1 de diciembre de 2016

Capítulos del 7 al 13

Capítulo séptimo

Comienza la segunda salida de don Quijote. No existe una interrupción entre el último capítulo de la primera salida y el primero de la segunda. La historia va fluyendo como algo continuo.

El cura y el barbero continúan con el escrutinio de los libros hasta que don Quijote comienza a dar voces llevado por un sueño de caballero.

Al comienzo de este capítulo, los de la casa, ya dan por hecha su locura y entran en su juego. Esto se constata en el momento en el que le dicen a don Quijote que la habitación ha sido tapiada por un mago, como si esto fuera lo más normal del mundo. Lo curioso de esto es que le queman los libros para que olvide sus fantasías pero ellos las fomentan entrando en su ficción.

En el título de este capítulo, “De la segunda salida de nuestro buen caballero don Quijote de la Mancha”, es llamado caballero porque ya ha sido armado como tal, aunque dicha investidura fuera fallida por no tener los requisitos requeridos para tal fin.

En este capítulo, el escrutinio de libros queda interrumpido y el torneo soñado por don Quijote También. 

Aquí, la locura don Quijote sufre una transformación. Hasta el momento, el caballero había confundido su fantasía con la historia real pero en este momento pasa a confundir el sueño con la vigilia.  Esta vez, sueña que es Reinaldos de Montalbán. Don Quijote en esta escena se siente Reinaldos luchando contra Orlando por el amor de Angélica (poema caballeresco Orlando enamorado, de M. Boiardo)

A continuación, se terminarán de quemar todos los libros de mano del ama, que termina con los que quedaban, sin escrutinio alguno. De esta manera, parece que se quemaron algunos que debieron quedar. 

Más tarde, deciden tapiar la habitación donde estaban los libros. Así, don Quijote no podría volver a leer ningún libro pero, en este momento, tampoco le hace falta. Los tiene todos en la imaginación. Además,  el vive dentro de una aventura de ficción, en una novela de caballerías, que no es una sola, sino la síntesis de muchas de las que había leído. 

La desaparición de la biblioteca se le atribuye a un mago y don Quijote automáticamente piensa en el mago Frestón.

“–Así es –dijo don Quijote–; que ése es un sabio encantador, grande enemigo mío, que me tiene ojeriza, porque sabe por sus artes y letras que tengo de venir, andando los tiempos, a pelear en singular batalla con un caballero a quien él favorece, y le tengo de vencer, sin que él lo pueda estorbar y por esto procura hacerme todos los sinsabores que puede; y mándole yo que mal podrá él contradecir ni evitar lo que por el cielo está ordenado.”

Según dice Torrente Ballester: “Con la ficción del sabio Muñatón en boca de la sobrina, los demás personajes empiezan a entrar en el juego de don Quijote, quien, a su vez, encuentra empleado aquí el recurso de los encantadores, que él manejará “como una maza apabullante” para explicar las metamorfosis de la realidad”

Es en este punto de la novela, en la introducción de Sancho en la trama y en la decisión de realizar una nueva salida, donde algunos críticos piensan, que Cervantes dio el paso de la novela corta que tenía pensado escribir a la novela extensa. Otros piensan, que siempre tuvo en mente escribir una novela larga. 

El contraste entre la primera salida y la segunda, está en que esta salida se realiza de una forma mucho más tranquila. Don Quijote haciendo caso al ventero, realiza la segunda salida, en la compañía de su escudero, Sancho Panza y también reúne algún dinero para su viaje. En este momento, no anticipa ningún rasgo de lo que será el personaje de Sancho. En un primer momento, Este se presenta como un personaje simple y pegado a la realidad, aunque en el diálogo final ya asomará un rasgo de agudeza burlesca. 

“Dio luego don Quijote orden en buscar dineros, y, vendiendo una cosa, y empeñando otra, y malbaratándolas todas, llegó una razonable cantidad, Acomodóse asimesmo de una rodela, que pidió prestada a un su amigo, y , pertrechando su rota celada lo mejor que pudo, avisó a su escudero Sancho del día y de la hora que pensaba ponerse en camino, para que él se acomodase de lo que viese que más le era menester. Sobre todo le encargó que llevase alforjas; e dijo que sí llevaría, y que ansimesmo pensaba llevar un asno que tenía muy bueno, porque él no estaba duecho a andar mucho a pie.”

En este capítulo, podemos ver la polionomasia que se le aplica también a la mujer de Sancho que a lo largo de la novela aparecerá como Juana Gutierrez, Juana Panza, Teresa Panza y Teresa Cascajo.

Con la aparición de Sancho, comenzará el diálogo, que ya se había dado en el prólogo con el amigo imaginario y también con el ventero que le arma caballero. Desde el momento que aparece Sancho, cambia el rumbo de la estructura de la novela y se hace frecuentemente dialogada. El diálogo entre don Quijote y Sancho es uno de los rasgos técnico-estilísticos más importantes de la obra.


Capítulo octavo

Nada más empezar el capítulo octavo, comienza la famosa aventura de los molinos de viento. En esta aventura se enfrenta el héroe, en una batalla desigual, contra la fuerza bruta de unos gigantes que representan la personificación del mal. Sin mediar palabra, el héroe se enfrenta a ellos, no tiene duda de que representan al mal y se lanza sin miedo de forma justiciera contra ellos. Ese era uno de los objetivos principales del caballero don Quijote, combatir el mal. 

La estructura de la escena es a tres bandas, por una parte esta el héroe que quiere vencer al mal, por otra parte tenemos al escudero, Sancho, con su visión realista y por último están los gigantes o molinos. 

Después de haber pasado a la acción y haber salido don Quijote malparado, caballero y escudero comentan la acción. En ese diálogo cada uno opina sobre lo acontecido se reafirma en su posición y ve la situación según su manera de ver la vida. Este perspectivismo será una constante en toda la novela. Constantemente, asistiremos a los diálogos entre don Quijote y Sancho donde aparecerán las dos diferentes posturas ante la realidad.  Cervantes parece querer mostrar que ante un mismo hecho siempre habrá visiones distintas.

Se han hecho muchas interpretaciones sobre esta aventura. Algunos han reseñado la fuerza de voluntad del débil contra el fuerte. Otra interpretación, subraya la trascendencia que puede tener, el correr un riesgo desmesurado al servicio de un idealismo.  Asimismo, algunos lectores del Quijote han interpretado esta aventura con la que, según ellos, Cervantes quiso hacernos ver la importancia prioritaria de la motivación sobre el cálculo que se pueda hacer del posible resultado.

Tras esta aventura, vemos que don Quijote se sobrepone a su fracaso, pues no reconoce su error. Lo prioritario para él sigue siendo terminar con el mal del mundo y el orgullo de poder ofrecérselo a su amada Dulcinea.

“No fuyades, cobardes y viles criaturas, que un solo caballero es el que os acomete. 

Levantóse en esto un poco de viento, y las grandes aspas comenzaron a moverse, lo cual visto por don Quijote, dijo: 

–Pues aunque mováis más brazos que los del gigante Briareo, me lo habéis de pagar.

Y en diciendo esto, y encomendándose de todo corazón a su señora Dulcinea, pidiéndole que en tal trance le socorriese, bien cubierto de su rodela, con la lanza en el ristre, arremetió a todo el galope de Rocinante y embistió con el primero molino…”


Siguiendo con la lectura, encontramos la ya anunciada aventura de Puerto Lápice. Es una aventura de carácter novelesco, casi podríamos decir que con esos personajes podría escribirse una historia mucho más amplia. Personajes como la dama que viaja en el coche con destino a Sevilla, donde piensa embarcar para las Indias y su marido vizcaíno que ocupará un puesto de gobierno, son personajes que podrían evolucionar.  

Cervantes retrata aquí al vizcaíno cómico con su manera de hablar castellano, que se había convertido en un tópico literario de la época. 

A diferencia de la aventura de los molinos, la de Puerto Lápice tiene un contexto histórico.  

Al comienzo de esta aventura, Cervantes utiliza la hipérbole exagerando así el tamaño de los animales en los que venían montados dos frailes de la orden de San Benito.

“Estando en estas razones, asomaron por el camino dos frailes de la orden de San Benito, caballeros sobre dos dromedarios: que no eran más pequeñas dos mulas en que venían.”

La escena podría ser cinematográfica y resulta muy moderna. Suceden dos hechos simultáneos. Los mozos apaleando a Sancho y don Quijote hablando con la dama que viaja en el carruaje. 

“Los mozos, que no sabían de burlas, ni entendían aquello de despojos ni batallas, viendo que ya don Quijote estaba desviado de allí, hablando con las que en el coche venían, arremetieron con Sancho y dieron con él en el suelo, y, sin dejarle pelo en las barbas, le molieron a coces y le dejaron tendido en el suelo, sin aliento ni sentido.”

Al final del capítulo, hay una inesperada interrupción de la narración que le da suspense a la historia y muestra que la obra esta llena de dinamismo.
En este parte del capítulo, se hace mención a un segundo narrador. Sabemos que el primer narrador es Cide Hamete Benengeli pero el segundo narrador podría ser Cervantes. Este juego de narradores muestra, también, el carácter irónico de la obra. El carácter irónico lo encontramos, asimismo, cuando se refiere a esta aventura como una apacible historia. 

“Bien es verdad que el segundo autor desta obra no quiso creer que tan curiosa historia estuviese entregada a las leyes del olvido, no que hubiesen sido tan poco curiosos los ingenios de La Mancha, que no tuviesen en sus archivos o en sus escritorios algunos papeles que deste famosos caballero tratasen; y así, con esta imaginación no se desesperó de hallar el fin desta apacible historia, el cual, siéndole el cielo favorable, le halló del modo que se contará en la segunda parte.”



Capítulo noveno

 Como ya hemos dicho, al final del capítulo anterior, aparece un segundo narrador que podemos identificarlo con Cervantes. Con esto, se hace patente, que el autor deseaba aparecer en la obra, como el auténtico escritor de la misma, aunque en ocasiones desaparezca, tapado por otros supuestos autores.

Aquí aparece también, el primer anotador de su obra. Debemos apuntar la ironía del nombre del primer cronista de las aventuras de don Quijote, Cide Hamete Benengeli. Cide es la traducción de señor, Hamete podría tomarse como una deformación de Hamed (el que alaba) y Benengeli es una deformación humorística de la palabra berenjena, todo ello tomado del árabe.

La estructura narrativa del Quijote es compleja porque además del primer cronista árabe, ya mencionado, está el traductor morisco y en tercer lugar Cervantes. Este quedaría como segundo autor que escribe la obra que el traductor le proporciona del autor árabe. De esta forma, Cervantes se siente libre para realizar los comentarios que le parezcan oportunos. 

Cervantes comenta la posible o no veracidad de los hechos narrados. El autor árabe es un historiador pero como árabe puede ser mentiroso y, además, Cervantes está escuchando la historia de boca de un traductor que no sabe hasta que punto es fiable.

Este capítulo supone un paréntesis en la dinámica de la narración hasta que, al final del mismo, se narra la historia ocurrida entre don Quijote y el vizcaíno. 

El autor, Aquí, introduce al propio autor como personaje y nos lo muestra paseando por una calle de tiendas de Toledo. Asimismo, aprovecha el paréntesis para hablar sobre la obra que está leyendo y comentar que esta es cercana e interesante.

También, Cervantes aprovechará para hacer una parodia de los libros de caballerías, utilizando recursos utilizados en muchas de estas obras. Un ejemplo de esto es que, el Quijote, lo va a encontrar en una tienda de Toledo, en un manuscrito escrito en árabe por lo que va a necesitar un traductor. 

En el prólogo del Amadís de Gaula Montalvo dice: “que por gran dicha paresció en una tumba de piedra que debajo de la tierra en una ermita, cerca de Constantinopla, fue hallada, y traído por un húngaro mercadero a estas partes de España, en letra y pergamino tan antiguo, que con mucho trabajo se pudo leer por aquellos que la lengua sabían.”

El manuscrito del Quijote llevaba un título concreto “Historia de don Quijote de la Mancha”, que no coincide con el de Cervantes, con lo que queda clara la autoría de dicho manuscrito independiente de su obra.

