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Todas estas reflexiones están inmersas en una trama de novela casi policiaca, que comienza de forma impactante y es ese hecho inicial el que nos engancha la atención durante toda la novela. Acompañamos a Luisa e incluso al propio Juan, a pesar de sus inmensas dudas, en la curiosidad de saber que había sucedido con Teresa y con la primera mujer de su padre.
En todas estas situaciones, observa la vida desde la distancia y aunque algunas de ellas le sirven comoexcusa para la reflexión, sin que su vida se vea afectada directamente por ellas, como en el caso del balcón de La Habana o La historia de Berta en Nueva York, en otras se ve íntimamente afectado, pero prefiere tomar distancia.
(Pilar Aguilar)
Javier Marías Franco (Madrid e 1951) es escritor, traductor y editor. Su dedicación a las letras parecía casi irremediable siendo hijo del filósofo y escritor Julian Marías y de Dolores (Lolita) Franco, también escritora. Es miembro de la Real Academia de la Lengua desde el año 2006 y ocupa el sillón R.Como editor, fundó la editorial Reino de Redonda. Se trata de una editorial muy pequeña que sólo edita dos o como máximo tres obras al año con una edición muy cuidada. No tiene ni plantilla, ni sede, ni colaboradores. Solamente trabajan en ella dos personas Javier Marías en Madrid y otra persona en Barcelona. Otorgan todos los años un premio cuya dotación es un ducado en el Reino de Redonda y una dotación económica que va cambiando de año en año.
«En mi caso se añade un problema, tanto para mis columnas como para mis novelas: como algunos saben, escribo aún a máquina, con una Olimpia modelo Carrera de Luxe. Antes Julia Luzán, ahora Virginia Solans, han tenido la bondad y la paciencia de picar o escanear estos textos, que envío por antediluviano fax. Hace poco apareció la noticia de que Gondrej & Boyce, de Bombay, la última compañía del mundo que fabricaba máquinas de escribir, clausuraba su planta dedicada a eso, por falta de demanda. Yo corrijo mucho y repito cada página cuantas veces juzgue necesario, lo cual significa que con cada novela que escribo les doy tal paliza a mis máquinas (una en Madrid y otra en mi piso alquilado de una pequeña ciudad), que quedan casi inservibles tras la terminación. La última la logré escribir gracias a la gentileza de Juan Iriarte, hermano de mi amigo Antonio, que tuvo a bien regalarme una Olympia Carrera de Luxe (es a la que estoy acostumbrado, y se me hace cuesta arriba cambiar) que tenía arrumbada y apenas había usado. Por desgracia murió hace algo más de un año y no ha podido leer «su» novela, pero vaya aquí mi gratitud eterna a su generosidad.
Supongo que aferrarme a mi máquina equivale a lamentar que las plumas no sean ya de ave, sino estilográficas. No es la única razón por la que me siento un arcaísmo. Pero si otro Juan Iriarte no me consigue pronto (las compraría de buen grado, claro está) otras dos Olympias Carrera de Luxe, me temo que habré de renunciar tanto a estas columnas como a cualquier novela futura. Lo cual, no me hago ilusiones, sería una alegría para bastantes. Pero, qué quieren, me gusta escribir sobre papel. Sacar luego la hoja y corregirla a mano, con tachaduras, flechas y cambios, y volverla a teclear, una y otra vez. Pierdo mucho tiempo, me dicen, pero yo no escribo para ganarlo ni ahorrármelo, sino para aprovecharlo y sentirlo pasar, o incluso para eso, para perderlo, y pensar mejor. Y cada vez que tecleo de nuevo la página la voy asumiendo, aprobando, le voy dando el visto bueno y me voy acostumbrando a ella. Porque a todo tiene uno que acostumbrarse, hasta a lo que sale de su imaginación.»
Javier Marías, en el periódico El País, de 10/07/2011 – artículo completo
En Octubre de 2012 Javier Marías fue galardonado con el «Premio Nacional de Narrativa» de España por su novela Los enamoramientos. Premio que enseguida rechazó. En este vídeo da sus razones.