetiva y por tanto de la literatura impersonal.(Pilar Aguilar)

6 de enero de 2014

«Madame Bovary» – Breve apunte

En abril de 1857 se publica «Madame Bovary” de Gustave Flaubert. Su publicación causó un gran escándalo en la burguesía de la época porque aireaba todas las vergüenzas de aquella sociedad. El realismo de Flaubert pretendía dibujar con claridad la mediocridad de la sociedad burguesa y la imposibilidad de huir de ella. Con motivo del tratamiento dado por Flaubert a los temas de adulterio y suicidio, fue incluso llevado a juicio por ofensa a la moral pública y a la religión. Se le quiso castigar su descripción de la mediocridad burguesa, realizada con excesivo arte y de hacer poesía del adulterio de una mujer que, cuanto más adultera era, más bella estaba y más atractiva resultaba a los ojos de todos los hombres. Este juicio despertó la expectación de la sociedad burguesa parisina. Finalmente Flaubert fue absuelto, aunque su salud, que siempre había sido débil se vio resentida y se retiró para seguir escribiendo a Croiset en Normandía. El subtitulo de la novela, «Costumbres provincianas», resulta muy aclaratorio de lo que perseguía Flaubert al escribir esta obra. Tras pasar la vista, con cierta rapidez, por el panorama literario del siglo XIX francés, ¿en qué movimiento literario situaríamos a Madame Bovary?. Sin duda, podríamos encontrar algunas características románticas, como la premonición de la fatalidad intuída a lo largo de toda la novela o el hecho de que Justin se enamore locamente de Emma, prototipo de mujer experimentada, casada e inalcanzable… Pero, realmente sería más verosímil encajarla en la novela realista objetiva con ciertos tintes naturalistas. Flaubert cuida, en Madame Bovary, las formas, que pule constantemente. Persigue durante toda su obra la belleza de estilo, intentando que la novela fuera una obra de arte. Madame Bovary es una obra bien construida, de forma lineal y con una historia cerrada. Aunque la novela cerrada, quizá no sea un fiel reflejo de la realidad pero como está tan bien construida parece sintetizar una vida real completa. Las descripciones son parte fundamental de esta novela que, sin involucrar las opiniones del autor, ni del narrador, es capaz, con una forma objetiva, de describir la realidad de los sucesos acontecidos. Flaubert describe estos hechos de tal forma que consigue transmitir una emoción tan vívida que nos parece estar viviendo la escena de forma real. En la obra no sólo se describe al personaje sino también los barrios, las casas, los objetos, etc. Algunas descripciones increíbles son, por ejemplo, la descripción de la ópera y sobre todo la descripción de la muerte de Emma. En cada cambio de situación vamos a encontrar una detallada descripción del escenario donde se van a desarrollar los hechos y el lugar en el que se encuentra cada objeto que rodea cada acción. Casi podríamos pensar en la construcción de un escenario teatral en el que se va cambiando el decorado para cada acción concreta de la obra. Flaubert introduce como novedad en sus obras el estilo objetivo, la impersonalidad. Son los personajes los que viven sus historias, sin juicios ni opiniones por parte del narrador. Después de leer la novela podemos preguntarnos, ¿esta es la historia de Charles o de Emma?. La protagonista indiscutible de la mayor parte de la obra es Emma pero siempre apoyada en la figura de él. Las situaciones que se producen a lo largo de toda la obra no se hubieran podido producir en ausencia de Charles. Además la obra comienza y termina con su vida. Antes de conocer a Emma, le conocemos a Charles, a