Cervantes crea en este capítulo el inicio de la novela moderna. No sólo crea una historia, sino que nos cuenta como la crea.  

A partir de este momento, el narrador no va a cambiar. Ya se da por hecho que la historia sale del manuscrito escrito por el historiador árabe, traducido por el morisco y editado y comentado por Cervantes.

Es de suponer, que el manuscrito encontrado por Cervantes en Toledo, contaba toda la historia narrada hasta el momento o incluso algo más. Quizá algo más de la vida de Alonso Quijano, pero esto nunca llegaremos a saberlo porque Cervantes retoma la historia donde la dejó, en la aventura con el vizcaíno.



Capítulo décimo

“De lo que más le avino a don Quijote con el vizcaíno, y del peligro en que se vio con una turba de yangüese”

Este título resulta ser un despropósito. Cuando llegamos a este capítulo la aventura con el vizcaíno ya ha finalizado y la aventura con los yangüeses aun no comenzará hasta el capítulo XV.

Por primera vez, vemos un tranquilo diálogo entre don Quijote y Sancho, en el que queda expresada con mayor claridad la personalidad de Sancho. El diálogo, que va a constituir uno de los principales elementos de la novela, conseguirá que puedan sentirse acogidos el uno por el otro en las aventuras y desdichas que les ocurrirán a los dos. Este recurso, evita tener que utilizar un narrador omnisciente.

Al terminar la aventura, Sancho solicita a su señor que le de la ínsula prometida. De esta forma, la ínsula pasará a ser la excusa para que Sancho permanezca al lado de don Quijote.

Aquí, Cervantes menciona también el Bálsamo de Fierabrás. Fierabrás era un personaje de las leyendas carolingias que poseía un bálsamo milagroso capaz de curarlo todo y que se suponía que procedía del bálsamo utilizado para embalsamar a Cristo. 

“Si a mí se me acordara de hacer una redoma del bálsamo de Fierabrás, que con sola una gota se ahorraran tiempo y medicinas. –¿Qué redoma y qué bálsamo es ése? –dijo Sancho Panza. 
–Es un bálsamo –respondió don Quijote– de quien tengo la receta en la memoria, con el cual no hay que tener temor a la muerte, ni hay pensar morir de ferida alguna.”

Asimismo, habla también del yelmo de Mambrino, al que se le suponía poderes mágicos. El que lo llevara estaría protegido. En este pasaje hace alusión al Orlando Furioso de Ariosto, en el que Reinaldos de Montalbán, protegido por el yelmo de Mambrino, que él había ganado, protegía su vida y terminó con la vida de Dardinel de Almonte, que en la obra no se sabe si Cervantes o don Quijote lo confunde con otro personaje de la obra de Ariosto, llamado Sacripante.

Avanzando en la lectura, hay una referencia a un episodio de Orlando enamorado de Boiardo, en el que un ejército de más de dos millones de soldados sitió el castillo de Albraca, en Asia, donde el rey de Catay había encerrado a su hija Angélica.

“–Engañaste en eso  –dijo don Quijote–; porque no habremos estado dos horas por estas encrucijadas, cuando veamos más armados que los que vinieron sobre Albraca, a la conquista de Angélica la Bella.”

A continuación, alude  a Soliadisa, nombre de una princesa del libro de caballerías Clamades y Clarmonda, pero cambia el nombre de la princesa y con él se refiere a Sobradisa que era un reino, que junto a Dinamarca formaban el mapa imaginario de Amadís de Gaula.

“–Ya te he dicho, Sancho, que no te dé eso cuidado alguno; que cuando faltare ínsula, ahí está el reino de Dinamarca o el de Soliadisa, que vendrán como anillo al dedo, y más que por ser en tierra firma, te debes más alegra.”

En este capítulo, Cervantes vuelve a recordar los romances cuando habla de la dura vida del Marqués de Mantua tras la muerte de Valdovinos, personajes que ya habían aparecido en la primera salida. 

Cervantes introduce, aquí también, un elemento de humanidad en el héroe, que en otros libros de caballerías no lo encontrábamos. Hablan de las necesidades de comer y de otros menesteres naturales, dándole a la ficción una perspectiva de realidad. 

“Pero dejemos esto para su tiempo, y mira si traes algo en esas alforjas que comamos, porque vamos luego en busca de algún castillo donde alojemos esta noche y hagamos el bálsamo que te he dicho; porque yo te voto a Dios que me va doliendo mucho la oreja.”

“ Y aunque se deja entender que no podían pasar sin comer y sin hacer todos los otros menesteres naturales, porque, en efecto, eran hombres como nosotros, hase de entender también que andando lo más del tiempo de su vida por las forestas y despoblados, y sin cocinero, que su más ordinaria comida sería de viandas rústicas, tales como las que tú ahora me ofreces.”

En el capítulo, encontramos, también, un malentendido lingüístico. Sancho entiende mal la palabra homicidios, ya que en aquella época era una palabra culta y el la desconocía y la confunde con omecillos, que era un término popular que significaba riñas o rencores.



Capítulo undécimo 

Lo más relevante, aquí, es el discurso que hace don Quijote sobre la Edad de Oro.  La contemplación de un mundo apacible y el sabor de las bellotas transportarán a don Quijote a un mundo de otros tiempos, en el que la vida era distinta. 

Asimismo, se considera de interés la canción que canta Antonio acompañándose de un rabel. Este canta un romance muy al gusto de la época. Además, esta perfectamente adecuado al mundo de los pastores, con un lenguaje popular.

En sus últimos versos, este romance, tiene alguna inspiración religiosa. la expresión Lazadas de sirgo es una metáfora sobre el matrimonio y el cuello en la gamella exactamente lo mismo.

“Coyundas tiene la Iglesia
que son lazadas de sirgo,
pon tú el cuello en la gamella,
verás como pongo el mío.


En este capítulo, Cervantes coloca el escenario en el que se va a desarrollar la historia que nos contará en los cuatro siguientes. Estos cuatro capítulos formarán la primera novelita que encontramos intercalada dentro del Quijote

Don Quijote se encuentra cómodo entre los cabreros y acepta su realidad que la acomoda a su fantasía de caballero andante, sin ningún problema.

En este capítulo no existe acción, ni ninguna aventura que narrar, pero esto lo suple Cervantes con el dinamismo del discurso.

El capítulo comienza y finaliza con dos diálogos entre caballero y escudero. 

Queda patente, aquí también, las dos perspectivas de la vida de los dos protagonistas de la historia. Sancho más práctico en cuanto a sus necesidades y don Quijote, mucho más romántico.




Capítulo duodécimo

Cervantes introduce el primer relato del Quijote, el relato de Grisóstomo y Marcela. Se piensa que quizá podría haber pensado en intercalar relatos para entretener al lector. En la primera parte del Quijote tenemos muchos relatos intercalados. En la segunda parte, la de 1615, Cervantes ya sabía que su libro tenía éxito sin necesidad de intercalar otros relatos y estos aparecen, en esta segunda parte, en mucha menor cuantía.

Cervantes introduce el relato, de tal forma que Pedro, un cabrero, es el que cuenta, a don Quijote y al lector, la historia del pastor fallecido y su amor por Marcela. Todos los cabreros y la gente del pueblo conocían la historia pero no don Quijote. 

La historia de Grisóstomo y Marcela se divide en tres partes. En la primera, un mozo que abastece a los cabreros es el que les lleva la noticia de la muerte de Grisóstomo. Este relato comienza in media res. En la segunda parte, Pedro, el cabrero pone tanto a don Quijote como a los lectores, al corriente de la historia. La tercera parte es en la que se narran las consecuencias de la historia de amor pero completamente introducidas en el presente. 

La narración comienza contando una historia en pasado pero se enlaza con el presente, de tal forma que queda integrada en la historia principal, la del caballero don Quijote. De esta manera, consigue la unión de dos planos de la narración. En un primer momento don Quijote no es más que el auditorio de un relato para pasar, en la conclusión de la historia, a formar parte de la misma, dándole, de esta manera, una verosimilitud a la historia.

Durante la narración de la historia, don Quijote interrumpirá en distintos momentos a Pedro, para corregirle algunos vocablos mal empleados.

“–Principalmente, decían que sabía la ciencia de las estrellas, y de lo que pasan, allá en el cielo, el sol y la luna, porque puntualmente nos decía el cris del sol y de la luna.
–Eclipse se llama, amigo, que no cris, el escurecerse esos dos luminares mayores –dijo don Quijote.”

“Asimesmo adevinaba cuándo había de ser al año abundante o estil.
–Estéril queréis decir, amigo –dijo don Quijote.”

Sin darnos cuenta el cabrero en este relato pasará de una narración plagada de vulgarismos rústicos, propios de un cabrero, a epítetos y cultismos hacia el final de la misma, lo que nos introduce en el mundo pastoril renacentista.

“Cuál hay que pasa todas las horas de la noche sentado al pie de alguna encina o peñasco, y allí, sin plegar los llorosos ojos, embebecido y transportado en sus pensamientos, le halló el sol a la mañana, y cuál hay que , sin dar vado ni tregua a sus suspiros, en mitad del ardor de la más enfadosa siesta del verano, tendido sobre la ardiente arena, envía sus quejar al piadoso cielo.”



Capítulo decimotercero

Termina la historia de Marcela y Grisóstomo. En el capítulo anterior es Pedro el que cuenta tanto a don Quijote como al lector la historia de estos dos pastores. En este capítulo la historia continúa pero en la realidad presente. Don Quijote y otros pastores van caminando y charlando hasta el lugar donde Grisóstomo había dejado dicho que quería que le enterraran. Los que en el capítulo anterior formaban parte de los que escuchaban el relato, pasan a ser parte del mismo, los que representaban el papel de emisor y receptor, en este capítulo, pasan a ser actores y espectadores directos del desenlace de dicha historia.

La noche y el descanso son los elementos que utiliza Cervantes para rompen la situación que pasa de relato a vida real.

En su caminar hasta el lugar del entierro, se irá juntando cada vez más gente a la comitiva y de ella sobresale Vivaldo que actúa, en este caso, como interlocutor de don Quijote, volviendo a la aventura principal del caballero y trayendo, de nuevo, la locura de don Quijote al primer plano.

La voz de Vivalvo es la única que se oirá después del panegírico que hace Ambrosio por su amigo muerto.  Aquí el personaje demuestra su cultura y sus conocimientos sobre la retórica y será capaz de percibir en dicho panegírico tanto el elogio al amigo muerto como el reproche hacia Marcela.

Esta narración empezaba como un cuento y terminará con Ambrosio como acusador de Marcela.

Cervantes realiza una descripción del atuendo de luto típico de los pastores.

“vestidos con pellicos negros y coronadas las cabezas con guirnaldas de ciprés y de amarga adelfa. Traían cada uno un bastón de acebo en la mano.”

En la conversación entre don Quijote y Vivaldo, este último demuestra sus conocimientos de los libros de caballerías y sobre las normas de los caballeros andantes, llegando en alguna ocasión a corregir a don Quijote. 

En este capítulo, se hace referencia también al legendario rey Arturo de Gales que dio lugar a la leyenda de la Tabla Redonda, que dio lugar a una orden de caballería fundada en la corte de este rey, en la que había personajes como Lanzarote del Lago y la reina Ginebra.

Asimismo, se menciona a la dueña Quintañona que aparece como medianera de los amores adúlteros de Lanzarote y Ginebra y que pertenece al romancero castellano.

Además, don Quijote habla de Amadís de Gaula y todas las novelas de caballerías que se iniciaron en este libro. A continuación apareció el Esplandián que es hijo de Amadís, así como Amadís de Grecia que era el nieto.

“Pues desde entonces de mano en mano, fue aquella orden de caballería extendiéndose y dilatándose por muchas y diversas partes del mundo, y en ella fueron famosos y conocidos por sus fechos el valiente Amadís de Gaula, con todos sus hijos y nietos.








24 de octubre de 2016

Capítulos de 1 al 6

En estos seis primeros capítulos, Cervantes presenta a los personajes principales. También, narra la preparación y la primera salida de don Quijote. Alonso Quijano hará esta primera salida solo y volverá apaleado, pero desde su punto de vista, hasta cierto punto, triunfante por haber conseguido ser armado caballero y haber comenzado a hacer realidad su transformación.

¿Qué aventuras vivirá don Quijote en esta primera salida?  Las primeras aventuras que se nos presentan en estos primeros seis capítulos son: Arrieros en la venta, Andrés y Juan Haldudo, y los mercaderes.

Primer capítulo

Las seis primeras palabras de esta obra pertenecen a un octosílabo de un romance-ensaladilla (romance cantado a más de una voz,habitualmente a tres voces) anónimo. En estas primeras palabras, el autor indica que no quiere acordarse del lugar en el que vivía don Quijote. De esta manera, está defendiendo su libertad como creador, ya que así, su personaje está libre de todo determinismo. 

Cervantes utilizaba esta fórmula para comenzar su historia, dándole un comienzo de cuento popular sin importancia. Ya en su principio, el libro se opone a los comienzos de los libros de caballerías, que tenían, mayoritariamente, unos primeros pasos ampulosos.

En este primer capítulo, Alonso Quijano se presenta como un apasionado lector de libros de caballerías. A tanto llega su pasión que desatiende su hacienda por la lectura y la compra de nuevos libros.

 “se daba a leer libros de caballerías con tanta afición y gusto, que olvidó casi de todo punto el ejercicio de la caza, y aun la administración de su hacienda; y llegó a tanto su curiosidad y desatino en esto, que vendió muchas hanegas de tierra de sembradura para comprar libros de caballerías en que leer, y así, llevó a su casa todos cuantos pudo haber dellos…”

En un primer momento, Alonso Quijano se propone escribir o finalizar una novela de caballerías. 

“Pero, con todo, alababa en su autor aquel acabar su libro con la promesa de aquella inacabable aventura, y muchas veces le vino deseo de tomar la pluma y dalle fin al pie de la letra, com allí se promete y sin duda alguna lo hiciera, y aun saliera con ello si otros mayores y continuos pensamientos no se lo estorbaran ”

Aquí, se refiere Cervantes a la novela de caballerías de Jerónimo Fernández, Don Belanís de Grecia. Obra compuesta por cuatro libros, en los que su autor dice traducir el libro del original griego del sabio Fristón. El autor de esta obra, la termina diciendo que había perdido el libro y que autorizaba a quien lo encontrara a terminarla.

Pero más adelante decide convertirse él mismo en caballero.

“En efecto, rematado ya su juicio, vino a dar en el más extraño pensamiento que jamás dio loco en el mundo, y fue que le pareció convenible y necesario, así para el aumento de su honra como para el servicio de su república, hacerse caballero andante, y irse por todo el mundo con sus armas y caballo a buscar las aventuras y a ejercitarse en todo aquello que él había leído que los caballeros andantes ejercitaban…”

Como dice Javier Marías: “Aquí tenemos un caso en el que  –primer tema importante– la literatura va a intentar convertirse en vida, al contrario de todas las tendencias realistas habidas y por haber, que intentan plasmar la vida en la literatura. Y es más: Don Quijote va a intentar hacer literatura de su vida”
Ya desde el principio de la obra se hace patente el tema de la locura de don Quijote.  Esta locura, es en cierto modo, una locura pensada. Don Quijote decide hacerse caballero y lo piensa. Asimismo, piensa en su nombre, en el de su caballo, en sus armas. No sucede, que, de la noche a la mañana, don Quijote piense que es caballero, sino que piensa que le gustaría armarse caballero. Esto nos lleva a tener la idea de que Alonso Quijano quería ser otro distinto del que era y decide romper con su vida anterior, si bien es verdad que, esto lo hace llevado de una desbordante pasión y de una manera extenporánea.

Además, cuando Alonso Quijano confunde los héroes realmente históricos y los de las novelas de caballerías. Concede la misma importancia al Cid que a Amadís de Gaula.

Cuando Alonso Quijano prepara sus armas, las limpia, las arregla, empieza ya a crear el personaje imaginario y pasa de la realidad a lo imaginario. Comienza a ajustar la realidad a su imaginación.

Tenemos que tener en cuenta que Alonso Quijano era un hidalgo de un pueblo de la Mancha. Los hidalgos conformaban el escalafón más bajo dentro del estamento de los privilegiados.  La nobleza, en general, ya no se dedicaba a las hazañas heroicas. Esta función la cumplía un ejercito profesional. Los nobles se dedicaban a medrar en la administración y a disfrutar de sus rentas.  En las zonas rurales, y más siendo solo un hidalgo, las posibilidades eran básicamente las de sobrevivir intentando sacar adelante las tierras.  Algunos hidalgos podían participar en justas que se organizaban en Zaragoza, donde había competiciones y festejos similares. Pero en la Mancha esto era también muy improbable, al tratarse de una tierra con muy escasa población. Así que, llevado del aburrimiento, era bastante lógico que Alonso Quijano hubiera caído en la pasión de los libros de caballerías.

El paso de hidalgo aburrido en sus tierras a caballero, le proporcionaba a Alonso Quijano, relevancia social, prestigio y además traía de vuelta el pasado glorioso de los caballeros y le proponía un futuro.

Al comienzo de la historia Cervantes nos habla de Alonso Quijano como si fuera un persona real y habla de la incertidumbre de su nombre que parece que finalmente es Quijano. Esto le aporta al personaje realidad histórica.

Por supuesto, que Cervantes no puede evitar el utilizar la ironía también en este primer capítulo. Hablando de forma irónica sobre el prestigio de las que se llamaron universidades menores, una de las cuales era la de Sigüenza.

“Tuvo muchas veces competencia con el cura de su lugar –que era hombre docto, graduado en Sigüenza– sobre cuál había sido mejor caballero…”

En cuanto al nombre elegido de Quijote, como nos dice Salvador de Madariaga, en su libro  Guía del lector del Quijote. Cervantes hace un juego de palabras con el apellido Quijano y el sufijo -ote que viene del nombre de Lanzarote, en las leyendas artúricas. Aunque, sin duda, también tiene su parte humorística ya que quijote era el nombre de la pieza de la armadura que cubría el muslo.

El nombre de rocinante también tiene su parte humorística. Como sabemos rocinante era un pobre caballo escuálido. Por este motivo es rocín antes. Pero también podría ser ante-rocín y de esta manera pasaría a ser el primero y mayor rocín.

En la elección del nombre de Dulcinea, hay una explicación etimológica. Dulcinea era una moza labradora de nombre Aldonza, nombre de origen visigótico y vulgar. Don Quijote toma parte de la palabra y la identifica con el nombre Dulce de origen latino y culto, esta es la forma en la que Aldonza pasa a llamarse Dulcinea.


Segundo capítulo

El segundo capítulo comienza con la primera salida de don Quijote. Al principio, vemos, como en el capítulo anterior, que la locura de don Quijote no es clara o no es total. Él quiere cambiar, quiere convertirse en un caballero afamado y correr aventuras heroicas. Así que, no le cuenta a nadie su intención de cambiar de vida y sale de su casa, muy temprano, con el aspecto de un caballero, montado en su Rocinante y sin que nadie le vea.

“Y así, sin dar parte a persona alguna de su intención, y sin que nadie le viese, una mañana antes del día, que era uno de los calurosos del mes de julio, se armó de todas sus armas, subió sobre Rociante, puesta su mal compuesta celada, embrazó su adarga, tomó su lanza, uy por la puerta falsa de un corral salió al campo, con grandísimo contento y alborozo de ver con cuánta facilidad había dado principio a su buen deseo..”

En este capítulo, don Quijote menciona en numerosas ocasiones que sus andanzas heroicas las contarán los cronistas.

Alonso Quijano ha pasado a ser don Quijote y ya no hay vuelta atrás. Es un hombre que se ha transformado en otro ser. Ha cambiado de nombre y ha nacido el caballero andante sin pasado, pero con un futuro prometedor.

“Quién duda sino que en los venideros tiempos, cuando salga a luz la verdadera historia de mis famosos hechos, que el sabio que los escribiere no ponga, cuando llegue a contar esta mi primera salida tan de mañana, desta manera?”

“Dichosa edad y siglo dichoso aquel adonde saldrán a la luz las famosas hazañas mías, dignas de entallarse en bronces, esculpirse en mármoles y pintarse en tablas, para memoria en lo futuro. ¡Oh tú, sabio encantador, quienquiera que seas, a quien ha de tocar el ser coronista desta peregrina historia , ruégote que no te olvides de mi buen Rocinante, compañero eterno mío en todos mis caminos y carreras!”

Cuando habla el narrador, da por hecho que don Quijote es un personaje famoso y que en distintas crónicas se pueden encontrar sus hazañas. pero, también tiene su parte irónica porque si su primera aventura no fue la de Puerto Lápice ni la de los Molinos, será que realmente esta primera aventura no tenía nada interesante que contar.

“Casi todo aquel día caminó sin acontecerle cosa que de contar fuese, de lo cual se desesperaba, porque quisiera topar luego luego con quien hacer experiencia del valor de su fuerte brazo. Autores hay que dicen que la primera aventura que le avino fue la del Puerto Lápice; otros dicen que la de los molinos de viento; pero lo que yo he podido averiguar en este caso, y lo que he hallado escrito en los anales de La Mancha, es que él anduvo todo aquel día…”

Aquí, como en casi toda la obra don Quijote adapta la realidad a su imaginación. 
Transforma la venta en castillo y las rameras en hermosas doncellas. Incluso, se comporta y utiliza el lenguaje que había aprendido en los libros de caballerías.

“y como a nuestro aventurero todo cuanto pensaba, veía o imaginaba le parecía ser hecho y pasar al modo de lo que había leído, luego que vio la venta se le representó que era un castillo con sus cuatro torres y chapiteles de luciente plata…”

Según nos dice Javier Marías en este capítulo la innovación y el recurso son sorprendentes y comienza a complicar los planos narrativos: “un autor inventa un personaje; sin embargo, de ese personaje se insinúa que ya “algo” alguien sabe; ese personaje es uno (Alonso Quijano), pero decide convertirse en otro (Don Quijote); ese otro, el personaje que se ha inventado a sí mismo, el que ya no es la invención del autor, propone a un “sabio” (es decir, al autor) que escriba su historia y la empiece de determinada manera cuanto ése ya la ha comenzado.”

Cervantes narra aquí un amanecer mitológico haciendo una crítica irónica del estilo ampuloso de los libros de caballerías.

“Apolo tendido por la faz de la ancha y espaciosa tierra las doradas negras de sus hermosos cabellos, y apenas los pequeños y pintados pajarillos con sus arpadas lenguas habían saludado con dulce y meliflua armonía la venida de la rosada Aurora que, dejando la blanda cama del celoso marido, por las puertas y balcones del manchego horizonte a los mortales se mostraba, cuando el famosos caballero don Quijote de la Mancha dejando las ociosas plumas, subió sobre su famoso caballo Rocinante, y comenzó a caminar por el antiguo y conocido campo de Montiel.”

Don Quijote despierta la risa de las personas con las que se cruza, no sólo por el lenguaje que utiliza, como cuando se dirige al huésped y a las rameras, sino por su aspecto. Además de no ser el tiempo de los caballeros andantes, las armas que llevaba no se correspondían con el atuendo de estos. La brida era la manera propia de montar de los caballeros andantes de caballería pesada y la adarga y coselete eran armadura ligera.

En esta, su primera aventura, el ventero entra en el juego de don Quijote, no sabemos si por miedo o para reírse de él y le llama señor caballero.

“Si vuestra merced, señor caballero, busca posada, amén del lecho (porque en esta venta no hay ninguno), todo lo demás se hallará en ella en mucha abundancia.”

También, introducen algunos versos que proceden de romances muy conocidos en la época:

Mis arreos son las armas,
mi descanso el pelear,etc.

El ventero contestará con los dos versos con los que continúa el romance:

mi cama las duras peñas,
mi dormir siempre velar.

Asimismo, se hace una adaptación de uno de los versos de un famosos romance de Lanzarote del Lago:

Nunca fuera caballero
de damas tan bien servido
como fuera don Quijote
cuando de su aldea vino:
doncellas curaban dél;
princesas, del su rocino

Finalmente, el capítulo se cierra con la cómica cena que con la imaginación de don Quijote y una mala interpretación lingüística transformará el alimento de modestas truchuelas (abadejo) en suculentas truchas.