su madre, a su primera mujer, así como sus andanzas para conseguir ejercer como médico. La obra termina con la muerte de Charles y una comparación entre su vida y lo que ha quedado de ella y la vida de Monsieur Homais. En esta novela, la importancia de la burguesía y su influencia en el conjunto de la sociedad, no sólo sirve de marco para encuadrar los personajes y sus acciones, sino que es un elemento que influirá de forma decisiva en la evolución de cada personaje. Emma intentará ser feliz al lado de Charles, pero pronto descubrirá la incapacidad de este por hacerla feliz, dada su falta de ambición y pasión. En un primer momento Emma se hace la ilusión de que cambiando de escenario conseguirá sus objetivos, pero muy poco tiempo después de su llegada a Yonville, descubrirá que su matrimonio no tiene solución e intentara buscar su felicidad fuera de él. El primer hombre en el que fija su atención será Rodolpho, un aristócrata vividor para el que Emma es un capricho. Cuando este ve que su vida puede complicarse, huye rápidamente de su lado. El segundo hombre con el que mantendrá una relación, que en realidad había sido el primero en el que Emma había puesto sus ojos, es León. Un pasante de notaría, que dejó Yonville con la idea de prosperar y que Emma reencontrará en Ruan. La rebeldía de Emma, podemos decir que es una rebeldía individual, casi egoísta. Emma se revela por problemas estrictamente personales, no por el bien de la humanidad. Lucha de forma impulsiva y emocional y no siempre encuentra el camino más adecuado. La acumulación de acciones en las que no consigue encontrar la felicidad le llevarán finalmente al suicidio. En su búsqueda de la felicidad Emma no encontrará más que decepción y ruina económica. Emma busca la felicidad en las pasiones y en el gozo de la belleza material y finalmente no conseguirá encontrar lo que anhelaba con tanta ardor. En estas escenas de aparente placer, Flaubert se muestra como un maestro en la narración de lo erótico. Consigue transmitir los sentimientos sin resultar descarnado o burdo. La búsqueda de una relación apasionada y el dinero son los dos motores de todos los conflictos que se desarrollarán en la obra. Así como el contraste entre el feliz conformismo de Charles y la búsqueda desesperada de la felicidad que emprende Emma. La novela tiene también muchos elementos naturalistas. Sus descripciones resultan casi científicas, especialmente en la narración del suicidio de Emma. Con su descripción podemos seguir paso a paso la muerte de Emma como si estuviéramos siguiendo un tratado de medicina. Parece ser, que la obra se basó en un hecho real protagonizado por Eugène Delamare, antiguo alumno del padre de Flaubert, que se casó en segundas nupcias, después de quedarse viudo. Delamare se casó con una joven que, al igual que Emma, se dejó llevar de las pasiones y el dinero. En primer lugar, se dejó llevar de la pasión hacia un vividor y más tarde hacia un pasante de notaria. Acabó muriendo con 26 años dejando una hija de corta edad y a su marido arruinado. Delamare falleció un año después de la muerte de su mujer. Parece que ella se pudo suicidar, aunque no se pudo comprobar. Asimismo, parece que pudo inspirarse en las «Memorias de Madame Ludovica», redactadas por Louise d’Arcet, que tuvo numerosos amantes y también llevó a su marido a la ruina, el escultor James Pradier. Si a alguien le interesa profundizar en el estudio de «Madame Bovary» el mejor libro del que podemos echar mano es «La orgía perpetua: Flaubert y Madame Bovary» de Mario Vargas Llosa. En la editorial Punto de Lectura. (Pilar Aguilar)