Como dice Francisco Rico: “El buen humor del ventero y de las rameras, así como la afortunada coincidencia del cuerno del porquero con el que don Quijote piensa que es recibido y al final agasajado, colman plenamente las expectativas de esta su primera salida y le ayudan a ajustar la prosaica realidad al arquetipo formal de la aventura caballeresca fijado por sus lecturas. El sueño de don Quijote contrasta con la grotesca realidad descrita, y del cruce brota la burla, la risa de todos los allí presentes, incapaces de entender la chifladura de un hidalgo que desea ser caballero andante.”



Tercer capítulo

En este capítulo, Cervantes no deja de jugar con el lenguaje, como en el resto de la obra.


“No se curó el arriero destas razones (y fuera mejor que se curara, porque fuera curarse en salud; antes trabando de las correas, las arrojó gran trecho de sí”


Cervantes utiliza el verbo curar en los dos sentidos que tenía anteriormente. Utilizaba la palabra curar con el sentido de prestar atención que ya era un uso arcaico en aquella época y con el sentido de sanar.


Cuando don Quijote dice:


“Acorredme, señora mía, en esta primera afrenta que a este vuestro avasallo pecho se le ofrece: no me desfallezca en este primero trance vuestro favor y amparo.”


se sitúa en la tradición del amor cortés. El caballero amante sirve a la mujer amada, que es la señora guía y protectora del caballero.
Cervantes, en este tercer capítulo, cuenta la humorística manera que tuvo don Quijote de armarse caballero.


La importancia fundamental de este capítulo, es que don Quijote es armado caballero. Esta era una cuestión que tenía preocupado a don Quijote desde que salió de su casa, ya que este sabía que si no era armado caballero no podía ejercer la caballería de manera legítima. De esta manera, su preocupación queda solventada.


En la Edad Media, esta ceremonia era muy solemne y había que estar preparado tanto física como mentalmente para desempeñar las funciones de caballero. La ceremonia se consideraba un paso de la juventud a la madurez y se le daba un significado religioso. Por eso, don Quijote buscaba la iglesia del castillo para velar sus armas.


Don Quijote, a pesar de su edad, se sentía preparado y dispuesto para armarse caballero porque, además, en los libros de caballerías había encontrado personajes que habían sido armados caballeros a una edad avanzada, rozando prácticamente la vejez.


El problema de la ceremonia es que, el que le arma caballero, el ventero era un bellaco que no tenía poder para llevar a cabo la ceremonia armar y, además, el armado caballero, don Quijote, es un loco. 


En la venta tanto el ventero como las dos rameras no intentan traer a don Quijote a la realidad sino que le siguen la corriente y se hacen pasar por caballero y doncellas.


Don Quijote había decidido, en el capítulo anterior, salir de su propia realidad para vivir otra vida con más emoción y aventura que la suya propia. En el caso del ventero y las rameras , no quieren traer a la realidad a don Quijote porque sus vidas también son aburridas y esto es una oportunidad para reírse y hacer algo diferente.


Asimismo, el ventero, como su padrino, le da una serie de consejos, que más tarde le moverán a buscarse un escudero. Asimismo, le cuenta sus aventuras como pícaro transformándolas en aventuras caballerescas y realizando un paseo por toda la geografía picaresca de la España de la época. Aquí, queda patente los conocimientos que sobre libros de caballerías tenía el ventero. 


Como ya hemos dicho, tanto el ventero como las dos rameras, siguen la corriente a don Quijote en su locura pero también encontramos que, más adelante, es el narrador el que le sigue la corriente de forma humorística.


“Advertido y medroso desto el castellano, trujo luego un libro donde asentaba la paja y cebada que daba a los arrieros y con un cabo de vela que le traía un muchacho, y con las dos ya dichas doncellas, se vino adonde don Quijote estaba, al cual mandó hincar de rodillas, y, leyendo en su manual  –como que decía alguna devota oración–, en mitad de la leyenda alzó la mano y diole sobre el cuello un buen golpe, y tras él, con su mesma espada un gentil espaldarazo –siempre murmurando entre dientes, como que rezaba–”


Como el padrino de la ceremonia podríamos decir que es un pícaro, esta resulta humorística.


La primera parte de la ceremonia se realiza en el corral a la luz de la luna y ante el jolgorio de todos los huéspedes de la venta, que se convierte en una escena de entremés donde además no faltarán las pedradas y los golpes. Finalmente, y a causa  del revuelo, el ventero se ve en la obligación de acortar la ceremonia que la limita a la pescozada y el espaldarazo. A esto viene a añadirse la intervención de las dos rameras en la ceremonia, quitándole toda seriedad al acto.


A causa de la invalidez de la ceremonia y de la locura de don Quijote este no podrá ser realmente un caballero aunque él, que se encuentra en su mundo de irrealidad, se siente absolutamente competente para realizar sus funciones como tal.




 Cuarto Capítulo

El capítulo cuarto comienza con: “La del alba”. En este comienzo se sobreentiende la palabra hora (la hora del alba), palabra con la que termina el capítulo anterior: 


“le dejó ir a la buena hora.”


Esta relación entre la última palabra del capítulo anterior y el comienzo del siguiente, parece que podría demostrar que Cervantes no se había planteado, en principio, el escribir una novela de las dimensiones del Quijote. Podría tratarse, de una novela corta sin capítulos, como las novelas ejemplares, en la que la posterior división en capítulos habría podido causar estas relaciones sintácticas entre el final de un capítulo y el comienzo del otro. Aunque algunos críticos piensan que esto es un recurso para darle fluidez a la obra y no producir un corte entre capítulos.


Aquí, don Quijote está pensando en la recomendación que le había dado su padrino de armas, cuando le recomendó que sería de gran interés tener un escudero. Don Quijote hace la primera alusión a Sancho, pero sin mencionar su nombre.


“Mas viniéndole a la memoria los consejos de su huésped cerca de las prevenciones tan necesarias que había de llevar consigo, especial la de los dineros y camisas, determinó volver a su casa y acomodarse de todo, y de un escudero, haciendo cuenta de recibir a un labrador vecino suyo, que era pobre y con hijos, pero muy a propósito para el oficio escuderil de la caballería.”


En este capítulo se desarrolla la característica que va asociada a los caballeros y a la idea de la caballería de don Quijote, su sentido de la justicia.  Esto se realiza a través del incidente del apaleamiento de Andrés, donde encontramos una de las pocas ocasiones en la que realmente aparece este intento de justicia social y, además, no sólo la idea de justicia, sino también la satisfacción del propósito cumplido.


El Quijote se veía como un libro cómico, porque las acciones de los hombres no se juzgaban por su intención sino por su resultado.


En esta aventura tenemos dos factores para analizar. ¿Es justo que don Quijote le hiciera pagar al labrador el dinero que debía a Andrés? Lo que no era correcto es que Andrés estuviera atado a un árbol y le estuvieran apaleado sin poderse defender.  El problema de la justicia es si, realmente, Andrés era culpable o no de lo que se le acusaba. 


Como vemos la acción de don Quijote es satisfactoria para él, pero no para Andrés. Este resulta peor parado a consecuencia de la intervención de don Quijote. Esto en la época resultaba cómico y hoy en día lo veríamos como el resultado de una acción ingenua.


Sin duda, en este capítulo, don Quijote queda consagrado como Caballero, aunque el resultado no fuera el ideal.  El tiene la potestad de actuar como justiciero sin tener la ley en consideración.


Cervantes no olvida aquí tampoco, jugar con el lenguaje :


“–Bien está todo eso –replicó don Quijote–; pero quédense los zapatos y las sangrías por los azotes que sin culpa le habéis dado; que si él rompió el cuero de los zapatos que vos pagaste, vos le habéis rompido el de su cuerpo; y si le sacó el barbero sangre estando enfermo, vos en sanidad se la habéis sacado.”


En esta aventura, don Quijote vuelve otra vez al amor cortés. Vuelve a colocar a su amada en lo más alto. Dulcinea es un cúmulo de perfecciones.


“–Todo el mundo se tenga, si todo el mundo no confiesa que no hay en el mundo todo doncella más hermosa que la emperatriz de La Mancha, la sin par Dulcinea del Toboso.”


Cuando don Quijote menciona, defendiendo a Dulcinea, el ámbar y la algalia se refiere a unos ungüentos utilizados en la fabricación de perfumes. En ese mismo párrafo hace referencia a los husos de Guadarrama que eran famosos por su calidad y estaban fabricados en madera de haya que nunca se torcía.


“no le mana, digo eso que decís sino ámbar y algalia entre algodones y no es tuerta ni corcovada, sino más derecha que un huso de Guadarrama.”


Otra característica del lenguaje de Cervantes, que observamos en este fragmento, es el uso de palabras del juego de cartas. Envidar el resto es apostar todo a una sola carta. En este caso se refiere a descargar toda su cólera sobre don Quijote.


“Dábanle voces sus amos que no le diese tanto y que le dejase; pero estaba ya el mozo picado y no quiso dejar el juego hasta envidar todo el resto de su cólera…”




Quinto capítulo

Don Quijote lleva su locura hasta otro plano. Encontrándose apaleado y sin poderse mover, ya no sólo se siente don Quijote sino cualquier otro caballero andante reconocido. En un momento, se cree Valdovinos, Abindarráez y Reinaldos de Montalbán. Menéndez Pidal centra mucho su atención en el cariz que toma la locura de don Quijote en este capítulo y hablaba de ello, en un discurso, que leyó en 1920 en el Ateneo de Madrid, titulado “Un aspecto de la elaboración del Quijote” y que posteriormente quedó recogido en el libro De Cervantes y Lope de Vega.


Al principio de este capítulo, don Quijote parece estar decidiendo por que parcela de su locura se decide. 


“Viendo, pues que en efecto no podía menearse, acordó de acogerse a su ordinario remedio , que era pensar en algún paso de sus logros y trújole su locura a la memoria aquel de Valdovinos y del marqués de Mantua, cuando Carloto le dejó herido en la montaña…”


Siempre que no le gusta su vida o la situación en la que se encuentra, don Quijote, busca una salida satisfactoria en los libros de caballerías. Estos resultan para él un manual de como debe comportarse en su nueva y más excitante vida.


Además, un poco más adelante incluye unos versos de un romance en el que se cuentan acciones caballerescas del Marqués de Mantua y su sobrino Valdovinos.


_ ¿Dónde estás, señora mía,
que no te duele mi mal?
O no lo sabes, señora, 
o eres falsa y desleal.


A lo largo del Quijote, vemos que el nombre real de este hidalgo cambia varias veces. En este capítulo, aparece como Quijana.  En el primer capítulo, ya nos decían que podía ser Quijana, Quejan o Quesada. Esto puede ser una intención de Cervantes de darle un sentido libre. De la misma forma, que no se acuerda del lugar de la Mancha donde vivía el hidalgo, tampoco lo sujeta a ningún árbol genealógico.


Dentro de este mismo capítulo, en un momento en el que don Quijote iba sobre su borrico tan quebrantado que apenas se sostenía en él, olvida la historia de Valdovinos y se convierte en el moro Abindarráez, cuando el Alcaide de Antequera, Rodrigo de Narváez, le prendió y llevó cautivo, en la novela morisca El Abencerraje y la hermosa Josefa. 


Avanzando un poco más en la lectura, don Quijote vuelve a dar un giro a su locura y cuando el labrador le dice:


“–Mire vuestra merced, señor, pecador de mí, que yo no soy don Rodrigo de Narváez , no el marqués de Mantua, sino Pedro Alonso, su vecino; ni vuestra merced es Valdovinos, no Abindarráez, sino el honrado hidalgo del señor Quijana”


Don Quijote responde:


“–yo sé quién soy –respondió don Quijote–, y sé que puedo ser no sólo los que he dicho sino todos los doce Pares de Francia, y aun todos los nueve de la Fama, pues a todas las hazañas que ellos todos juntos y cada uno por ´si hicieron, se aventajarán las mías.”


El sabe, quizá, realmente quien es, pero quiere ser otra cosa y quiere otra vida y se siente capaz de alcanzar las más grandes hazañas.


En cuanto al lenguaje, se siguen utilizando algunos arcaísmos como malferido o feridas, que ya eran arcaicas en aquel momento pero se utilizan de forma burlesca siguiente el lenguaje utilizado por don Quijote.


“-Abran vuestras mercedes al señor Valdovinos y al señor marqués de Mantua, que viene malferido, y al señor moro Abindarráez, que trae cautivo el valeroso Rodrigo de Narváez, alcaide de Antequera”


“–Ténganse todos, que vengo malferido por la culpa de mi caballo. Llévenme a mi lecho y llámense, si fuera posible, a la sabia Urganda, que cure y cate mis feridas.”


También el narrador entra en el juego del lenguaje arcaizante y dice:


“Lleváronle luego a la cama, y, catándole las feridas, no le hallaron ninguna.”


Cuando el ama menciona a “Hurganda” hace una deformación humorística del nombre de Urganda que era la maga amiga de Amadís y que don Quijote había pedido que la llamaran para curar sus heridas.


Terminando ya la aventura de la primera salida del Quijote, termina la influencia del Entremés de los romances, anónimo y del siglo XVI, en el que un labrador, Bartolo,  quería imitar a los héroes del Romancero y sale en busca de aventuras hasta que termina apaleado.  




Sexto capítulo 

Los seis primeros capítulos de la primera parte del Quijote, podrían ser una novela independiente con trama propia y conclusión pero veremos que después tendrá secuelas que irán formando la novela en su totalidad.


A lo largo del capítulo y con la excusa de revisar la biblioteca de Alonso Quijano, se hace un repaso a la literatura de la época. 


En un principio sólo se habla de las novelas de caballerías como única lectura del Quijote, pero aquí se amplía a otros géneros: la novela pastoril, la poesía heroica, y la lírica amorosa.


Además, Cervantes aprovecha para hace una crítica a algunas traducciones de obras en verso.


En este capítulo, vemos que la librería de don Quijote era extensa, más de cien volúmenes, y que muchos de ellos eran obras recientes del momento. Lo que sí vemos, es que la biblioteca era poco variada en cuanto a su temática. Alonso Quijano no parecía mostrarse interesado por los libros de picaresca, ni por los libros de historia, ni cancioneros o romanceros.


La sobrina es la que denuncia la situación y como si fuera un tribunal inquisitorial, el cura y el barbero, pero particularmente el cura es el que decide los libros que se salvan y los que se queman. Todo el proceso se llevará a cabo de una manera burlesca.


Finalmente, tampoco son tan duros en la condena de los libros. de los veintinueve títulos que se le presentan solo condena a trece y absuelve a otros trece incluidos tres libros de caballerías (el Amadís, el Palmerín y el Tirante). Además salvan tres de pastores (la Diana enamorada de Gil Polo, El pastor de Fílida y Los diez libros de fortuna de amor). También salvan siete de poesía entre los que se encuentra La Galatea del propio Cervantes.


Este juicio sobre los libros de la época, vas más allá de lo que se atrevió a hacer la inquisición que no se decidió a prohibir los libros de caballerías. Tampoco los censores reales pudieron impedir su exportación a América. 


A través de las opiniones y críticas que realiza el cura sobre los libros de don Quijote, Cervantes aprovecha a expresar sus opiniones sobre la literatura de la época, aunque no podemos identificar en su totalidad dichas opiniones con las de Cervantes y tampoco podemos confundir al autor con el personaje. Lo que sí queda patente en este y otros capítulos es la importancia que tienen los libros dentro del Quijote.


Finalmente, deberíamos hacer una mención sobre la importancia de la inclusión de La Galatea dentro de las obras que forman la biblioteca de don Quijote, así como de su autor, Cervantes. El cura es el que introduce a Cervantes en la obra y dice que es su amigo convirtiendo así al autor en un personaje real y de ficción al mismo tiempo y consiguiendo, de esta manera, darle a la obra sensación de realidad.


Con este capítulo se da por finalizada la primera parte del Quijote, aunque realmente la salida termina en el capítulo anterior.


















1 de octubre de 2016

¿Por qué queremos leer el Quijote?

Cuando nos planteamos emprender la lectura de una obra tan extensa como el Quijote debemos valorar si realmente nos merece la pena acometer dicha tarea. Debemos sopesar si el tiempo que vamos a invertir en ello nos resultará productivo en algún sentido.

 

Mi deseo, con esta breve introducción, es daros algunas razones por las que creo que la lectura de esta obra puede resultar de interés y satisfacción para cualquiera. 

La razón fundamental deberá ser el placer de su lectura. El Quijote es una obra divertida, entretenida y variada, que además incluye otros géneros literarios como: poemas, cuentos, reflexiones, etc. También ofrece la posibilidad de conocer la sociedad de la época en todas sus facetas: la vida picaresca, la libertad, las costumbres, creencias, ideologías, el ambiente cultural, la justicia, la Inquisición, la incompetencia de los gobernantes, etc. 

 

Otra de las razones, por las que puede interesarnos su lectura, es el hecho de que la obra de Cervantes se puede considerar un punto de partida básico para otros escritores, tanto novelistas como críticos, desde el siglo XVIII hasta nuestros días. 

Durante el Romanticismo, los escritores alemanes descubren un Quijote romántico, que representa la lucha del espíritu humano que busca alcanzar una vida plena y mejor, una vida ideal. 

También, se puede apreciar la influencia del Quijote en la novela realista, en especial en la novela rusa, en obras como Crimen y castigo o los Hermanos Karamazov

En España, hemos renovado durante el siglo XX nuestra pasión por el Quijote. Esto vino impulsado gracias a  la obra de Unamuno, Vida de don Quijote y Sancho, que toma al Quijote como símbolo del espíritu español. 

Asimismo, durante el siglo XX, influyó en escritores como Luis Martín Santos o Luis Landero entre otros. Estos autores se vieron atraídos por la modernidad de su estructura, por su utilización del tiempo y en definitiva, por el tratamiento de la eterna idea del intento de ser otro del que se es y la incomprensión de los que están alrededor. En el Quijote encontramos este tema con un tratamiento nunca superado.

 

Según nos dice Harold Bloom, Cervantes y Shakespeare comparten la supremacía entre todos los escritores occidentales desde el Renacimiento hasta ahora. Las personalidades ficticias de los últimos cuatro siglos son Cervantinas o Shakesperianas y más frecuentemente una mezcla de ambas. Además, Bloom considera a Cervantes y Shakespeare como los modelos de la sabiduría en la literatura moderna.

 

La lectura del Quijote es una aventura, que a cada persona le ofrece una cara diferente. Los críticos coinciden en la opinión de que el Quijote permite infinitas lecturas y cada vez que se realiza una, se obtiene una visión diferente. Incluso a veces, llegando a ser opuesta a las anteriores visiones.

 

En conclusión, si nos decidimos a emprender la lectura de esta amplia obra, cada lector vivirá su aventura y todos juntos podremos obtener algunas de las distintas lecturas posibles.

 

 
30 de septiembre de 2016

¿A que nos vamos a enfrentar?

Algunas pinceladas que pueden ayudar en la lectura del Quijote

 

El Quijote se organiza en dos partes, que abarcan tres salidas con diferente extensión. Las dos partes tienen prólogo y sucesivos capítulos. En la primera parte se narran las dos primeras salidas y consta de 52 capítulos. La segunda cuenta la tercera salida y esta formada por 74 capítulos. 

 

Ambas partes mantienen un paralelismo. Tras unos capítulos introductorios, al protagonista le suceden una serie de aventuras. En un momento dado, Don Quijote llega a algún lugar en donde sucede algún hecho literario. Al final de las tres salidas, Don Quijote vuelve a casa derrotado y desengañado.

 

Entre las dos partes, existen algunas diferencias. La primera, está escrita con mayor espontaneidad, en ella las aventuras suceden sin un plan aparente. En la segunda, todo parece suceder según un plan trazado. Además, en esta segunda parte, cerca del final, hay una serie de capítulos que hablan sobre el Quijote de Avellaneda. Este Quijote es apócrifo y apareció publicado en 1614, firmado con el seudónimo de Alonso Fernández de Avellaneda. Esta obra era, literariamente, muy inferior a la de Cervantes. Además, hace una sátira del verdadero Quijote y revela la indignación que la publicación de la primera parte había causado en algunos círculos literarios. Así que, Cervantes tiene la oportunidad de replicar a este Quijote “impostor” en su segunda parte.

 

En la obra se presentan elementos característicos de la narrativa de la época inmediatamente anterior, especialmente de los libros de caballerías. Algunos de estos elementos son: El amor cortés, en el que el caballero se siente ligado a su dama, de tal forma que de ella recibe la fuerza para emprender sus actuaciones. Asimismo, utiliza algunos elementos como los molinos de viento o el barco encantado, típicos de la narrativa del XVI. Otro tema, también característico, era el tratamiento de la locura. 

 

A pesar de todas estas coincidencias con la literatura de su tiempo y del inmediatamente anterior, Cervantes introdujo elementos novedosos en su narrativa. El protagonista es un personaje mayor frente a los caballeros andantes vigorosos de los libros de caballerías. Estos libros ofrecían un mundo idealizado, mientras que Cervantes utiliza para su obra la realidad más inmediata. Aunque, utiliza en numerosas ocasiones las transformación de la realidad, pero no con un mundo ideal, sino con un mundo ficticio.

 

El tema del Quijote es la vida humana. Durante esa vida hay momentos de realidad, sueño, amor, inquietud, dudas existenciales, etc. Por este motivo, la obra no pasa de moda. Los temas son eternos y el tratamiento muy moderno. Para esto, Cervantes se sirve de la España de principios del XVII. Así que, en ella, aparecen una gama de tipos sociales típicos del momento: pastores, campesinos, venteros, mozas, estudiantes, hidalgos, clérigos, bandoleros, nobles, moriscos, cómicos, etc.

 

Algunos de los muchos temas de la obra son: la locura de Don Quijote, su sentido de la justicia, el amor por Dulcinea, Su relación con Sancho, la necesidad de diálogo como consuelo, la inocencia de los personajes principales, la ficción dentro de la ficción, el camino hacia la cordura, el ansia de libertad, la relación entre Sancho y Teresa, el regreso y muerte de Don Quijote, etc.

¿Cual era el propósito de Cervantes al escribir el Quijote?

En un principio, se puede decir que el Quijote se escribió con la intención de hacer una parodia de los libros de caballerías. Pero además de este propósito, encontramos en la obra otras intenciones como: hacer una crítica al declive del poder político, defender la libertad personal, defender el ideal de justicia, hacer un retrato de la sociedad española, así como también, hacer crítica literaria y teoría literaria. Los personajes hablan de literatura y aportan valoraciones sobre autores, obras y géneros de la literatura que estaban de actualidad en aquel momento. 

Lenguaje y técnica narrativa

El lenguaje utilizado en el Quijote es un resumen de toda la variedad de registros que se utilizaban en la época del Renacimiento español. Cervantes entremezcla el lenguaje culto y literario con el habla cotidiana. Asimismo, mezcla los razonamientos intelectuales con el uso de los refranes y dichos populares. Por este motivo, en la obra aparecen recursos literarios y rasgos del lenguaje oral.
 
En cuanto a la técnica narrativa, Cervantes utiliza un recurso que le permitirá el uso de diversos narradores. Cervantes no aparece, en principio, como el verdadero autor de la obra, sino que esta es una narración de una historia aparecida en un manuscrito. Así que, de esta manera, en un primer momento, el narrador es un historiador moro llamado Cide Hamete Benengeli, que figura como el primer autor. También, figura el traductor morisco de la obra, así como otro narrador que podría ser identificado como el propio Cervantes.
 

 

Además, el autor utiliza técnicas narrativas novedosas, que la convierten en la primera novela moderna. Algunas de estas técnicas son: la utilización del contrapunto o movimiento simultáneo de dos acciones que sin cruzarse tienen lugar al mismo tiempo; el empleo del perspectivismo, técnica en la que distintos personajes dan sus distintas versiones de un mismo hecho; la utilización de la intratextualidad, es decir, comparar la obra con otros textos literarios, lo que facilita la parodia y la crítica literaria y el análisis de la obra dentro de la obra.
31 de mayo de 2016

Comparativa entre La nieta del señor Linh de Philippe Claudel y La leyenda de una casa solariega de Selma Lagerlöf

La nieta del Sr. Linh
Philippe Claudel

La nieta del señor Linh podemos decir que es un «pequeño gran libro».  Se trata de una historia tierna y conmovedora de amistad y soledad, donde dos personas que no hablan el mismo idioma logran tener un nivel importante de comunicación a través de la expresión de su cara y sus ojos, así como del tono de la voz y la expresión corporal.