12 de diciembre de 2013

El cuento de Navidad de Auggie Wren

Paul Auster
nacido en los EEUU en 1947
guionista
director de cine
¿escritor postmoderno?
sabremos por qué en nuestro próximo encuentro
 Jueves, 12 de diciembre,
de 10h a 11h15
 cuando hablemos de su cortísimo relato:
«El cuento de Navidad de Auggie Wren»
Y por ser el último encuentro del año
haremos un amigo invisible de poesía.
Trae un poema cualquiera que te guste mucho
para compartir con los demás lectores.
Nos vemos el 12 de diciembre.
11 de diciembre de 2013

«El cuento de Navidad de Auggie Wren» – Breve apunte

Paul Auster escribió «El cuento de Navidad de Auggie Wren» por encargo del periódico The New York Times y se publicó el día de Navidad de 1990. El cuento, sirvió para la realización del guión de la película «Smoke», escrito también, por Paul Auster. Aunque en este caso no podemos decir que la película sea una adaptación del cuento. Este sirvió, únicamente, como punto de partida al guión. En la película los personajes se desarrollan y dan lugar a muchas situaciones que en el cuento no existen. Este cuento es un relato muy breve y sencillo que se puede leer en diez o quince minutos. A pesar de su brevedad el autor consigue transmitir una serie de pinceladas dignas de estudio tanto en su forma como en su fondo. Si nos fijamos en su forma descubriremos que este cuento aunque se trate de un texto escrito, tendrá la oralidad como una de sus características principales. El cuento está escrito por Paul y al mismo tiempo por Paul Auster y verbalizado a través de la voz Auggie. Tomando en cuenta esta situación peculiar, la pregunta que podríamos plantearnos es ¿quién es realmente el narrador de esta historia? y ¿el protagonista?. El protagonista y narrador inicialmente es Paul al que le han encargado que escriba un cuento de Navidad. Pero ¿este Paul es Paul Auster o bien ha comenzado la historia poniéndole al protagonista su propio nombre y pasándole el problema de escribir un cuento de Navidad para un periódico?. Quizá la historia es una forma de desahogo que utiliza el autor que, no sabe como escribir una historia de Navidad por encargo. Esta forma de doble narrador podría también jugar el papel de autojustificación. Quizá el cuento no nos guste pero la historia no la inventó él sino que se la contó Auggie Wren. Con esta postura el autor toma una cierta distancia. Auster pone su nombre al, aparentemente, protagonista de la historia pero incluso el cuento comienza negando la propia autoría del autor: «Escuché esta historia de boca de Auggie Wren». Asimismo, añade que Auggie le cuenta la historia a condición de que él la escriba, tal y como él se la cuenta. Incluso el título nos dice que el cuento de Navidad es de Auggie. De esta forma, el primer narrador y protagonista que encontramos en esta historia pasa a ser un mero transmisor de la historia. Es una historia cerrada y rodeada de otra historia que sirve de marco y soporte al verdadero cuento de Navidad. El cuento tiene dos partes. Una que podría ser autobiográfica y real, aunque tampoco lo sabemos con seguridad y la otra a la que podríamos llamar «el verdadero cuento de Navidad de Auggie Wren». El narrador nos dice explícitamente cuando empieza la verdadera historia: «Encontramos una mesa al fondo, pedimos nuestros platos y Auggie se lanzó a contarme su historia» «Fue en el verano del setenta y dos…» Es en ese momento, cuando el cuento cambia de narrador. Pasamos de tener a Paul contando su propia historia en primera persona para pasar a tener a Auggie contando la suya y también en primera persona. Es en ese punto cuando traspasamos el marco que ha creado Auster para sustentar su historia y darle tintes de veracidad y entramos directamente en lo que realmente es el cuento de Navidad de Auggie Wren.. En la historia se indica también, expresamente, el final del relato que cuenta oralmente Auggie: «Dejé la cartera de su nieto en la mesa, cogí la cámara otra vez y salí del apartamento. Y éste es el final de la historia». El mismo Auggie pone, de esta forma, el cierre al relato. Quedará un punto de fuga, resuelto a través de un diálogo entre los dos narradores, donde Paul le pregunta a Auggie si no volvió nunca más a la