Lo más emocionante de esta obra es esta relación de profunda amistad entre dos desconocidos que no hablan el mismo idioma. Son dos personas que se encuentran de una forma absolutamente casual y que son capaces de crear un vínculo irrompible. Los dos personajes se reconocen como dos personas solitarias con ganas de confiar en alguien. Tanto el señor Linh como el señor Bark han perdido su “mundo”. Aunque el señor Bark tiene la ventaja de encontrarse en su terreno. Por eso, en el libro encontramos el tema del desarraigo, de la emigración.  


Así que, podríamos decir, que esta obra trata sobre la amistad pero también del drama de la guerra y la emigración y de la fuerza de voluntad y la superación. Es una historia bonita y triste al mismo tiempo.


En la narración Phillipe Claudel utiliza un lenguaje sencillo y escueto. Con pocas palabras consigue que el lector sea capaz de visualizar la situación. El autor sugiere más que cuenta. Es una historia de gestos y silencios. 


Claudel consigue imprimir de forma muy vívida una sensación claramente oriental al comportamiento del señor Linh. Este personaje transmite dulzura, tranquilidad, discreción, y mucha fuerza de voluntad. Asimismo, consigue con su lenguaje mostrar los dos mundos a los que pertenece cada uno de los protagonistas. El comportamiento es claramente oriental en uno y occidental en el otro. Pero esto no impide la absoluta comprensión entre ellos ante su soledad y la pérdida de su mundo.


Como ya hemos anticipado, la historia tiene dos personajes principales. El señor Linh y el señor Bark.


El señor Linh es un anciano, que al llegar a lo que parece ser un país europeo, en particular, podría ser Francia, se muestra desconfiado por su desconocimiento del país y por el miedo a que le separen de su nieta. Por eso, el señor Linh intentará protegerla de cualquier peligro. Ella es el único miembro de su familia que ha sobrevivido. Le cantará constantemente una canción popular de su país, como símbolo de conservación de su identidad y de querer transmitirle el pasado, que pasa a través de él, hacia la esperanza en el futuro, representada por la nieta.


El señor Linh es un hombre solo, que ha sufrido los desastres de una guerra por la que se ha visto obligado a abandonar su casa y su país. Además, a consecuencia de la guerra ha perdido a toda su familia menos a su nieta. 

«Y comprende que está solo en el mundo con su nieta. Solos los dos. Que su país está lejos. Que su país, en cierto modo ya no existe. Ya no es mas que fragmentos de recuerdos y sueños que solo sobreviven en su cabeza de hombre viejo y cansado»

El señor Bark es un hombre bueno que se encuentra en su propio país y en su ciudad y que le encanta fumar. Además, se encuentra en una situación parecida de soledad, debido a la muerte de su mujer.

El narrador de esta obra es omnisciente y el tiempo y el espacio quedan sin determinar, como si el autor quisiera presentar un problema universal de dos soledades que se encuentran y son capaces con gran generosidad de entablar una amistad. 

En cierto modo, podría recordar a la historia de Marguerite Duras El parque, que como esta obra, trata de dos soledades que se encuentran en un banco en un parque. 

Por el ambiente y por sus pequeñas descripciones podemos imaginarnos que el señor Linh llega a Francia desde algún país asiático.

El señor Linh simboliza la fuerza de voluntad para sucumbir ante las circunstancias adversas. En el momento en el que se ve separado de su amigo, cuando le encierran en la residencia, con toda su fuerza y su tesón consigue escapar y de una manera increíble , realiza un “viaje” por toda la ciudad sin conocerla y llevando a su nieta en brazos buscando a su amigo al que de ninguna manera quiere perder. Increíblemente, conseguirá encontrarle.
“El hombre gordo le coge la mano. El calor que le llega a través de ella es maravilloso. Al señor Bark le dan ganas de abrazar a todo el mundo, a todos aquellos desconocidos con los que unos momentos antes se habría liado a puñetazos. Su amigo está vivo.. ¡Vivo! Sí, se dice, puede que la vida sea también esto. De vez en cuando un milagro, oro y risas, y de nuevo la esperanza cuando crees que tu alrededor todo es destrucción y silencio”. 
“El anciano mira a su amigo y le sonríe. Estrecha la hermosa muñeca entre sus delgados brazos, la estrecha como si su vida dependiera de ello, la estrecha como estrecharía a su nieta, silenciosa, tranquila y eterna, una hija del alba y de oriente.
Su única nieta.
La nieta del señor Linh.”

La Leyenda de una casa solariega
Selma Lagerlöf

La leyenda de una casa solariega es una historia de amor entre dos jóvenes, que deben hacer un largo viaje para poder llegar a realizarse. El “viaje” estará lleno de obstáculos. La historia está ambientada en el paisaje del Värmland sueco, muy próximo al paisaje que rodea la vida de su autora.
Esta novela refleja, de alguna manera el drama que puede suponer  la pérdida de la casa familiar de Mårbacka, que tuvo que vivir la autora y que con mucho esfuerzo consiguió recuperar veintidós años después, gracias a los beneficios conseguidos por medio de sus obras literarias.
El protagonista de la novela, Gunnar Hede, es un estudiante universitario, que no estudia lo suficiente llevado por su pasión por el violín. Cuando se entera de que la mala situación económica podría llevar a su familia a perder su casa de Munkhyttan, abandona los estudios y se convierte en vendedor ambulante con la idea de conseguir los beneficios suficientes para salvar su casa. Pero las traumáticas experiencias que tiene que vivir para conseguir salir adelante, en particular con el rebaño de cabras aprisionado en la nieve  y  abandono de su prometida, le hacen perder la razón.
En algunas ocasiones la novela tiene una aire fantástico. Para esto, la naturaleza juega un papel importante. Resultan fantásticas las ensoñaciones que sufre Ingrid, cuando la visita  la Señora de la Pena, con sus murciélagos y sus ropas de duelo. Esto simboliza el sufrimiento y la perdida de la esperanza. 
La melodía de El cazador furtivo de la ópera fantástica de Weber, abre y cierra el periodo de enajenación mental de Gunnar Hede y ayuda a darle un aire fantástico a toda la obra. En algunos momentos, se pueden confundir fantasía y locura. 
La novela está narrada en tercera persona, el narrador es omnisciente y es una narración muy sencilla, pero no por ello menos profunda.

Los personajes principales son Gunnar Hede e Ingrid Berg y el elemento más importante es la perseverancia de Ingrid por intentar curarlo, pero principalmente el esfuerzo que realiza Ingrid por aceptar esta locura y la forma de ser de Gunnar Hede. 

También es importante la generosidad de Ingrid, que en agradecimiento a la madre de Gunnar no desea recuperar al joven únicamente para ella sino también para la madre del chico, que le pidió encarecidamente que salvase a su hijo de las brumas. 


¿Que tienen estas dos obras en común?

Los protagonistas de ambas obras emprenden un viaje. Tanto el señor Linh  como Gunnar Hede emprenden sus viajes impulsados por una experiencia traumática como consecuencia del horror producido por causas externas imposibles de asimilar y que producen en ellos una perdida de la realidad. Los dos intentan recuperar sus vidas agarrándose a cosas distintas pero en ambos casos a cosas irreales. en un caso una muñeca y en el otro la música del violín.
En ambos casos existen momentos de alucinación. En el caso del señor Linh cuando en un sueño visita su antigua aldea junto con su amigo el señor Bark. En el caso de Gunnar Hede vive una alucinación constante durante un período de su vida. Pero lo que es indiscutible es que durante su viaje ambos personajes viven una irrealidad. 
Gunnar Hede recuperará la razón gracias al amor de la joven Ingrid Berg. En el caso del señor Lihn parece recuperar la tranquilidad gracias a su amistad con el señor Bark pero no sabemos si terminará por recuperar la razón.
Los dos emprenden lo que se ha llamado “el viaje del héroe”
El viaje del héroe es un arquetipo. Es un Modelo que se presenta constantemente en nuestra historia como humanidad, nos vincula a todos los seres humanos, superando cualquier límite de tiempo y espacio, porque está siempre vivo y presente en nuestra memoria Individual y Colectiva.
El viaje del Héroe, como Arquetipo o Patrón de Autosuperación, es una importante herramienta para el Desarrollo Personal, atemporal y de probada eficacia. de el podemos extraer lecciones útiles para poner en práctica en nuestra vida cotidiana.
Existen al menos 4 modelos diferentes que desarrollan el Arquetipo, y el más utilizado es el propuesto originalmente por el ejecutivo de la Walt Disney Company Christopher Vogler, como argumento para la redacción de guiones, para la literatura y el cine basados en el Viaje del Héroe.
Los estudios psicológicos de Carl Jung y los mitológicos de Joseph Campbell, en especial su obra El héroe de las mil caras: Psicoanálisis del mito, han sentado las bases de los manuales actuales sobre narrativa. Algunos autores y ejecutivos de Hollywood como Chris Vogler o James Bonett han simplificado y adaptado el mensaje de aquellos, haciéndolo más fácil para el público actual. 
Podemos utilizar los versos de Antonio Machado para hablar también del viaje.
“Caminante, son tus huellas
el camino y nada más;
Caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.
Al andar se hace el camino,
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.
Caminante no hay camino
sino estelas en la mar.”
El viaje, tanto el viaje interior como el viaje externo se han utilizado en la literatura universal como instrumento para el desarrollo de los personajes.
Asimismo el viaje del héroe queda registrado en el poema de Konstantin Kavafis
“Cuando emprendas tu viaje hacia Ítaca
debes rogar que el viaje sea largo,
lleno de peripecias, lleno de experiencias.
No has de temer ni a los lestrigones ni a los cíclopes,
ni la cólera del airado Poseidón.
Nunca tales monstruos hallarás en tu ruta
si tu pensamiento es elevado, si una exquisita
emoción penetra en tu alma y en tu cuerpo.
Los lestrigones y los cíclopes
y el feroz Poseidón no podrán encontrarte
si tú no los llevas ya dentro, en tu alma,
si tu alma no los conjura ante ti.
Debes rogar que el viaje sea largo,
que sean muchos los días de verano;
que te vean arribar con gozo, alegremente,
a puertos que tú antes ignorabas.
Que puedas detenerte en los mercados de Fenicia,
y comprar unas bellas mercancías:
madreperlas, coral, ébano, y ámbar,
y perfumes placenteros de mil clases.
Acude a muchas ciudades del Egipto
para aprender, y aprender de quienes saben.
Conserva siempre en tu alma la idea de Ítaca:
llegar allí, he aquí tu destino.
Más no hagas con prisas tu camino;
mejor será que dure muchos años,
y que llegues, ya viejo, a la pequeña isla,
rico de cuanto habrás ganado en el camino.
No has de esperar que Ítaca te enriquezca:
Ítaca te ha concedido ya un hermoso viaje.
Sin ella, jamás habrías partido;
más no tiene otra cosa que ofrecerte.
Y si la encuentras pobre, Ítaca no te ha engañado.
Y siendo ya tan viejo, con tanta experiencia,
sin duda sabrás ya qué significan las Ítacas.”

10 de mayo de 2016

¿Quién es Joseph Roth?

Joseph Roth nació el 2 de septiembre de 1894 en Brody, Galizia, en lo que en esa época era el territorio del Imperio Austro-húngaro, que hoy está dividido entre Polonia y Ucrania. Era de ascendencia judía, pero se cree que él era católico y que luchó en el ejército austriaco en la Primera Guerra Mundial.
Con la disolución del Imperio, la patria de Roth desaparece y, en ese momento, decide establecerse en Berlín. Allí trabajará como corresponsal de varios periódicos desde 1921 hasta 1933, coincidiendo con la toma del poder de los nazis, abandona Berlín. Esto le permitió viajar por toda Europa y forjarse como un agudo observador de la situación.
Durante los doce años que vivió en Berlín, escribía reportajes para los periódicos y se los pagaban muy bien. Además, publicó más de la mitad de su obra literaria, compuesta fundamentalmente de novelas.
En aquellos años, publicó la que se ha considerado su obra maestra: La marcha de Radetzky (1932), así como Fuga sin fin (1927).
Roth murió en 1939, exilado en París, alcohólico y pobre. Debido a su temprana muerte no tuvo que sufrir el destino de su familia. Su mujer fue internada en un hospital para enfermos mentales y exterminada por los nazis con la repugnante excusa de mejorar la raza y el resto de su familia ingresó en los campos de concentración, donde fallecieron.
Géza von Cziffra fue uno de sus biógrafos y según cuenta, en una ocasión le entregó, una vez, un papelito arrugado, en el que le decía: “La verdad es que a mí no se me podía ayudar en la Tierra” y le pidió que esa frase, escrita por Heinrich Kleist,  fuera escrita en su lápida.
La frase servía para Roth pero también era la frase perfecta para Franz Tunda, el protagonista de Fuga sin fin.
Roth contaba que no conoció a su padre, que vivía en un manicomio, y que había sido educado por un abuelo rabino, experto en la Torah. Pero, otras veces cambiaba la historia y decía que su padre era un funcionario austriaco corrupto y su madre una judía y pedía que le guardaran el secreto del segundo dato.
A Roth le gustaba tanto jugar con su biografía que algunas veces decía que era católico y otras judío; a veces monárquico, anticomunista y otras comunista o capitalista. A veces, se declaraba intolerante hacia los judíos y otras veces era uno de ellos.
Como curiosidad, diré que en su funeral había militantes del partido monárquico y del comunista, así como un cura y un rabino.
El apellido Roth viene seguramente de una concesión que quiso hacer el Emperador Francisco José de Habsburgo, a través de la que, no muchos años antes de su nacimiento, concedió a todos sus súbditos judíos apellidos alemanes.
En primer lugar, se dio a los judíos nombres de colores: Roth, rojo; Schwarz, negro; Braun, marrón; Weiss, blanco, etc. Después añadieron a los colores la palabra “Stein” que significa piedra  y más adelante la palabra “Stern” que signifiaca estrella. De esta manera, podemos ver los apellidos Braunstern, Braunstein, Rothstern, Rothstein, etc.
Joseph Roth vivió toda su vida de un lado para otro como en una fuga sin fin, como en su novela. vivió en cuartos de alquiler y en hoteles dependiendo de su situación económica.
Todo su equipaje consistía en algo de ropa y muchísimos papeles de notas desordenadas que escribía constantemente.
Su escritura junto con prestamos que pedía a sus amigos le daban justamente para poder vivir.
Su gran problema fue el alcohol. Se emborrachaba todos los días.  A consecuencia de una cirrosis, hundido y desesperado murió en París a los 45 años antes de que se desencadenara la Segunda Guerra Mundial, que el había profetizado.
Algunas de sus obras más importantes son:
Hotel Savoy
Confesión de un asesino

 

1 de mayo de 2016

Comparativa entre el pianista de Manuel Vázquez Montalbán y La Ópera de Vigàta de Andrea Camilleri – Breve apunte

El pianista

Vázquez Montalban comenzó a escribir El pianista en 1972 y la concluyó en 1985. En la novela el autor narra la historia de un pianista, Alberto Rosell, que ve truncada su carrera artística por el estallido de la Guerra Civil.


En el primer capítulo el autor describe la época de la transición española, en Barcelona, tras la victoria socialista en las elecciones del año 1982. Alberto Rosell, el pianista, trabaja en un local nocturno donde acuden travestis. En este capítulo  Vázquez Montalbán habla de lo que se llamó el “desencanto”, para lo que toma como modelo a un grupo de cuarentones que se debate entre asumir los nuevos tiempos y sumarse a ellos o convertirse en fracasados defensores de valores que, en aquel momento, ya resultaban obsoletos. Los personajes principales de esta parte de la novela son: Luisa y Ventura; Schubert e Irene; Delapierre; Joan y Mercè; Toni Fisas; Luis Doria y Albert Rosell. También aparecerá en un pequeño “cameo” el ministro de Cultura Solana. Esto personajes se nos presentan deambulando una noche por las calles de Barcelona. En este deambular van recordando sus rincones de otros tiempos y sus años más revolucionarios. Después de aquellos tiempos que están ya en el recuerdo, unos han triunfado y otros simplemente ven pasar la vida y están situados en una posición abúlica incapaces de encontrar su sitio. Uno de los fragmentos más reseñables de este capítulo es el encuentro entre Luis Doria, el viejo músico triunfador, y Albert Rosell, el pianista fracasado que sólo a ha conseguido seguir tocando el piano en un café de Barcelona ganado un mísero sueldo. Lo más interesante es cuando Doria se acerca a Albert Rosell y le dice: «Bravo, Alberto. Excelentes los silencios». Doria no dice nada más, pero los dos saben de lo que están hablando y el lector podrá descubrirlo más adelante. Al final del primer capítulo, el pianista conduce al lector a su casa y allí se descubre el drama de la mujer inválida. El capítulo terminará con la frase de los surrealistas: Le cadavre esquís boira le vin nouveau.

La segunda parte transcurre en los años cuarenta también en Barcelona. El protagonista sale de la cárcel tras un encierro de seis años obsesionado por tocar el piano. Este capítulo lleva al lector a vivir un día sobre los tejados de la parte pobre de la ciudad de Barcelona, donde muchas ilusiones de los personajes se verán truncadas sin casi sentirlo. Los personajes de este capítulo son: el boxeador aficionado Young Serra, cuyo autentico nombre es Manolo; Andrés, que ha vivido en lo que podríamos llamar un campo de concentración; Magda y Ofelia, dos chichas muy modernas para su tiempo; el matrimonio Baquero, un matrimonio chapado a la antigua que tendrá miedo de todo; el maestro de música Albert Rosell , del que no se sabe nada, los padres de Young, Enrique y Asunción;  Floreal Roura, que cría palomas y la señora Amparo que le hablará a Magda de su pasado y su futuro. Este capítulo se desarrolla como una obra teatral en la que los personajes van entrando, pasando por la escena y entablando conversaciones cruzadas.

En la tercera parte, la acción se desarrolla en París, en el año 1936, en los días precedentes a la guerra civil de nuestro país. este capítulo trata el tiempo más lejano. Alberto Rosell tiene una beca para estudiar en París, en 1936, pero comienza la guerra y tiene que poner fin a sus estudios. Es en esta parte donde el lector encuentra la clave del enigma planteado en el primer capítulo, sobre la personalidad del pianista. Es en este capítulo donde avanzamos en la investigación sobre la personalidad de Alberto Rosell que se nos planteaba en el primera capítulo, donde este se presentaba como un pianista fracasado, que había perdido la juventud. Aquí se ve como Albert Rosell, Teresa y Larsen regresan a España. Luis Doria se queda en París, para seguir triunfando como músico. Luis Doria dice que de España hay que irse para volver como triunfador, ya que es un país de  envidiosos e ignorantes. De esta manera Doria conseguirá su objetivo y regresara convertido en un triunfador. No como Albert Rosell que dejó la música para comprometerse con sus ideas políticas y luchar en la guerra. Los personajes de este tercer capítulo son: Luis Doria; Albert Rosell; Teresa, que es la novia de Doria, catalana y estudiante de canto en París y Larsen, un sueco que parece vivir de rentas y que quiere escribir un libro sobre la vida de Doria.

Montalbán en esta novela nos plantea casos particulares para hablar de la generalidad. nos habla de la vida de personas puntuales para plasmar la sociedad de España en tres momentos decisivos de su historia: la transición, la posguerra y la guerra civil.
Como vemos los tres capítulos de la novela nos llevan a tres momentos de la historia de España, por medio de los cuales, el autor, juega con el tiempo para obligarnos a realizar una labor detectivesca, buscando la personalidad de Alberto Rosell.
El pianista no es una de las novelas policiacas más habituales en Vázquez Montalbán, pero si nos fijamos, aunque no hay un cadáver físico tenemos un cadáver metafórico. A lo largo de la novela Montalban ofrece pistas para descubrir la personalidad de los personajes, en un juego que va de los años 70 hacia atrás lo que nos permitirá ver las causas de la consecuencia final.
En la obra no aparece el detective Carvahlo pero somos los propios lectores los que hacemos de detectives de la personalidad de los personajes. Cuando la historia termina nos colocamos al principio de la historia y deberíamos volver a empezarla.
Asimismo, en la novela hay un juego de personajes, entre Alberto Rosell y Luis Doria, protagonista/antagonista. Luis Doria aparecerá siempre como un fantasma en la vida de Alberto Rosell. Es el triunfador frente al fracasado. 
Vázquez Montalban plantea aquí una obra sobre perdedores/ganadores y la coincidencia o no entre vencedores y vencedores morales. Además plantea las consecuencias de esta rivalidad en la sociedad.

Todo lo que escribe Montalbán parece sacado de historias autenticas de la realidad, aunque sean ficticias. El autor es capaz de retrotraernos a otras épocas, aviva los recuerdos y si no son recuerdos los convierte en historias vívidas.

La novela termina con una carta de Albert Rosell a su valedor Robert Gerhard, una carta en la que Vázquez Montalbán vuelve a colocar al lector como investigador a la búsqueda de esa identidad de aquel pianista que aparece bajo las sombras del Capablanca.




Pequeña comparativa entre El pianista y La opera de Vigata
Aunque la mayoría no habrá leído La Ópera de Vigata, esta es la obra, para la que según palabras del propio Camilleri, había tomado como modelo de organización a El pianista de Vazquez Montalbán. Realmente, podemos encontrar algunas similitudes entre los dos autores. Quizá podríamos haber leído una obra del detective Carvahlo de Montalbán y otra del detective Montalbano de Camilleri para haber podido hacer una comparativa real.
En principio la comparativa debería hacerse realizado entre la Opera de Vigata y El pianista que son dos obras únicas, en cuanto que no aparece ninguno de los personajes habituales de estos dos maestros de la novela policiaca. 
El punto donde se encuentran las dos novelas es el tiempo. Los dos autores juegan con el tiempo para conseguir un efecto que al final sigue siendo detectivesco, como en el resto de sus obras.
En ninguna las dos novelas el tiempo es lineal y los dos autores consiguen con maestría que el lector pueda desentrañar la historia de una manera participativa para desentrañar un misterio. Con una estructura temporal tan libre, el lector podrá recomponer su lectura como prefiera. Podrá seguir el orden propuesto o buscar su propio orden.
Asimismo, las dos obras están cargadas de ironía. Pero mientras que la obra de Vázquez Montalban, es una ironía amarga; La Opera de Vigata está provista de un sentido del humor enorme. 
Además las dos novelas tienen su parte histórica. La de Montalbán nos retrotrae a tres períodos decisivos de la historia de España y La Opera de Vigata reproduce a la perfección la Sicilia de la segunda mitad del siglo XIX. Esta obra está basada en un hecho real, los incidentes que tuvieron lugar durante la representación de la ópera «El Cervecero de Preston» en Caltanissetta, que en la obra pasa a ser en Vigata, ciudad imaginada por Camilleri, donde transcurren la mayoría de sus obras. El suceso consistió en que se quiso representar una ópera impuesta por el prefecto y que, como tal imposición, fue rechazada por la población. Esto desencadeno una serie de sucesos que llegaron a producir un gran incendio y hasta algunas víctimas.
Otro punto en común de las dos obras es la profunda percepción que tienen ambos autores para ahondar en el carácter de sus personajes y a través de ellos de la sociedad del momento histórico descrito. Así como el acertado manejo, en ambas obras, de un número tan importante de personajes.



La forma del agua
La forma del agua pertenece a la serie de novelas escritas por Andrea Camilleri que tienen como protagonista al comisario Salvo Montalbano que trabaja en la comisaría de Vigàta, de la provincia de Montelusa. Montalbano no duda en saltarse las normas cuando cree que debe hacerlo. El personaje es amante de los libros y sobretodo de la gastronomía.
En esta novela, un conocido político y empresario aparece muerto y semidesnudo en el interior de su coche en una zona de poco prestigio donde todas las noches está presente la prostitución. Todo parece apuntar a que el fallecido no ha muerto como víctima de un asesinato sino de un ataque al corazón trás haber mantenido relaciones íntimas con una chica de mala reputación.
El comisario Montalbano, como siempre, desconfiará de la primera impresión y terminará por descubrir toda la trama, principalmente, política que se esconde tras este suceso.