casa. Auggie le responde que, volvió a los tres meses pero ya no pudo encontrar a la anciana: «No se qué fue de ella, pero otra persona vivía en el apartamento y no supo decirme dónde estaba». Finalmente, el marco de la historia queda también perfectamente cerrado cuando Paul dice: «Respondí a la sonrisa de Auggie con otra mía, y luego llamé al camarero y pedí la cuenta». Sí hablamos del fondo, el tema principal trata de la justificación de las acciones que, en principio, no serán buenas y que finalmente quedarán redimidas por el buen fin con el que fueron utilizadas. El cuento es una historia de dos robos y una mentira. El desencadenante de la historia de Auggie es el robo. El primer robo se presenta como un robo ligero y sin importancia. Es, como dice Auggie, un robo patético: «Creo que no he visto en mi vida un ratero más patético. Estaba al lado del expositor de libros de bolsillo de la pared del fondo, metiéndose libros en los bolsillos del impermeable». Además, el robo resulta aún más lamentable cuando el ratero en su afán por escapar pierde su cartera. Pasado un tiempo, Auggie decide buscar la dirección del ratero para devolverle la cartera pero en su intento por encontrar a Robert Goodwin, nombre del ratero, se verá envuelto en una situación inesperada y cometerá él también un robo inesperado y por supuesto no premeditado. El robo de la cámara a la anciana se justificará al tratarse de un objeto ya robado anteriormente por Robert. Incluso, quedará justificado por el uso que Auggie hace de ella. La cámara le servirá a Auggie para llevar a cavo «El proyecto más importante de su vida», su proyecto fotográfico. El proyecto fotográfico de Auggie es también un factor importante en el cuento. Paul y Auggie estrechan su relación cuando Auggie muestra su proyecto a Paul. En un principio, Paul lo mira por encima y no lo entiende pero Auggie le dará la clave para entenderlo. Le dirá que hay que mirarlo despacio y con detalle. El proyecto plasma la vida. La vida de las personas reales que todos los días pasan por un mismo punto para ir a sus trabajos, con sus distintos estados de ánimo, con las marcas del transcurrir del tiempo en sus rostros etc. Pero en esta vida encuadrada en un único escenario sólo se podrán observar los personajes que pasan por él, como en un escenario donde los personajes solo pasan y cuando no están en escena desaparecen. El escenario del proyecto de Auggie, no es un espacio donde los personajes paran para desarrollar alguna actividad, sino que se trata de un espacio de paso, donde sólo podremos observar su aspecto físico y su expresión durante su tránsito por ese escenario por el que, por otra parte, ellos desconocen qué están pasando. Como ya he dicho anteriormente, la historia se basa en dos robos y una mentira. La mentira de Auggie se producirá cuando se hace pasar por el nieto de la anciana y disfruta del día de Navidad con ella. Esta mentira también quedara justificada transformándose en una obra de caridad para la solitaria abuela. De esta forma, Paul Auster escribe un cuento de Navidad basado en la naturaleza humana de sus personajes y nos cuenta una historia que justifica sus actos a través de sus motivaciones. Al finalizar la historia Paul, el primer protagonista de la historia, se pregunta si realmente será cierto lo que su amigo le ha contado. El tema de la verdad y si realmente existe sólo lo que se escribe o lo que realmente pasa, es un tema muy recurrente en la novela posmoderna. Por tanto, podríamos decir que se trata de un cuento posmoderno, no sólo por el tema sino también por el tratamiento de personajes y narradores. Quizá Auggie inventó esa historia para Paul. Quizá de esta manera, Auggie realiza el sueño de ver una historia propia publicada en un famoso periódico. Pero realmente ¿importa si la historia es real o inventada?. Tanto para nosotros como para Paul la historia sucedió así y lo demás no importa. Como dice Italo Calvino: «Los cuentos de hadas son verdaderos. Son una explicación general de la vida, nacida en tiempos remotos; son un catálogo de los destinos que pueden padecer un hombre o una mujer, sobre todo porque hacerse con un destino es precisamente parte de la vida». (Pilar Aguilar)