La forma del agua es el primer libro de la serie del comisario Montalbano que ha hecho a Camilleri ser uno de los autores más leídos de Europa.

Como en todas las obras que tienen como protagonista al comisario Montalbano, Camilleri nos presenta una retrato de la sociedad Siciliana, sus costumbres y conflictos, en definitiva su modo de vida. Incluso, nos presenta a Montalbano como un disfrutador de la vida, que disfruta de los baños en las tranquilas aguas que tiene a escasos metros de su casa a orillas del mar. Así mismo nos lo presenta como un gastrónomo, para Salvo Montalbano la comida siempre es importante y fuente de inspiración.

En Esta novela se intentan esclarecer los hechos de la muerte del ingeniero y político Luparello, cuyo cadáver es descubierto por dos dos basureros, Pino y Saro dentro de su coche y semidesnudo con los pantalones bajados. El muerto aparece en una zona situada a las afueras de Vigata en una zona de mala reputación. La autopsia del doctor Pasquano, revela que Luparello murió de un fallo cardiaco. Montalbano, como siempre, intentará esclarecer la situación, que desde un primer momento no la verá clara.  

Muchos de los personajes de esta novela son los mismos que se repiten en otros libros de la serie del comisario Montalbano y son: Livia, novia de Montalbano; el subcomisario Mimi Augello; los sargentos Fazio y Tortorella; los agentes Galluzzo, Gallo y Germanà; Jacomuzzi, el jefe de la Científica; el doctor Pasquano; el juez Lo Bianco; Zito, amigo y reportero de Retelibera; Adelina, que trabaja en la casa de Montalbano; Ingrid Sjostrom, personaje que se relaciona con la trama de este primer libro pero que seguirá apareciendo en otros libros de la serie convertida en amiga de Montalbano; y el jefe superior Luca Bonetti-Alderighi.
2 de abril de 2016

¿Quién es Robert Walser?

Robert Walser nació en Suiza en Bienne, Berna, el 15 de abril de 1878 y murió en Herisau, Eppenzell, el día de Navidad de 1956, cuando había salido a dar un paseo cerca del manicomio donde estaba recluido desde 1929. Walser nació en una familia numerosa y pasó su infancia en Biel, una de las tres ciudades bilingües de Suiza junto con Friburgo y Sierre, por lo que hablaba alemán y francés de forma fluida. 

Finalizados sus estudios primarios, ingresó en la escuela de educación secundaria pero tuvo que abandonarla debido a los problemas económicos de su familia. 

Vivió durante varias temporadas en Berlín junto a su hermano mayor, el conocido pintor Karl Walser. Ejerció distintas profesiones. Trabajo como empleado en una oficina en Stuttgart y como ayudante de un ingeniero e inventor en Wädenswil, cerca de Zürich. Esta experiencia daría como resultado su novela El ayudante.  Tiempo después realizó  un curso para convertirse en sirviente del castillo de Dambrau en la Alta Silesia,   que daría lugar a su obra Jakob von Gunten . Tras unos años viviendo en Berlín, en volvió a Suiza y vivió en diferentes lugares hasta terminar en una buhardilla en el hotel Blaues Kreuz de Biel. 

Durante la Primera Guerra Mundial, fallecieron su padre y uno de sus hermanos.  En aquella época, perdió a otro de sus hermanos, que se suicidó Y A principios de 1921 se trasladó a vivir a Berna para trabajar en la oficina de registro público. Walser se convirtió en una persona muy solitaria.

Comenzó su carrera literaria escribiendo poesía. En 1898 el crítico Joseph Victor Widmann publicó varios de sus poemas en el periódico Der Bund. Estos poemas llamaron la atención del crítico y escritor Franz Blei. Este lo introdujo en el mundo literario y también publicó algunos de sus poemas y relatos en la revista Die Insel. Más adelante, escribió novela, ensayo y relato corto.

Cuando cumplió 50 años dejó de escribir y se recluyó en una clínica psiquíatrica, donde vivió hasta su muerte.

Es un escritor que describe con ironía lo absurdo de muchos convencionalismos sociales. Sus obras más destacadas son: Los hermanos Tanner(1907), El ayudante (1908) y, sobre todo, Jakob von Gunten (1909).

De manera póstuma han aparecido publicados Microgramas, una serie de notas que el autor escribía en papeles sueltos sin ánimo de publicarlos.

En 1909, cuando volvió a su ciudad natal, sufrió una fuerte depresió, así como alucinaciones auditivas. En 1929 empezó a padecer ataques de ansiedad y alucinaciones. En ese momento decidió internarse en el manicomio de Herisau, donde permaneció ingresado hasta su muerte, en la Navidad de 1956, en uno de sus pasos largos y solitarios. Walser fue encontrado muerto por una niños que avisaron a la policía, cerca del manicomio donde vivía. 


Su obra ha estado, durante mucho tiempo, olvidada. Pero hoy en día se le considera uno de los escritores más originales en lengua alemana del s.XX.
31 de marzo de 2016

El paseo – Breve apunte


Algunas veces encontramos por casualidad algún libro que realmente merece la pena leer de un escritor al que no se le ha dado la relevancia que merece. Este es el caso de Robert Walser.


En esta pequeña obra literaria, el narrador, cuenta un paseo por la ciudad donde vive.  Al mismo tiempo que pasea nos cuenta lo que ve  y va haciendo consideraciones personales de lo que ve. Como declara el propio narrador en las primeras lineas de la obra:


“Declaro que una hermosa mañana, ya no sé exactamente a qué hora, como me vino en gana dar un paseo, me planté el sombrero en la cabeza, abandoné el cuarto de los escritos o de los espíritus, y bajé la escalera para salir a buen paso a la calle”


Asimismo, también al terminar su paseo dice:


“Había caído la tarde, y llegué, por un bello y tranquilo camino o senda lateral que discurría entre árboles, al lago y aquí terminó el paseo. En un bosquecillo de alisos. Al borde del agua, estaba reunida una clase de niños y niñas, y el señor cura o maestro impartía en mitad de la vespertina Naturaleza ciencias naturales y doctrina contemplativa (…). Ahora veía en espíritu a ese hombre cansado, y me sentí débil. Sentí la necesidad de tumbarme en algún sitio, y como había cerca un lugar amigable y recogido a la orilla, me acomodé , agotado com estaba en cierta medida, en el blando suelo bajo las ingenuas ramas de un árbol (…).  Así pues todo, todo, toda esta rica vida, los amables y sentenciosos colore, este encanto, esta alegría y este placer de vivir, todas estas humanas importancias, familia, amigo y amante, esta clara y tierna luz llena de bellas y divinas imágenes, las casas paternas y maternas y los dulces u suaves caminos perecerán un día y morirán, el alto sol, la luna los corazones y los ojos de los hombes. Pensé largo tiempo en ello, y pedí perdón en silencia a las personas a las que quizá pude haber hecho daño (…) hasta que volví a pensar en la muchacha, tan hermosa y llena de juvenil frescura, (…) Quizá hubiera podido convencerla a tiempo de que tenía buenas intenciones, de que su querida persona me era importante, y de que por muchos hermosos motivos quería hacerla feliz, y con ello a mí mismo; pero no me esforcé más, ella partió (…). Me había levantado para irme a casa; porque ya era tarde y todo estaba oscuro.”


Walser escribe este paseo con un lenguaje sencillo, libre de ampulosidades, cuidado, lleno de lirismo, que fluye fácilmente, como un río tranquilo que nunca  deja de fluir.


La narración, apenas contiene acción pero esta trancurre en lo que dura realmente el paseo. Desde que el personaje sale de casa por la mañana hasta el atardecer. 


El paseo del narrador resulta relajado y relajante para el lector sin perder cierta tensión debida a la abundancia de las observaciones. El poeta, que cuenta su paseo por las calles de alguna ciudad tranquila, posiblemente de Suiza, donde vivía Robert Walser, lo observa todo desde el punto de vista del poeta y pone su lupa sobre aquellas cosas que le llaman la atención o le inducen a alguna reflexión. 


El mismo narrador nos hace saber en que estado de ánimo se encontraba cuando salió a pasear.


“Hasta donde puedo acordarme hoy, cuando escribo todo esto, me encontraba, al salir a la calle abierta, luminosa y alegre, en un estado de ánimo romántico-extravagante”


No podemos clasificar El paseo como una novela corta. Esta pequeña obra de la literatura es una reflexión que realiza un poeta que sale a pasear y en su paseo observa tanto las cosas bellas de la vida como las absurdas y superficiales así como las, a veces, sin sentido, convenciones sociales.


La narración está en primera persona por el único personaje relevante de la obra y transmite tal sensación de realidad, que realmente no sabemos si coincide narrador y autor, dada la coincidencia de profesiones de los dos y también la coincidencia en sus pensamientos sobre la literatura y en particular la poesía y el poeta.


Un ejemplo de esto es un cartel que observa el paseante en una hospedería:


“Un caballero de mejor condición es para nosotros sólo aquel que se imagina muchas vanidades y necedades y, ante todo, es capaz de imaginar que su nariz es mejor que cualquier otra buena y razonable nariz humana. La conducta de un caballero de mejor condición expresa claramente este peculiar presupuesto, y en eso confiamos. Quien sólo sea bueno recto y honrado, y no tenga ninguna otra ventaja importante, por favor que no se nos acerque; porque no nos parece ser un caballero refinado y mejor. Tenemos la más afinada comprensión para la selección de tan solo los más refinados y puramente mejores caballeros. Advertimos enseguida en el paso, el tono, la forma de conversar, el rostro, los movimientos y singularmente en la vestimenta, el sombrero, el bastón, la flor en el ojal, que existe o no, sin un caballero se cuenta entre los de mejor condición o no”


“El poeta no escribe para tales gentes, como el músico no hace música para ellos y el pintor no pinta para ellos. En conjunto, la continua necesidad de goce y prueba de cosas siempre nuevas se me antoja un rasgo de pequeñez, falta de vida interior, alejamiento de la Naturaleza y mediana o defectuosa capacidad de comprensión.”


“Es a los niños pequeños a los que siempre hay que mostrarles algo nuevo y distinto para que no estén descontentos. El escritor serio no se siente llamado a acumular material, ser pronto servidor de nerviosa codicia, y consecuentemente no teme algunas naturales repeticiones, aunque por supuesto se esfuerce siempre en prevenir con celo que no haya demasiadas similitudes.”


La narración está, principalmente, cargada de ironía, aunque desprende un claro sentimiento melancólico.


El autor no hace sólo comentarios del paisaje sino también de las personas con las que se cruza o aquellas con las que entabla algún contacto.  


Walser escribe siempre en tono irónico, nunca desde la amargura de las penurias que pasa un escritor a lo largo de su vida. 


El autor sentía pasión por la escritura y realiza comentarios sobre la gente insensible o superficial, aunque reconoce, no sin ironía, las dificultades para vivir de las letras y la desconfianza que produce esta profesión en los demás, en cuanto a su solvencia, en todos los sentidos.


Se dice que Robert Walser no corregía nunca lo que había escrito. Dicen que cuando escribía no solía levantar el lápiz del papel. Con esa forma ininterrumpida de escribir nos transmite la sensación de fluir. Su escritura es como una serie encadenada de oraciones que de una te llevara a la otra sin poder parar. 
Esto también transmite la sensación de que Walser en esta obra va dejando como las piedrecitas del cuento, una asociación de ideas y de estados de ánimo que fluían sin parar y que al final del paseo le ayudan a parar y regresar al pasado tanto en sus pensamientos como en su paseo con su vuelta a casa. 

Robert Walser murió en 1956, el día de Navidad, mientras daba uno de sus frecuentes paseos. El que la muerte le sorprendiera en mitad de uno de sus paseos, hace que su muerte se produzca dentro de su cotidianidad, como si se tratara de una más de las muchas aventuras que le sucedieron a lo largo de su vida durante sus paseos.