21 de noviembre de 2013

Los misterios de Madrid

Antonio Muñoz Molina
Premio Príncipe de Astúrias 2013,
acompaña a los lectores de Tocando libros
en el mes de noviembre.

Los misterios de Madrid
es una novela-parodia 
que fue publicada por entregas
en el periódico El País en el año 1992.
Invitamos a todos a leer la novela en noviembre.
Y quedamos el 21 de noviembre 
para hablar sobre nuestras impresiones de la lectura.
Nos vemos…
20 de noviembre de 2013

¿Quién es Antonio Muñoz Molina?

Antonio Muñoz Molina es uno de los escritores más relevantes del panorama literario español actual. Nació en Úbeda, provincia de Jaén, en 1956. Su padre era hortelano y su madre ama de casa, leían con dificultad pero siempre mantuvieron el interés por aprender y esto les llevó a acudir, cuando ya eran mayores, a la escuela de adultos. En su primera infancia Muñoz Molina asistió a una modesta escuela de Úbeda donde aprendió a leer y escribir. A los seis años entró en los Jesuitas y allí encontró a un profesor, Don Luis Molina, que le inculcó el gusto por el estudio y convenció a sus padres para que realizara estudios de secundaria. El bachillerato elemental lo cursó en el Colegio Salesiano Santo Domingo Sabio de Úbeda y el bachillerato superior en el Instituto de Enseñanza Media San Juan de la Cruz. Con dieciocho años se trasladó a Madrid y comienzó sus estudios de periodismo. La ciudad de Madrid le desilusionó y truncó, en aquel momento, algunas de sus ilusiones. La ciudad le resultó demasiado hostil y la beca de estudios que le habían concedido muy escasa para vivir. A comienzos del siguiente curso, en 1974, inició sus estudios de Geografía e Historia en la Universidad de Granada. En aquel momento, casi todos sus amigos estaban afiliados al Partido Comunista al que él nunca llegó a afiliarse. Se especializó en Historia del Arte y comenzó a escribir sus primeros artículos en el Diario de Granada. Durante un tiempo, trabajo en el Ayuntamiento de Granada organizando eventos culturales, lo que le dio la posibilidad de conocer a muchas personas interesantes del mundo de la cultura. En 1984 público un primer libro de recopilación de artículos periodísticos, titulado «El Robinson Urbano». Su primera novela fue «Beatus Ille» publicada en 1985, gracias a que un amigo común le envió a Pere Gimferrer, editor de Seix Barral, el texto. 


En esta novela aparecerá por primera vez Mágina, ciudad imaginaria, que representará a Úbeda, su ciudad natal y que aparecerá en varias de sus obras. En 1982 se casa por primera vez con Marilena Vico con la que tuvo tres hijos y de la que se separaría en 1991. Siguió publicando novelas como «El invierno en Lisboa» con el que ganará en 1987 el Premio de la Crítica y el Nacional de Narrativa y en 1991 obtiene el Planeta con su novela «El jinete polaco». En 1992 conoció a Elvira Lindo, su actual mujer, con la que se casó en 1994. Se trasladó a vivir a Madrid y comienzó también su aventura Americana dando clases durante un curso en la Universidad de Virginia. El primer periódico para el que colaborará de forma regular fue el ABC y después de forma intermitente para El País. También colabora con una columna mensual en la revista Muy Interesante y otra en la revista de música Scherzo. En 1990 viajo por primera vez a Nueva York. En 1996 le nombran académico de número de la Real Academia de la Lengua donde ocupa el sillón u. Durante el 2001 y 2002 dio clases en la City University y en 2004 le nombran director del Instituto Cervantes de Nueva York. En esta ciudad comenzará en 2006 a imaginar su última novela «La noche de los Tiempos». En la actualidad vive a caballo entre Madrid y Nueva York. Según declaraciones del autor: «En Madrid yo tiendo más a quedarme en casa. En Nueva York me tienta con más fuerza la atracción de la calle». Para Muñoz Molina escribir ha sido una necesidad y como el mismo ha declarado: «Contar y escuchar historias no es un capricho ni una sofisticación intelectual: es un pago universal de la condición humana, que está en todas las sociedades y arranca en la primera edad de la vida».(Pilar Aguilar)